Buscando soluciones: Más allá de la refrigeración mecánica
Aunque la refrigeración y el manejo ambiental son fundamentales, no siempre son suficientes para paliar el impacto metabólico que las altas temperaturas le suponen al animal. Es aquí donde la nutrición de precisión entra en juego como una herramienta de gestión estratégica.
No se trata solo ingerir "más pienso", sino de proporcionar nutrientes “inteligentes” cuya actividad biológica, más allá de su contribución nutritiva, ayude a la cerda a combatir el calor desde dentro.

El uso de estrategias basadas en osmolitos como la betaína, o el refuerzo específico con aminoácidos funcionales no son solo conceptos teóricos; son herramientas para ayudar a mantener la integridad celular y asegurar que la "fábrica" de leche no se detenga, incluso cuando el termómetro sube.
Estrategias Nutricionales: La tecnología que no se ve
Cuando el calor aprieta, podemos ayudar a la cerda a gestionar mejor su reserva de nutrientes para garantizar la síntesis de los componentes de la leche en condiciones adecuadas. Aquí es donde entran en juego los aminoácidos funcionales y los osmolitos.
1. Betaína: Regulador de hidratación celular
La betaína actúa como un "escudo térmico" a nivel celular. En condiciones de calor, las células tienden a perder agua y deshidratarse, lo que conlleva un gran consumo de energía para intentar mantener el equilibrio hídrico (Mendoza et al., 2020). Estudios en cerdas lactantes han demostrado que la suplementación con betaína puede incrementar el consumo de pienso hasta en un 3% durante el verano (Cabezón et al., 2016); mientras que otros estudios en cerdos en crecimiento no consiguieron ver ningún efecto positivo de la adicción de betaína sobre la ingesta durante periodos de estrés por calor (Pardo et al., 2022). No obstante, uno de los efectos más interesantes de la betaína es que podría intervenir en la reducción del intervalo destete-celo (entre 0.3 y 0.5 días menos; (Cabezón et al., 2016; Mendoza et al., 2020). En términos prácticos, esto significa una recuperación más rápida de la cerda y una mejor programación de las bandas. Además, mejora el peso de la camada al destete, asegurando un lechón más fuerte para la siguiente fase (Mendoza et al., 2020).
2. Aminoácidos Funcionales: Arginina y Valina
- Arginina: Este aminoácido es precursor del óxido nítrico, que actúa como un dilatador de los vasos sanguíneos. En verano, la sangre se dirige a la piel para intentar acelerar la pérdida de calor corporal y enfriar al animal, restando flujo a la ubre y otros órganos internos. La arginina, por tanto, podría ayudar a que, a pesar del calor, la sangre siga fluyendo con nutrientes a la glándula mamaria para no reducir la producción de leche (Luise et al., 2023).
- Valina: Parece que es un aminoácido crítico durante el pico de lactancia, ya que algunos estudios indican que favorece el crecimiento de la camada y la calidad de la leche (Strathe et al., 2016).
Estas estrategias, son el punto de partida para entender qué ocurre con nuestra raza autóctona. La pregunta es: ¿Cómo responde nuestra cerda ibérica a estas estrategias?
Estrategias nutricionales: pequeños cambios, gran impacto
Ante estos desafíos actuales para la cerda ibérica y con la previsión de que las condiciones de estrés por calor serán cada vez más acusadas y prolongadas debido al cambio climático, cabe decir que aún tenemos margen de actuación desde un punto de vista nutricional.
Más energía donde importa: mejora de la leche
El uso de betaína o aminoácidos como la arginina y la valina, parecen estrategias prometedoras durante la fase de lactación de la cerda ibérica. En los estudios realizados en nuestro grupo pudimos observar que la suplementación con ambas estrategias suponía cambios en la composición de la leche, mostrando:
- Mayor extracto seco
- Mayor Energía
- Mayor Grasa
Es decir: leche más energética y más eficiente para el crecimiento del lechón. En condiciones de calor, donde cada gramo de nutriente cuenta, este efecto es especialmente relevante.
Una cerda más “preparada” para el calor
Especialmente en el caso de la betaína, se observaron mejoras interesantes a nivel metabólico:
- ↑ Colesterol total y HDL → mejor movilización lipídica
- Tendencia a ↑ glucosa → mayor disponibilidad energética
- Tendencia a menor pérdida de peso en lactación bajo estrés térmico
Lo que se traduce en que la cerda “aguanta” mejor el ciclo, algo clave en términos de longevidad y costes de reposición.

Respuesta diferencial entre primíparas y multíparas
Uno de los resultados más aplicables del estudio aparece al analizar las interacciones entre el tratamiento y el número de partos de la cerda. Los resultados preliminares nos indican que la betaína mejora la ganancia media diaria de los lechones en cerdas multíparas (García-Contreras, et al., 2025a). Este punto es especialmente relevante porque las multíparas concentran gran parte de la producción total, por lo que pequeñas mejoras en este punto pueden tener un impacto económico elevado.
Conclusión
La suplementación con betaína y aminoácidos funcionales puede ser una herramienta de gestión para mejorar las condiciones fisiológicas de la cerda durante el verano. No solo protegemos el bienestar de los animales, sino que aseguramos que el ritmo de producción de la granja no se ralentice cuando el termómetro sube de los 30 grados. No obstante, son necesarios estudios que involucren un mayor número de animales, y que analicen los costes totales de incluir estas estrategias en el día a día de la granja para afianzar estas conclusiones.


