Enfermedades en Europa (I)

Las enfermedades presentes son muy similares, aunque hay algunos países que tienen problemas específicos

Viernes 23 mayo 2008 (hace 8 años 6 meses 18 días)
silviafreixa2

Introducción


Figura 1: Neumonía por Pneumocystis carinii

Figura 2: Vesícula biliar en un caso de Fiebre Porcina Africana



Figura 3: Pulmones de un caso de Fiebre Porcina Clásica



Figura 4: Rinitis grave en un caso de enfermedad de Aujeszky



Figura 5: Ganglios linfáticos traqueobronquiales agrandados en un caso de PCV2



Figura 6: Pulmones de un caso de gripe porcina

En Europa en general, la situación en cuanto a las enfermedades presentes es muy similar, aunque hay algunos países que tienen problemas con algunas enfermedades que no existen en otros. Por ejemplo, en el Reino Unido, sólo hemos registrado oficialmente (dic. 2007) la presencia del hongo Pneumocystis carinii en cerdos de cebo (fig. 1) mientras que se ha registrado abundantemente en otros países como Dinamarca durante varios años.

Asimismo, los cerdos del Reino Unido tienen anticuerpos para el virus EMCV (Virus de la encefalomiocarditis, el 20% hace unos años) pero nunca se han registrado manifestaciones patológicas ni clínicas relacionadas con este virus.

Virus

En primer lugar, con respecto a los casos exóticos, todos tratamos de mantenerlos al margen. Son un fracaso rotundo, prueba de ello son la fiebre aftosa (FA) en el Reino Unido, o Rusia con la peste porcina africana (fig. 2) o en algunos casos los generamos nosotros mismos, por ejemplo, en el Reino Unido con la FA. La peste porcina clásica sigue reapareciendo en el centro y el este de Europa, Alemania, Hungría y Rusia (fig. 3). La enfermedad de Aujeszky ha reaparecido recientemente en Rumania (fig. 4) y la enfermedad vesicular en Portugal. Por ahora no sabemos nada sobre la distribución de los nuevos virus, como el de la hepatitis E por Europa aunque sabemos que existe en España y el Reino Unido, pero sin asociaciones definitivas con virus similares en humanos de modo que hasta ahora no se ha confirmado una zoonosis.

En segundo lugar, las enfermedades virales alteran el equilibrio pero básicamente sólo hay tres por las que tengamos que preocuparnos. Se trata del PRRS, PCV2 (fig. 5) y la gripe porcina (fig. 6).

Otros virus encontrados en Europa, por ejemplo el PCMV (el antiguo virus de la rinitis por cuerpos de inclusión) y el PRCV (coronavirus respiratorio) pueden tener cepas de virulencia variable a través de Europa pero en esencia los virus son similares.

En toda Europa los veterinarios ¿pueden estar esperando a ver si las campañas de vacunación para PCV2 demuestran que toda la patología está relacionada con este agente después de todo?, ¿si se trataba todo el tiempo de PRRS?, ¿o que las causas bacterianas originales estuvieran enmascaradas por nuestra concentración de desmedro (PMWS) y el PCV2?

El PCV2 y el PRRS destruyen o deterioran la respuesta inmunitaria a otros agentes de modo que siempre ejercen una influencia desestabilizadora dentro de la granja porcina. Por supuesto que hay variaciones en el virus PCV2 y al final puede haber diferencias de las que todavía no somos conscientes ya que las técnicas moleculares se perfeccionan con el tiempo. Éstas podrían llegar a ser capaces de explicar diferencias en las tasas de transmisión, las tasas de infección, la patogénesis, la virulencia y, por lo tanto, los signos clínicos, la patología y el curso de la enfermedad.

La gripe porcina puede ser menos importante debido al calentamiento global (sobrevive peor en inviernos cálidos) o puede ser que la población se haya adaptado a las cepas H1N1 de los pollos o al recombinante H1N2. Puede ser que estemos todos tan obsesionados por el PCV2 que hayamos olvidado la importancia de la gripe porcina. En Europa, la importancia relativa de los virus clásicos H1N1, H3N2 y H1N2 y los virus H1N1 aviares varían de un país a otro. En el Reino Unido el virus H1N1 195852 aviar es el más común, pero en otros países europeos pueden ser los virus H1N2.

Muchas de las antiguas enfermedades víricas reaparecen cuando menos se espera. Por ejemplo, hemos tenido casos de TGE (gastroenteritis transmisible) en granjas, no donde el virus de la TGE ha cambiado, sino donde el PRCV que habitualmente se usa para vacunar a los animales frente a la TGE ha mutado. En estos casos, hemos encontrado que las granjas originalmente afectadas en la década de 1960 todavía tienen virus TGE pero los lechones todavía están protegidos por el PRCV. El virus de la diarrea epidémica porcina provocará de igual modo enfermedades esporádicas cuando cambien las cepas.

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