Desde nuestro último comentario se han sucedido cuatro mercados en España: en el primero el precio del cerdo vivo subió 2 céntimos por kilo y en los otros tres ha habido solo repeticiones desalentadoras. Un mes de junio muy decepcionante.

El miércoles 10 de junio el mercado alemán bajó unos significativos 10 céntimos por kilo en canal. Antes de esta bajada, su precio ya estaba por debajo del español. Ese descenso cercenó de raíz toda posibilidad de subida en España. El mercado teutón sigue conservando la etiqueta efectiva de mercado director de Centroeuropa: lo que allí sucede tiene consecuencias en toda la UE.
El precio actual en España es de 1,31 euros / kilo en vivo. Por debajo del coste de producción. Con toda seguridad este será el precio más caro del año. Y ya han transcurrido más de siete meses desde que, a mediados de noviembre, la cotización bajó por primera vez en años por debajo del precio de coste.
En estos momentos, la situación del mercado en el seno de toda la UE es preocupante e inquietante. Sobra carne a mansalva y congelar no es una opción (los precios de la carne están condenados a bajar, hay demasiada).
China se encuentra en plena crisis de exceso de producción: en aquella república se concentra la mitad de los cerdos del mundo. Los cerdos chinos valen ahora la mitad de lo que valían en agosto de hace dos años (ligeramente por debajo de la cotización española en estos momentos) signo inequívoco de exceso de ganado. Además, el poder adquisitivo de los consumidores chinos se está resintiendo de varias turbulencias económicas y el consumo sufre. El gigante asiático es el primer productor mundial (de lejos); cuando tiene problemas, como ahora, estos se trasladan -en una forma u otra- al resto de los países productores del Mundo. Sobre todo, ahora, en un globo terráqueo cada vez más interconectado.
Con China disminuyendo su dependencia exterior y con unos países emergentes que practican una agresiva política comercial (Brasil y Rusia entre los más destacados), la carne europea encuentra más dificultades de las normales para hacerse un hueco en el principal mercado del mundo y en el Sudeste asiático en general.
Por si fuera poco, la PPA sigue activa tanto en España como en Alemania, los dos principales productores de la UE. Este es otro factor que lastra tangiblemente el mercado. Atención: no es ni por asomo el único factor negativo. Pensamos que se han concatenado multiplicidad de impulsos negativos. El precio español ya estaba por debajo de costes antes de la aparición de la enfermedad.
No recordamos una situación tan negativa para el sector porcino como la actual. Ni siquiera entre 1986 y 1989 (España ya era miembro de la UE, no se podía exportar y, en cambio, los europeos sí podían vender en nuestro territorio) las perspectivas parecían tan negativas como ahora mismo. En aquel entonces la producción española era menos de la mitad de la actual (22 millones de cerdos sacrificados en 1989 -según 333- contra más de 50 millones estos últimos años). El gran volumen de la cabaña española magnifica el problema.
El precio español sigue destacado en cabeza del podio como el más caro de los países miembros de la Unión Europea (con excepción de Italia que come aparte). Veamos los precios equivalentes en euros/kilo vivo actuales de los países más significativos:
| España | 1,31 |
| Francia | 1,30 |
| Bélgica | 1,19 |
| Polonia | 1,18 |
| Alemania | 1,17 |
| Países Bajos | 1,10 |
| Dinamarca | 1,03 (*) |
Nota (*): Recordemos que en Dinamarca se trata de un “precio a cuenta”
Doquier que miremos, en el Viejo Continente, encontramos un precio más barato (o mucho más barato) que el español. Esta constatación confirma que la crisis es de alcance europeo.
A pesar de que la oferta de vivo es comedida, la imposibilidad de revalorizar la carne bloquea cualquier movimiento alcista del precio de los cerdos. El matadero está sin margen y reduce actividad.
No parece que exista otra solución que una reducción significativa de las cabañas europeas. En algunos países ya existen, o se están ultimando, planes gubernamentales para incentivar el abandono o la reducción de la actividad. Es el único camino, pero llevará tiempo.
Como el mercado de la carne en la UE está completamente saturado y la exportación encuentra dificultades de todo tipo… parece inevitable que viviremos lo que queda del año con el corazón en un puño. Por barato que el cerdo parezca (en su versión en vivo o en carne), lo peor está por llegar y las bajadas parecen inevitables y aseguradas.

Atravesamos una crisis. Es profunda, se augura larga y probablemente sea estructural. No existen recetas mágicas para soslayarla: no queda más remedio que afrontarla y tratar de limitar los daños.
Pensamos que es un buen momento para traer a colación una sentencia del refranero español: “no hay mal que cien años dure” a la par que queremos destacar una frase de Dieter Uchtdorf: “No es la adversidad, sino tu reacción a la adversidad la que determinará el desarrollo de tu vida”




