Introducción
En 2024, Royal GD (Deventer, Países Bajos) recibió una solicitud para el examen postmortem de un lechón destetado procedente de una granja de 850 cerdas. Los lechones destetados de la granja presentaban un síndrome caracterizado por protrusión de los globos oculares ("ojos saltones"), opacidad corneal y pérdida de pelo. Durante la necropsia de este caso y otros posteriores, se documentaron varios hallazgos patológicos y se detectaron múltiples patógenos mediante pruebas diagnósticas rutinarias. Sin embargo, estos resultados no fueron coherentes entre casos y no explicaron adecuadamente el síndrome clínico observado.
Diagnóstico clínico
Para definir el problema con mayor precisión, se realizó una visita conjunta a la granja con el veterinario responsable y el nutrólogo. Se examinaron los animales afectados en fase aguda para determinar la edad de inicio y la progresión de la enfermedad. Asimismo, se intentó identificar si los cerdos afectados presentaban otros signos, como menor respuesta a estímulos o fiebre.

Aproximadamente el 15% de los lechones lactantes presentaron signos clínicos similares. Algunos tenían tan solo diez días de edad. Dentro de las camadas afectadas, el número de lechones con síntomas clínicos era de uno o dos, o casi la totalidad de la camada.
Los signos clínicos incluyeron:
- exoftalmos (protrusión de los globos oculares)
- estrabismo
- alopecia (pérdida de pelo)
- eritema (hiperemia de la piel)

Foto 1. Lechón afectado de 4 semanas de edad que muestra protrusión ocular y estrabismo, inflamación en el cuello y acortamiento de la mandíbula inferior. La piel del tórax presenta arañazos.
Algunos lechones también mostraron inflamación en el cuello y otros la mandíbula inferior visiblemente más corta. Los cerdos afectados de mayor gravedad respiraban con la boca abierta.
Aún así, los lechones estaban alerta, presentaban buena condición corporal y su temperatura estaba dentro del rango de referencia. No se encontró relación con la paridad de las cerdas ni con el sexo de los lechones.
En los lechones destetados se observó el mismo cuadro clínico descrito anteriormente por el veterinario; animales afectados de forma crónica con posibles secuelas a largo plazo, como conjuntivitis, opacidad corneal y menor crecimiento. Retrospectivamente, según fotografías archivadas, alunas cerdas también mostraron una ligera protrusión de los globos oculares, pero ningún otro signo clínico claro.
Diagnóstico laboratorial
Durante la visita a la granja, se tomaron muestras de sangre de cinco lechones afectados y, al día siguiente, se enviaron tres animales para su necropsia. Los análisis de sangre mostraron niveles ligeramente elevados de haptoglobina, lactato deshidrogenasa, fosfatasa alcalina y bilirrubina, y una disminución de creatinina (Tabla 1), que indicaron afectación hepática; sin embargo, otros parámetros sanguíneos fueron inconsistentes. No se observaron signos clínicos de ictericia ni anemia. Cabe destacar que, en la necropsia, no se observaron lesiones macroscópicas ni microscópicas evidentes en ojos, piel ni órganos abdominales. Los tejidos se almacenaron para análisis posteriores.
Tabla 1. Resultados de los análisis sanguíneos. Solo se muestran los resultados anómalos consistentes. (El texto en rojo indica valores elevados en comparación con los valores de referencia y el texto en naranja indica niveles inferiores al rango de referencia)
| Lechón | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | Unidad |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Edad | 23 | 18 | 17 | 16 | 23 | días |
| Haptoglobina | 0,1 | 1,0 | 0,54 | 1,14 | 1,08 | g/L |
| Bilirrubina total | 7,2 | 4,2 | 9,3 | 5,3 | 4,2 | µmol/L |
| Creatinina | 91 | 65 | 67 | 74 | 66 | µmol/L |
| Albumina | 32,2 | 31,9 | 34 | 28,1 | 23,3 | g/L |
| LDH | 734 | 850 | 966 | 629 | 581 | U/L |
| FA | 767 | 724 | 500 | 684 | 635 | U/L |
LDH = lactato deshidrogenasa, FA = fosfatasa alcalina
Evolución del brote
En invierno y primavera de 2025, varios veterinarios informaron casos similares.
En los Países Bajos, existe un programa de vigilancia de la sanidad animal, ejecutado por el Royal GD en colaboración con la asociación de productores porcinos neerlandeses y el Ministerio de Agricultura, Pesca, Seguridad Alimentaria y Naturaleza de los Países Bajos. Como parte de este programa, entre otros servicios, se ofrece un servicio de asistencia telefónica para todos los operadores del sector ganadero, además de servicios subvencionados de consultoría veterinaria especializada y necropsias.
