Las cerdas cojas presentan intervalos destete-cubrición más largos y menores tasas de concepción. Estas afecciones son multifactoriales, influenciadas por la genética, crecimiento rápido, deficiencias nutricionales y condiciones de alojamiento, y requieren un enfoque preventivo y sistemático.
Sobrecrecimiento de los espolones: Reconocer y actuar
Los espolones normalmente no tocan el suelo y sufren un desgaste natural mínimo, por lo que su sobrecrecimiento es inevitable a medida que las cerdas envejecen y aumentan su número de partos. Cuando superan los 3 cm de longitud, pueden llegar a tocar el suelo y engancharse en los suelos emparrillados, provocando desgarros que dejan expuesto el corion sensible, una vía directa al dolor y las infecciones.


La calidad del agua es un factor que a menudo se pasa por alto: concentraciones elevadas de sólidos disueltos totales (SDT) en el agua de bebida se correlacionan positivamente con el sobrecrecimiento de los espolones y las pezuñas, probablemente debido a alteraciones del equilibrio ácido-base e hidroelectrolítico que afectan los patrones de crecimiento del tejido córneo. Analizar la composición química del agua, incluido su contenido mineral detallado, en las granjas con problemas es un paso diagnóstico sencillo y frecuentemente ignorado.
Medida práctica
Recortar los espolones de forma rutinaria. El método más práctico consiste en recortarlos en la paridera mientras están tumbadas, utilizando una tenaza para tubos de PVC (véase la imagen inferior); un procedimiento rápido y poco estresante tanto para el animal como para el operario.

Pisada plantar: un desafío multifactorial
La cuartilla —la articulación que conecta la parte inferior de la extremidad con la pezuña— está sostenida por ligamentos y tendones que deben soportar unas exigencias mecánicas cada vez mayores de una cerda en crecimiento. Cuando este sistema de soporte falla, la cerda camina con las cuartillas hiperextendidas, desplazando el peso hacia estructuras sensibles como el hueso navicular (véanse las imágenes). El resultado es dolor, desgaste anormal de las pezuñas y cojera progresiva.

La pisada plantar está provocada por varios factores interrelacionados: la genética, ritmos de crecimiento demasiado rápidos para la adaptación de tendones y ligamentos, deficiencias nutricionales de macro y oligoelementos, y condiciones de alojamiento ejercen un estrés biomecánico excesivo sobre articulaciones inmaduras.
Alojamiento y suelo: el entorno condiciona los resultados
Los factores ambientales influyen considerablemente en los traumatismos biomecánicos. Sustituir los suelos emparrillados finos de acero por emparrillados de hierro fundido o de hormigón bien acabado puede ayudar a prevenir lesiones en los espolones, al reducir bordes afilados y huecos donde los espolones con sobrecrecimiento pueden engancharse y desgarrarse.
Además, es importante prestar atención a las transiciones entre tipos de suelo; las primerizas deben pasar del suelo plástico blando de la transición al suelo de hormigón antes de alcanzar los 25 kg de peso vivo para un mejor desgaste del tejido córneo de las pezuñas. Esto evitará el sobrecrecimiento de los espolones y, además, el estrés biomecánico que las articulaciones y pezuñas inmaduras no están preparadas para soportar.
Si bien el ejercicio es beneficioso, el exceso de espacio en los alojamientos en grupo puede aumentar el riesgo de resbalones y aperturas excesivas de las extremidades, lo que genera estrés traumático en los ligamentos de soporte.
Nutrición: la base de la integridad estructural
La nutrición es fundamental para el buen funcionamiento de los ligamentos y tendones que mantienen la fuerza de las cuartillas.
- Macrominerales (P, Ca, Mg): El fósforo es vital; su deficiencia debilita los músculos que mantienen la posición de los huesos, lo que provoca deformidades en las extremidades y dolor articular. Las deficiencias de calcio y fósforo durante los periodos de máximo crecimiento reducen la masa ósea total y aumentan la presión sobre el cartílago articular. Las dietas para primerizas en crecimiento deben seguir las recomendaciones de la línea genética en cuanto a fósforo digestible estandarizado y mantener una proporción calcio/fósforo adecuada para favorecer una mineralización ósea óptima. Es importante prestar atención a esta proporción cuando se utilizan fitasas u otras fuentes de fósforo. El magnesio también es esencial como cofactor para la síntesis de colágeno.
- Sinergia de oligoelementos: La resistencia de tendones y ligamentos depende en gran medida de una compleja red de oligoelementos. El enfoque más eficaz implica la acción conjunta de múltiples nutrientes, en lugar de una estrategia basada en un solo mineral. Las formas orgánicas de oligoelementos presentan una biodisponibilidad superior a las fuentes inorgánicas.
- Cobre: Esencial para el entrecruzamiento de las fibras de colágeno y elastina, lo que proporciona resistencia ósea e integridad estructural a los tendones.
- Zinc: Actúa como factor de crecimiento y agente antiinflamatorio, promoviendo la reparación y regeneración de tejidos.
- Manganeso: Cofactor clave para las enzimas implicadas en la formación del cartílago y los mecanismos antioxidantes.
- Cromo: Favorece el metabolismo de la glucosa, proporcionando la energía necesaria para la producción de colágeno y la reparación de tejidos.
- Selenio: Mitiga el estrés oxidativo y la inflamación, a la vez que promueve la diferenciación de las células madre en células tendinosas.
Genética: Selección para la salud
La pisada plantar tiene una heredabilidad moderada, por lo que es un rasgo susceptible de mejora mediante selección genética. La evaluación de la postura de las cuartillas, tanto delanteras como traseras, debe formar parte de los criterios de selección de primerizas, junto con otras características de la estructura de las extremidades. La eliminación temprana de primerizas con ángulos de cuartilla deficientes antes de su entrada a la granja de reproductoras es mucho más rentable que manejar las consecuencias a lo largo de los partos.
Lista práctica de manejo
- Evaluar los espolones en cada parto y recortarlos cuando exista sobrecrecimiento. Utilizar una tenaza para tubos de PVC con la cerda tumbada lateralmente.
- Puntuarla estructura de las cuartillas y las extremidades durante la selección de futuras reproductoras y mantener registros.
- Analizar los sólidos disueltos totales del agua de bebida dos veces al año; investigar especialmente en granjas con sobrecrecimiento sin causa aparente.
- Garantizar niveles adecuados de fósforo y calcio digestible al final de la transición/inicio del engorde.
- Utilizar formas de alta biodisponibilidad (orgánicas) de Cu, Zn, Mn, Se y Cr.
- Evaluar el suelo; considerar la sustitución de emparrillados de acero por hierro fundido.
- Gestionar las transiciones de suelo entre las fases de producción. No mantener a las futuras reproductoras sobre suelos plásticos por encima de los 25 kg de peso vivo y controlar las aberturas de los emparrillados (máximo 18 mm para primerizas).
- Identificar y eliminar las cerdas con desviaciones graves de las cuartillas en lugar de mantenerlas durante sucesivos partos.
Conclusión
Las lesiones en los espolones y la pisada plantar son prevenibles y tratables si se abordan de forma sistemática. Combine el recorte rutinario, un buen suelo, una nutrición optimizada en macro y oligoelementos, y la selección genética para una buena conformación estructural. Las granjas que integran estas prácticas en sus protocolos estándar logran de forma consistente un mayor bienestar de las cerdas, una vida productiva más larga y un mejor rendimiento reproductivo.




