En nuestro anterior comentario dábamos por descontadas subidas escalonadas de la cotización española durante el mes de mayo. No ha sido así. La realidad es que mayo empezó con un latigazo negativo en Alemania; este derrumbe impidió que sucedieran las previsiones alcistas que realizamos hace un mes. La cotización bajó allí 10 céntimos por kilo en canal, el día 6, para situarse en un precio equivalente en vivo de 1,25 euros / kilo, ligeramente por debajo del precio español por primera vez en muchos meses. Que el precio del cerdo baje en pleno mes de mayo… es contrario a lo habitual: lo que se espera es una reactivación del consumo y, con ello, una tendencia alcista. La bajada alemana ha sido, en sí misma, una prueba irrefutable de la excepcionalidad actual.

Hemos sufrido un baño de una realidad cruda. El panorama aparece triste y alicaído. Los hechos son tozudos. El grado de autosuficiencia de la UE es de un 125% y al cerrarse algunos destinos de países terceros al cerdo español ha sucedido que los operadores españoles han vendido en Europa bastante más de lo habitual. A todo lo anterior hay que añadir que las matanzas españolas han sido muy abundantes en lo que llevamos de año: eso ha provocado que haya más carne ofertada en una Unión Europea ya saturada.
Las tímidas (y peleadas) subidas de las dos últimas lonjas españolas hay que atribuirlas a la comedida oferta. Cuando apareció la PPA en España, las importaciones de lechones se ralentizaron y la incertidumbre frenó los flujos de importación habituales. Estos cerdos se echan en falta ahora. Este factor, unido al calor, contendrá la oferta y puede apoyar otras subidas (que serán modestas). No parece que el recorrido alcista pueda tener mucha entidad: hemos empezado muy tarde a subir y el mercado cárnico está casi K.O. con unos signos de flaqueza bastante alarmantes.
Filipinas ha anunciado la reapertura al cerdo español (y alemán) durante este mes de mayo (aceptando el principio de la regionalización). Es una muy buena noticia. El acceso a este mercado actuará como válvula de escape -parcial- de un mercado intracomunitario deprimido y apático.
En estos momentos la cotización española -aún con PPA- es la más alta de la UE en lo que concierne a los países con producción significativa. Según Mercolleida, los precios actuales en su equivalencia en euros / kilo en vivo son los siguientes:
| España | 1,29 |
| Francia | 1,27 |
| Alemania | 1,25 |
| Países Bajos | 1,18 |
| Dinamarca (*) | 1,11 |
(*) El precio de Dinamarca es un precio “a cuenta”.
Se infiere que en la mayoría del territorio europeo la producción de cerdos está en pérdidas (el coste estimado de producción se sitúa alrededor de 1,37 euros / kilo en vivo). España “ha exportado” su problema al resto de la UE. Llevamos muchos meses con un precio de venta inferior al precio de coste; las semanas se tocan y las pérdidas se acumulan.
Si intentamos leer el mercado con una actitud fría y objetiva nos apercibimos de que no va a ser nada fácil revertir la situación actual. Harían falta poderosos estímulos que no se divisan en ninguna parte. Mucho nos tememos que, conforme avance el verano, la situación empeorará.
Vivir con un precio del cerdo por debajo de su precio de coste no es sostenible; inevitablemente aparecerán problemas y, con ellos, consecuencias tangibles de esta larga travesía del desierto. El transcurrir del tiempo nos mostrará la entidad de estas consecuencias.
La naturaleza de la profunda crisis actual y su persistencia nos muestran que estamos en un momento de cambio de paradigma: damos por descontado que la producción de cerdos dentro de la UE disminuirá y la concentración de operadores proseguirá. Probablemente pasemos de un grado de autosuficiencia del 125% a otro rondando el 110% o quizá incluso menos. La disminución de la producción tendrá lugar en todo el ámbito comunitario, no solamente en España.
Nos parece que la única forma en que los precios del cerdo (en toda la UE) puedan volver a mostrar alegrías pasa por una importante reducción de la producción. Falta algún tiempo para ello.
El verano que está a punto de empezar se anticipa problemático; no habrá cerdos suficientes para mantener las matanzas y bastantes mataderos ya han puesto a punto su plan de contingencia para afrontar esta situación: sacrificar un día menos o bien reducir la jornada normal de trabajo. Con la espalda contra el muro no existen otras opciones.
Como el precio del cerdo aguanta firme por ahora y, por el contrario, los precios de la carne siguen degradándose (y desangrándose)… el margen de los mataderos retrocede y camina con paso firme a convertirse en negativo. Con unos resultados semanales en pérdidas, los mataderos no mostrarán interés en sacrificar y la tensión alcista (por falta de oferta) se diluirá a causa del poco atractivo para sacrificar.
Lamentamos profundamente que la situación actual del mercado sea tan negativa: entendemos que nuestra función es explicar los hechos y tratar de comprenderlos. Las cosas son como son y, ahora mismo, toca exponer las verdades por descarnadas que sean.

No hay hechos significativos a reseñar en el ancho mundo: en Japón el cerdo baja con mucha rapidez (aunque este mercado está vetado por ahora a España), en Estados Unidos la firmeza se mantiene y Brasil evoluciona por donde suele: alrededor de 1,00 euro por kilo en vivo (muy cerca del coste de producción de allá).
Mientras recordamos que para conseguir nuestros fines siempre hemos de insistir y persistir, terminaremos hoy con una afirmación de Khalil Gibran (polifacético artista libanés afincado en Estados Unidos): “Por larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar”.
Guillem Burset






