Ante el aumento de la frecuencia, intensidad y duración de las olas de calor, relacionado con el calentamiento global, la gestión alimentaria de los cerdos en la fase de engorde se convierte en un factor estratégico.
Las olas de calor afectan directamente al consumo de los cerdos y, por extensión, a su crecimiento.

El estrés térmico, un freno inmediato a la ingesta
En cerdos en fase de crecimiento y engorde, el estrés térmico agudo provoca una caída rápida de la ingesta. El animal reduce espontáneamente su consumo para limitar la producción de calor metabólico. Esta adaptación, aunque protege a corto plazo, penaliza la ganancia media diaria. Además, la termorregulación moviliza importantes recursos fisiológicos, incluida la vasodilatación periférica, que disminuye la irrigación de los órganos internos y puede debilitar el epitelio intestinal (Pearce et al., 2013). Como resultado, incluso cuando las temperaturas descienden, la recuperación no siempre es inmediata y la ingesta de alimento y el crecimiento pueden verse afectados durante un tiempo (Renaudeau, 2021).
La estrategia usada de forma más común en granja consiste en programar la distribución de las comidas a las horas más frescas del día, de manera que la producción de calor asociada a la digestión ocurra cuando las temperaturas ambientales son más bajas. Sin embargo, este enfoque presenta varias limitaciones:
- solo es eficaz si las temperaturas nocturnas bajan lo suficiente, lo cual no siempre ocurre durante una ola de calor;
- pueden surgir restricciones logísticas según los sistemas de alimentación y el tamaño de la granja;
- finalmente, esta programación reduce la flexibilidad de observación de las comidas, necesaria para que el ganadero pueda supervisar con precisión el consumo y ajustar la gestión alimentaria de los animales.
Dos veranos para realizar los ensayos...
En este contexto, un estudio realizado por la Cámara de Agricultura de la Bretaña en la estación experimental de Crécom (Francia) aporta información concreta sobre dos estrategias aplicables en granja, en las que se usaba alimentación líquida:
- programación de las comidas a las horas más frescas (HD), y
- el racionamiento temporal durante el episodio de calor seguido de una sobrealimentación progresiva (R+S).
La estrategia R+S se basa en la hipótesis de que una restricción más marcada durante la ola de calor permite limitar las alteraciones en la salud intestinal. La realimentación gradual tiene como objetivo dar tiempo a que las funciones digestivas se recuperen de manera óptima. Además, el alimento no consumido durante el periodo de calor se reintroduce posteriormente para favorecer un crecimiento compensatorio y reducir el impacto del episodio térmico sobre el rendimiento técnico-económico.
El estudio se realizó durante los veranos de 2023 y 2024 en lotes de 208 cerdos (machos castrados y hembras) desde la entrada en engorde, a 60 días de edad de media, hasta la salida al matadero. Para la estrategia HD, durante las olas de calor, los cerdos recibían la misma ración habitual pero repartida en dos comidas al día, por la mañana y por la tarde, en lugar de las tres habituales. Para la estrategia R+S, los cerdos fueron racionados con un 10 % menos de la ración habitual durante el episodio caluroso, manteniendo tres comidas diarias, seguida de un aumento progresivo del aporte (+3,5 % por día) tras la ola de calor para compensar el déficit, antes de volver al plan de alimentación clásico. Fuera de los periodos de calor, todos los animales recibían el mismo alimento en forma líquida, según un plan idéntico: 45 g de pienso por kg de peso vivo al inicio del engorde, con una progresión de 35 g/día hasta un máximo de 2,55 kg/día.

