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Suenan las alarmas: ¡Los precios caen en cascada!

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A la vista de las horas graves que nos toca vivir, adelantamos unos días la publicación de este comentario mensual.

En efecto, vivimos tiempos convulsos, días de cerdos, cerdos y más cerdos que implican carne, carne y más carne. Veamos a continuación la multiplicidad de factores concurrentes en esta especie de tormenta perfecta del mercado (en el seno de la Unión Europea):

  • En Alemania persiste la prohibición de exportar a la República Popular de China. La carne que no puede venderse a China permanece en la Unión Europea.
  • La bolsa de cerdos retrasados que había en Alemania se empieza a sacrificar; algunos mataderos trabajan los sábados. Esa carne permanecerá también en los confines de la Unión Europea.
  • Alemania está sacrificando sus cerdos con un peso medio en canal que bate todos los récords (¡el promedio está rozando los 100 kilos!). Esto significa, asimismo, más carne que debe permanecer dentro de la Unión Europea.
  • En España estamos sacrificando cada semana más cerdos que nunca. Según el MAPAMA, de enero a agosto hemos sacrificado un 4,60% más de cerdos que el año pasado, que han producido un 6,70% más de carne. Como las capacidades de congelación ya están utilizadas al 100%, la carne de los cerdos sacrificados de más debe de venderse dentro de la Unión Europea.
  • El peso medio de las canales en España está siendo substancialmente más alto que en años anteriores; esto también significa más carne en la Unión Europea.
  • China ha prohibido las importaciones de carne de cerdo de dos plantas de sacrificio muy importantes en Dinamarca (a causa de un brote de un Covid mutado en visones; 15.000.000 de esos animales han sido sacrificados). Esta carne que no puede ir a China permanecerá en la Unión Europea.

Persiste la incidencia de la pandemia en Europa; el escenario es muy incierto y las circunstancias demasiado cambiantes. Los consumos en las fiestas navideñas se anuncian flojos. El mercado europeo lleva semanas saturado y ahora se hunde como consecuencia de esta importante (e inacabable de momento) sobreoferta.

Los precios de la carne descienden en cascada, apremiados por las urgencias de los países del norte de Europa; con la carne replegando posiciones, los cerdos deben bajar también para poder mantener los sacrificios a todo ritmo (ahora es muy necesario matar a todo tren). Venimos de muy arriba y, pase lo que pase, 2020 no será un mal año para el ganadero.

Nos comentaban dos importantes operadores españoles que a finales de la semana pasada pareció que "alguien" había pulsado el invisible botón del pánico. Todo el mundo ansiaba vender y colocar sus stocks de carne congelada, sin comprador hasta la fecha, para evitar que se depreciaran más. Hubo una especie de ramalazo histérico contagioso. Este ha sido el escenario de los últimos días. Cada vez hay menos operadores y cada vez son más grandes: esto redunda en una intensificación, exacerbación y ampliación de los movimientos del mercado. En un mercado muy atomizado es más fácil que los operadores absorban parte de los movimientos extremos; no es el caso ahora en España.

China ha levantado el pie del acelerador; el precio de los cerdos allí ha encadenado bajada tras bajada hasta llegar a ser un 20% más barato que el año pasado; de alguna manera su producción se está recuperando. Y las exportaciones de Estados Unidos hacia China han aumentado desorbitadamente, paliando gran parte del déficit chino por la ausencia alemana. China nos sigue comprando mucho pero ha bajado sus precios. Y parece que quiere seguir bajando. Además, está incrementando exponencialmente sus controles sanitarios sobre los alimentos congelados, en busca de posibles fuentes contaminantes de Covid. De momento estos controles sólo retardan algunas descargas.

Estados Unidos se anuncia como un firme candidato a detentar la hegemonía en el comercio mundial de porcino; pensemos que Estados Unidos (sin Alaska) tiene una superficie más de 16 veces superior a la de España; si tuvieran la misma densidad de cerdos que aquí entonces estarían matando 16.000.000 de cerdos a la semana (una barbaridad!) y no los 2.600.000 actuales (más de SEIS veces más que ahora). Pueden crecer. Pueden crecer mucho. Y son excedentarios en cereales y leguminosas…

Volviendo a nuestro mercado, no hay duda de que las bajadas seguirán hasta llegar a un suelo que todavía no se palpa ni se divisa, ni siquiera en la lontananza; los precios bajos incentivarán el consumo y, de algún modo, la sangría se detendrá. Costará, costará bastante, costará mucho, pero se detendrá. Tocará inclinar la cerviz y aguantar. Pero "los duelos con pan son menos" y la producción no puede ni debe obviar u olvidar sus formidables resultados de los últimos años. Otros productores en otros países sufrirán más, bastante más.

Crucemos los dedos esperando que las capacidades de las cámaras de congelar sean suficientes. Se necesitarán todos los volúmenes disponibles. Todo apunta en esa dirección.

La más que previsible bajada de este jueves 19 de noviembre no será la última del año. Ni mucho menos. Quedan varias encadenadas.

Acabemos con un refrán español que es un antídoto contra el pesimismo: "El mejor profeta del futuro es el pasado". Veremos esta vez.

Guillem Burset

Comentarios del artículo

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18-nov-2020NicomanNicomany sin hablar de Brasil...
Gracias Guillem
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