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Una eficiencia alimentaria extraordinaria en lechones destetados ¿es señal de problemas de salud?

Un factor que suele pasar desapercibido es que los lechones recién destetados tienen edema y esta retención de agua explica la anormal ganancia de peso durante los primeros días del destete.

Miércoles 1 octubre 2014 (hace 2 años 2 meses 4 días)
Joan Lluis ottotrinidadcibusibericaRafa Pagola

Los lechones recién destetados suelen tener un eficiencia alimentaria (EA, ganancia de peso/kg pienso) alrededor del 1 durante la primera semana tras el destete. Este dato es utilizado a menudo para subrayar la alta calidad de los piensos que se subministran a estos lechones. Lo curioso es que haciendo números nos damos cuenta de algo totalmente distinto: esta EA indica un problema de salud, ¡nada de lo que estar orgullosos!

Unos cálculos hipotéticos:

  • Un típico lechón destetado a 21 días de vida pesa 6 kg.
  • Por lo tanto sus requerimientos energéticos de mantenimiento son 60.75 x 100 kcal = 383 kcal.
  • El uso de un pienso con 3,35 Kcal/kg EM implica una ingesta de mantenimiento de 115 g/día.

Sin embargo, el mantenimiento asume que el lechón estará tranquilamente estirado, lo que está lejos de la realidad. Si calculamos que, debido al estrés, este lechón pueda consumir un x1,5 del mantenimiento, entonces necesitará ingerir 172 g por día o 1,2 kg durante la primera semana tras el destete para tener un balance energético cero. Estos datos están en consonancia con lo que se observa en la práctica: los consumos de pienso de alrededor de 1 kg en la primera semana de transición son frecuentes.

Pero ahora viene la contradicción; este cálculo proporciona un balance energético 0. Por tanto nuestro lechón no está ganando ni perdiendo energía en su primera semana post-destete, o sea, que no está creciendo. La falta de crecimiento significa que el cálculo de la EA es 0/1 kg/kg, lo que da un 0 (y el IC sería imposible (1/0)).

Entonces, ¿porqué crece el lechón con una EA de 1? Una respuesta que he oído a menudo de varios expertos es que el lechón está perdiendo grasa y utiliza esta energía para depositar proteína. Aunque esto no sale en los libros, hay probablemente algo de verdad en ello (y está corroborado por datos no publicados de calorimetría indirecta de la universidad de Wageningen). Los requerimientos de mantenimiento para los animales en crecimiento pueden ser distintos para grasa y proteína, siendo más elevados para el depósito de grasa que para el de proteína. Hipotéticamente, vamos a asumir que los requerimientos para la proteína son de 70 kcal/kg0,75 y para la grasa de 120 kcal/kg0,75, y de nuevo utilizamos un factor de actividad de 1,5. Usando estos coeficientes, nuestro lechón necesita consumir 130 g/d, o 0,9 kg/semana para una ganancia cero (en este punto el lechón ganará músculo y perderá grasa). Asumiendo que este lechón comiera el doble, teoricamente podría ganar 124 g/d, para una EA de 0,47. ¡Ni se acerca a 1!

¿Qué está mal, nuestros cálculos o el lechón? Aunque los cálculos sólo son aproximaciones, el problema está en el lechón. El factor que se nos escapa es que los lechones recién destetados desarrollan edema; retienen más agua de lo normal. El gráfico siguiente lo ilustra: la línea azul es la proporción "normal" de agua/proteína en el cerdo desde el nacimiento hasta el acabado. Al nacimiento, los músculos del cerdo tienen un contenido en agua relativamente elevado. Esto explica, en parte, la ganancia de peso tan eficiente en los animales jóvenes. A medida que el animal envejece, la proporción agua/proteína disminuye y con ello la EA. Tras el destete, sin embargo, el lechón se desvia de la línea azul. Los músculos retienen agua por encima de lo habitual y esto explica la ganancia de peso y la EA anormal del lechón durante los primeros días tras el destete.

Proporción de agua/proteína en porcino desde el nacimiento hasta el acabado y la desviación que se produce tras el destete

Figura 1: Proporción de agua/proteína en porcino desde el nacimiento hasta el acabado (el eje X es una escala logarítmica; modificado de Emmans et al., 1995), y la desviación que se produce tras el destete (demostratado por ejemplo por Shields et al., 1983).

La pregunta interesante es porqué sucede este edema. Por desgracia, no sé de investigaciones que lo hayan clarificado. En humanos, los edemas se producen frecuentemente en atletas cuando se llevan al límite. Probablemente la causa de estos edemas es el estrés oxidativo y el desplazamiento de la albúmina y minerales desde su ubicación habitual hacia los tejidos o células. La albúmina y los minerales tienen propiedades osmóticas por lo que pueden causar acumulación de fluidos en su nueva localización. Lo que no está del todo claro es si se trata de un mecanismo protector o es el resultado de un daño tisular. También puede deberse a un consumo de agua excesivo. En los atletas este edema suele desaparecer tras varios días, sin evidencias de daños permanentes, aunque puede ser fatal en algunos casos.

En los lechones recién destetados, este edema puede prevenirse con un mejor manejo nutricional alrededor del destete. Por ejemplo, la EA puede normalizarse proporcionando dietas líquidas y evitando un consumo excesivo de agua. La cuestión principal es si esto es un paso en la dirección correcta. Suena más saludable, pero si pretendemos una EA de 1 en la primera semana de vida, seguro que no es aceptado por la industria.

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