Épocas de cerdos gordos y épocas de cerdos flacos. Incertidumbres sobre el futuro del sector porcino español

Sigamos el consejo de José al Faraón y en épocas de cerdos gordos y hermosos preparémonos para las épocas de cerdos flacos y feos.

Ya la Biblia habla de alguna manera de los ciclos económicos en ganadería cuando el Faraón le pidió a José que interpretara sus sueños de siete vacas flacas y feas que devoraban a siete vacas gordas y hermosas.

No llevo la cuenta exacta de los años que en España estamos con un periodo de cerdos gordos y hermosos, pero de lo que no tengo ninguna duda es que llegarán años de cerdos flacos y feos que, en algunos casos, se comerán a los cerdos gordos y hermosos.

Por cuestiones de tipo sanitario a nivel mundial, especialmente por la expansión de la PPA por el norte y este de Europa y por el continente asiático, sobre todo en China, vivimos un largo periodo de años buenos en los mercados españoles del ganado porcino. Periodo bueno que quizás se prolongue algunos años más, nadie lo sabe con certeza, pues una de las grandes incertidumbres de los mercados porcinos es, por supuesto, China y desde allí llegan mensajes poco claros y contradictorios cada pocos meses: a veces llegan noticias de que han sacrificado millones de cerdas y otras veces, como ahora, dicen que la cabaña porcina China ya está en niveles pre-PPA.

El ranking de las principales empresas porcinas a nivel mundial viene encabezado en los últimos años por empresas chinas con crecimientos espectaculares y una fuerte concentración de la producción en grandes complejos agroindustriales.

Hay otras incertidumbres, por supuesto, que influirán en los mercados, entre ellas si España será capaz, yo así lo creo, de mantener su actual estatus sanitario contra las enfermedades de declaración obligatoria, además de temas legislativos y medioambientales como la gestión de los purines y la prohibición de las jaulas en la producción animal en Europa en los próximos años.

Mientras tanto el mercado español sigue creciendo a buen ritmo. Si las previsiones en base a los cerdos sacrificados en los primeros meses del año se confirman, este año 2021 llegaremos a los 60.000.000 de cerdos sacrificados en el conjunto del año.

Internacionalización del sector porcino español

Tampoco hay muchas dudas de que el mercado español es cada vez más atractivo para los grandes productores de carne a nivel mundial, en parte por sus costes, la calidad de la producción y el estatus sanitario español, que facilitan el acceso desde España a casi todos mercados mundiales de la carne porcina. La entrada del Grupo italiano Pini en Binéfar (Huesca) y la anunciada del Grupo alemán Tonnies en Calamocha (Teruel), principal operador europeo de carne porcina, parece ser que no serán las últimas. España reúne las condiciones óptimas para ser uno de los pocos países de la Unión Europea que seguirá creciendo en producción porcina en los próximos años, ya que los países de la Europa occidental se ven muy limitados en su desarrollo por temas medioambientales y de envejecimiento de los ganaderos y la Europa central y del este ven limitado su desarrollo por los temas sanitarios ya comentados.

Sin dejar de pasar las oportunidades de crecimiento interno, nuestras empresas ganaderas y cárnicas también deben pensar cada vez más en expandirse fuera de España y abordar crecimientos o absorciones de empresas en los mercados internacionales, porque el tamaño sí que importa a la hora de abordar operaciones de suministro a las grandes cadenas de distribución en un mundo cada vez más global.

Peligro del crecimiento en épocas de cerdos gordos/ preparación para la crisis que vendrá

Los crecimientos en épocas de cerdos gordos a veces nos desvían del objetivo que como ganaderos no debemos olvidar y es ser eficientes.

Eficientes por supuesto a nivel económico, nunca debemos olvidar el objetivo de los costes de producción como nuestra principal vía de trabajo en las empresas ganaderas y en las granjas. En las épocas malas las empresas que no son competitivas desaparecen. Y en estos momentos en que crecer con buenos márgenes es el principal, y muchas veces el único, objetivo debemos pensar en el futuro. Sirva como ejemplo que contratamos algunas granjas con granjeros poco eficientes que cobran exclusivamente por el tamaño de su granja sin tener en cuenta su dedicación, la calidad de sus instalaciones y su profesionalidad. El sector es tan débil como su eslabón más frágil y muchas de nuestras granjas no reúnen las condiciones de manejo e instalaciones para ser eficientes.

No cabe la menor duda que las próximas crisis cíclicas del sector servirán para que las empresas más eficientes se coman a las menos eficientes. El tamaño de las empresas de producción y sacrificio en España aún es pequeño sobre todo si lo comparamos con los grandes operadores internacionales.

Incertidumbres del sector

Una vez superada la mayor parte de las incertidumbres provocadas por el covid-19 en el sector en cuanto a la producción, sacrificio y mercados, tenemos como espada de Damocles sobre nuestras cabezas las incertidumbres que genera China por la gran dependencia de nuestra producción −el 57% de nuestras exportaciones a principios de este año iban destinadas a China− y por la fuerte subida de los costes de las materias primas, por muchos también atribuida a la fuerte demanda de los mercados chinos.

Y ante estas incertidumbres poco podemos hacer más que seguir trabajando en mejorar nuestros costes y nuestro trabajo diario, en hacer cada vez mejor las cosas, en la eficiencia global.

El objetivo de la eficiencia global como sector

No solo debemos ser eficientes en costes también debemos ser eficientes a nivel ambiental produciendo más con menos recursos y teniendo en cuenta los objetivos de la economía circular.

Eficientes a nivel de bienestar animal, produciendo en granjas cada vez más confortables para los animales, donde estén cómodos, y no sólo por temas animalistas sino porque las producciones animales en esas condiciones son más rentables.

Eficientes a nivel social, donde sepamos comunicar a la sociedad la importancia del sector porcino como creador de empleo y vertebrador del territorio en nuestra España rural en muchas zonas tan despoblada.

Seamos razonables, no pensemos sólo en crecer. Invirtamos parte de los recursos generados en estos años en ser más eficientes, en mejorar nuestras estructuras de producción, en mejorar nuestras granjas, nuestros mataderos, nuestras salas de despiece, en definitiva, nuestra eficiencia. Solo así España seguirá siendo uno de los actores principales en la producción porcina mundial.

Sigamos el consejo de José al Faraón y en épocas de cerdos gordos y hermosos preparémonos para las épocas de cerdos flacos y feos.

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