Ejemplo de plan de alimentación durante una ola de calor. Fuente: CAB.
…pero veranos contrastados
En 2023, se registraron dos olas de calor naturales de tres días a los 79 y 138 días de edad de los animales, con temperaturas medias de 28,2 °C y 28,4 °C respectivamente. Sin embargo, en 2024, al no registrarse ninguna ola, se simuló un episodio caluroso calentando los corrales durante 3 días cuando los cerdos tenían 131 días de edad, alcanzando una temperatura media de 27,6 °C durante esos 3 días.
Diariamente se registró el consumo de pienso por corral. Los cerdos se pesaron individualmente en ayunas al inicio del engorde, durante el cambio de alimento crecimiento–engorde (aprox. 65 kg de peso vivo) y antes de enviar a matadero. Además, los corrales se pesaron colectivamente antes y después de las olas de calor y tras la fase de sobrealimentación.
La detección y anticipación de los episodios de calor se apoyó en la aplicación CLIMAT BAT desarrollada por la Cámara de Agricultura de Bretaña. Se trata de una herramienta que en base a los datos meteorológicos y la ubicación de la granja, es capaz de calcular el Índice de Estrés por Calor (IEC) de los animales, según su estado fisiológico, para los próximos 6 días. Si existe riesgo de estrés por calor en los días venideros, se envían notificaciones.
Rendimientos globales equivalentes
En todo el periodo de engorde, no se observaron diferencias significativas entre las dos estrategias en los dos lotes. La ingesta media diaria fue casi idéntica. La ganancia media diaria alcanzó 928 g/día para los animales HD frente a 922 g/día en R+S, y el índice de conversión se situó en 2,48 y 2,52 respectivamente. No se observaron efectos sobre el contenido magro ni sobre el valor añadido de las canales. En otras palabras, la elección de estrategia durante los episodios calurosos no modificó los resultados técnico-económicos.
Tabla: Rendimiento zootécnico según la estrategia alimentaria para los dos lotes.
| Ítem1 | HD | R+S | Estadística2 | |||
|---|---|---|---|---|---|---|
| RSE | Estrategia alimentaria | Lote | Estrategia x Lote | |||
| Número de corrales | 20 | 20 | ||||
| Número de cerdos | 203 | 204 | ||||
| CMD, kg/día | 2,28 | 2,29 | 0,01 | NS | *** | NS |
| GMD, g/día | 928 | 922 | 92 | NS | NS | NS |
| IC, kg/kg | 2,48 | 2,52 | 0,10 | NS | * | NS |
| % magro | 61,1 | 60,9 | 1,9 | NS | *** | NS |
1 CMD: consumo medio diario, GMD: ganancia media diaria, IC: índice de conversión, % magro: porcentaje de músculo en las piezas.
2 Análisis de varianza considerando los efectos de la estrategia alimentaria, sexo, lote, sala e interacciones entre estos efectos fijos. Se considera el peso inicial como covariable. Solo se presentan los valores de p de la estrategia alimentaria, el lote y su interacción. RSE: desviación estándar residual. NS: no significativo.
Respuestas contrastadas según la edad y el peso de los cerdos
Durante la primera ola de calor (VC) del lote 1, cuando los cerdos eran todavía relativamente jóvenes, la estrategia R+S permitió mantener una ganancia media diaria comparable a la observada en HD (923 g/día vs 936 g/día), a pesar de la restricción del 10 %. Esto se explica por una eficiencia alimentaria ligeramente superior en el lote R+S (mejor índice de conversión: 2,11 vs 2,31). Durante la fase de sobrealimentación para el lote R+S, no se observó un fenómeno de crecimiento compensatorio, resultando en rendimientos similares entre ambos grupos tras la primera ola de calor.


Figura 1: GMD e IC durante la primera ola de calor del lote 1 (VC1), durante la fase de sobrealimentación (S) que le siguió, y el acumulado de ambas fases (VC1 + S).
Tras la segunda ola de calor (VC) del lote 1 y la fase de sobrealimentación (VC2 + S), los cerdos del lote R+S mostraron una tendencia a la disminución del rendimiento respecto al lote HD, con una menor GMD (859 vs 949 g/día; P < 0,1) e IC más elevado (2,98 vs 2,72; P < 0,1). Esta disminución parece explicarse por una caída más marcada de la ganancia de peso durante la ola de calor, ligada al racionamiento, sin mejora concomitante de la eficiencia alimentaria. Además, durante la fase de sobrealimentación, la GMD permaneció inferior, reflejando una menor valorización del alimento a pesar de un mayor nivel de ingesta.

Figura 2: GMD e IC durante la segunda ola de calor del lote 1 (VC2), durante la fase de sobrealimentación (S) que le siguió, y el acumulado de ambas fases (VC2 + S).
Para el lote 2, las tendencias observadas fueron similares, sin alcanzar significación estadística, probablemente debido a que el estrés térmico fue simulado y menos intenso.
Estas diferencias no se explican por variaciones de temperatura entre olas de calor, sino por la edad y el peso de los cerdos durante los episodios térmicos.
Los animales más jóvenes parecen beneficiarse más de la estrategia R+S que los más adultos.
Como mostró Renaudeau (2021), la disminución de la GMD bajo estrés térmico depende mucho de la edad y el peso de los animales: los cerdos más pesados presentan una caída más marcada del crecimiento debido a una mayor producción de calor metabólico.
Por tanto, requerirían un racionamiento más estricto para limitar los mecanismos de termorregulación, especialmente la vasodilatación periférica, que puede comprometer la irrigación de los órganos internos y la salud intestinal. Por contra, la estrategia R+S, basada en la hipótesis de crecimiento compensatorio, sería más pertinente en cerdos jóvenes, para los cuales el aporte energético es el principal factor limitante del crecimiento.
El estudio confirma que la programación de las comidas a horas más frescas es un enfoque simple y eficaz, siempre que las amplitudes térmicas diarias permitan una ingesta suficiente en esas horas más frescas mientras que el racionamiento seguido de una sobrealimentación puede ser útil en cerdos más jóvenes, pero su eficacia depende estrechamente del estadio fisiológico y del potencial de crecimiento compensatorio. Se necesitan estudios complementarios para optimizar los niveles de restricción y los protocolos de sobrealimentación, especialmente bajo estrés térmico más severo.
Este estudio se realizó dentro del programa FERMADAPT, con apoyo financiero de la Región de Bretaña y ADEME.

