El PRRS continúa siendo la enfermedad endémica con un mayor impacto económico en la producción porcina. Sin embargo, las estrategias de monitorización habitual de los brotes mediante sueros tienen ciertas limitaciones y pueden no ser suficiente para detectar circulación residual cuando la prevalencia cae por debajo del 10%. A medida que la prevalencia del virus disminuye, la detección del PRRSV requiere un tamaño de muestras mayor. Por eso han tomado relevancia alternativas más sensibles, eficientes y prácticas a nivel de rebaño, como por ejemplo el uso del fluido obtenido de lenguas de lechones mortinatos. Esta muestra ha demostrado ser fiable, sensible y efectiva para detectar circulación viral no solo en maternidades si no también en transición.
En un estudio longitudinal de brotes de PRRSV en 10 granjas de reproductoras con diferentes manejos productivos, se monitorizó hasta los 220 días post brote, obteniendo información de 34 lotes diferentes. En cada lote se monitorizó la presencia del virus mediante RT-qPCR en muestra agregada de lenguas de lechones nacidos muertos (NM) y se compararon los resultados con los obtenidos en pools de 5 sueros de 30 lechones al destete del mismo lote.

En todos los lotes positivos en lenguas se detectó posteriormente PRRSV en suero con una relación significativa (Fisher, p < 0,001). Este resultado indica que la detección en lenguas puede identificar de forma consistente lotes que serán positivos al destete con una prevalencia de al menos un 10%. La ausencia de detección en lenguas no excluye la posibilidad de circulación viral en el lote de lechones (Figura 1).

Respecto al resultado de los Cts obtenidos (Tabla 1), los lotes con Ct más bajos en lenguas también presentaron Cts más bajos en los pools de sueros al destete, especialmente en fases cercanas al inicio del brote. Por otro lado, el número de lotes negativos en ambas muestras aumenta al distanciarse del inicio del brote. No obstante, en fases intermedias del seguimiento, se identificaron lotes en los que no se detectó PRRSV en las lenguas (Ct = NEG), mientras que sí se detectó virus en los sueros al destete.
Tabla 1. RT-PCR Ct de PRRSV en lenguas de lechones NM y en pools de sueros al destete por lote, ordenados por días post brote, mostrando la evolución temporal de la detección viral.
| Lote | Días post brote | CT lenguas (NM) | CT pool sueros destete |
|---|---|---|---|
| Lote 1 | 28 | 35,5 | 15,9 |
| Lote 2 | 42 | 27,8 | 21,8 |
| Lote 3 | 44 | 21,6 | 20,8 |
| Lote 4 | 49 | 26,4 | 23,8 |
| Lote 5 | 49 | 25,3 | 24.2 |
| Lote 6 | 58 | 33,9 | 22,5 |
| Lote 7 | 77 | 26,2 | 28,3 |
| Lote 8 | 78 | 21,1 | 19 |
| Lote 9 | 78 | 31,2 | 23,8 |
| Lote 10 | 80 | NEG | 24,1 |
| Lote 11 | 90 | NEG | NEG |
| Lote 12 | 92 | 25,6 | 24,4 |
| Lote 13 | 95 | 29,7 | 23,5 |
| Lote 14 | 96 | 23,6 | 27,6 |
| Lote 15 | 100 | NEG | 29,1 |
| Lote 16 | 104 | NEG | 26,7 |
| Lote 17 | 116 | 28 | 21.8 |
| Lote 18 | 117 | 38,1 | 33,1 |
| Lote 19 | 127 | 24,6 | 33,2 |
| Lote 20 | 131 | 34 | 30 |
| Lote 21 | 136 | NEG | 27,8 |
| Lote 22 | 136 | NEG | NEG |
| Lote 23 | 138 | NEG | NEG |
| Lote 24 | 154 | NEG | NEG |
| Lote 25 | 165 | NEG | NEG |
| Lote 26 | 168 | 29,2 | 25,5 |
| Lote 27 | 171 | NEG | NEG |
| Lote 28 | 179 | NEG | NEG |
| Lote 29 | 179 | NEG | NEG |
| Lote 30 | 184 | NEG | 28,2 |
| Lote 31 | 209 | NEG | NEG |
| Lote 32 | 211 | NEG | NEG |
| Lote 33 | 217 | NEG | NEG |
| Lote 34 | 217 | NEG | NEG |
Esta disminución progresiva de la carga viral y circulación intermitente del PRRSV en lotes más lejanos al brote, demuestra que la probabilidad de detección depende en gran medida de cómo se estructura el muestreo. La identificación de lotes negativos a PRRSV en lenguas al nacimiento, pero positivos en sueros de lechones al destete (Figura 1 y Tabla 1), sugiere la existencia de cierta recirculación viral en maternidad que no siempre se manifiestan en el momento del parto. En estos escenarios, es plausible que nazca un número reducido de animales virémicos difícilmente detectable en el muestreo inicial y que la infección se amplifique progresivamente durante la fase de lactación, a través del contacto dentro y entre camadas en incluso entre lotes distintos, favorecida por prácticas de manejo o fallos de bioseguridad interna.
Este comportamiento epidemiológico del virus es consistente con escenarios de baja-media prevalencia y circulación focal del PRRSV, donde la detección mediante muestreos puntuales es limitada. Estudios en transición han demostrado que, cuando la excreción viral detectable se concentra en uno o pocos días, la estrategia de muestreo es determinante. Por ejemplo, cuando el virus solo es detectable en un día de la semana, la probabilidad de detección mediante muestreo puntual es muy baja (14%), mientras que la agregación de muestras de lenguas de la mortalidad semanal en un único pool la incrementa hasta el 79%, superando el 95% cuando hay dos o más días positivos. Estos resultados refuerzan la necesidad de diseñar estrategias de muestreo que integren el componente temporal, poblacional y epidemiológico del PRRSV.
Se ha demostrado el uso de lenguas como una herramienta donde fundamentar las estrategias de monitorización basadas en el riesgo. Por ejemplo: el análisis de lenguas de NM permitió identificar camadas con circulación activa de PRRSV, mostrando que cuando la muestra de lenguas de mortinatos de una camada resultaba positiva, sus hermanos nacidos vivos tenían 17,6 veces más probabilidades de estar infectados.
La priorización de camadas pequeñas (≤11 NV) y las que presentan mortinatos incrementa la probabilidad de detección del virus en parideras (Machado el al., 2025)
En conjunto, la recogida dirigida de estas muestras mejora la sensibilidad del monitoreo en baja prevalencia (3–5%), optimiza el muestreo y facilita el control de la recirculación viral en maternidad.
El uso del fluido de lenguas de NM es una herramienta valiosa para la monitorización del PRRSV, al aportar información temprana sobre la circulación viral a nivel de lote. Sin embargo, no se debe utilizar de una manera aleatoria, sino integrada dentro de programas de monitorización basados en el riesgo y adaptados al momento epidemiológico. De este modo, permiten mejorar la detección y apoyar la toma de decisiones sanitarias.