En este contexto, se realizaron más visitas a las granjas, se tomaron un gran número de muestras y también se mandaron lechones al laboratorio para su análisis detallado. Sin embargo, a pesar de plantearse numerosas hipótesis, no se encontraron factores comunes y no se pudo llegar a una conclusión definitiva. Se descartaron muchos diagnósticos diferenciales, como hipertiroidismo, hiper e hipovitaminosis D, e intoxicaciones por metales pesados. Ante el creciente número de granjas que reportaban estos signos clínicos, se decidió utilizar un protocolo avanzado de secuenciación de nueva generación desarrollado internamente para investigar posibles patógenos infecciosos en muestras de tejido almacenadas.
Descubrimiento del virus
En 18 cerdos procedentes de 5 granjas afectadas se encontró una evidencia clara y consistente de presencia de ADN vírico perteneciente a un protoparvovirus.
El genoma de protoparvovirus obtenido mostró elevada similitud con un parvovirus previamente identificado en una muestra fecal procedente de un zorro recogida en los Países Bajos en 2012.
Este “fox” (zorro, en castellano) parvovirus no se detectó en muestras de cerdos sanos no afectados ni en la información relativa a secuencias archivadas procedentes de muestras recogidas antes de 2025. Para confirmar la presencia del fox parvovirus en todos los cerdos afectados, se desarrolló una PCR específica para este virus y se obtuvieron resultados positivos en todos los animales afectados. El tejido de los cerdos no afectados dio negativo. Posteriormente, se realizó una prueba de hibridación in situ que confirmó la presencia de ARN vírico en el tejido, que indicaba la síntesis de proteínas víricas en estas células. Finalmente, se logró aislar el virus.
Seguimiento e investigaciones en curso
El seguimiento de la granja inicialmente afectada fue realizado por el veterinario de la explotación. El número de lechones afectados disminuyó notablemente dentro de los cuatro meses posteriores a los primeros casos, y otras granjas también confirmaron una evolución similar. Sin embargo, el seguimiento a largo plazo en otras granjas indica que pueden seguir apareciendo algunos animales afectados durante muchos meses. Aunque todavía deben realizarse estudios específicos, los resultados positivos de PCR en diversas muestras (incluidas heces, sangre, hisopos cutáneos y ambientales) sugieren una elevada excreción viral. Dado que los parvovirus son extremadamente resistentes en el ambiente, se espera que, en caso de disminución de la inmunidad, puedan aparecer nuevos casos en las granjas, posiblemente con brotes más importantes cada pocos años cuando la población de cerdas haya sido completamente reemplazada.
Impacto en las granjas
Los ganaderos han informado de la necesidad de proporcionar importantes cuidados adicionales para alimentar a los lechones destetados afectados, ya que el consumo de creep feed en los lechones lactantes se interrumpe casi por completo y el consumo de pienso en los lechones recién destetados se reduce. En consecuencia, los lechones pueden sufrir enfermedades comunes en el postdestete y una reducción del crecimiento. También los veterinarios han observado un aumento de anomalías cutáneas, como escoriaciones cutáneas y epidermatitis exudativa (greasy pig disease), en las poblaciones afectadas.
Durante la fase aguda del brote, algunos ganaderos reportaron abortos en algunas cerdas antes de la aparición de los signos clínicos en los lechones lactantes. Además, los veterinarios informaron de un aumento de malformaciones congénitas y hernias umbilicales en las granjas afectadas. No obstante, aún no se ha podido establecer una relación causal entre estos informes y el fox parvovirus, ya que las investigaciones iniciales resultaron negativas.
Los ganaderos observaron un incremento en la comercialización de lechones de calidad inferior o que no cumplen con los estándares del matadero. Si bien la mortalidad en lechones destetados puede aumentar en torno a un 6% en algunas granjas gravemente afectadas, probablemente debido a enfermedades concurrentes y secuelas a largo plazo, la mayoría de las granjas describen un impacto directo menor en la mortalidad.
Los datos preliminares de granjas afectadas sugieren que la productividad y la rentabilidad se ven afectadas principalmente por:
- mayor uso de pienso
- reducción del crecimiento en lechones lactantes (-1 kg de peso al destete a los 28 días) y en lechones destetados (-2 kg a las 10 semanas)
- menor venta a matadero de cerdos de valor completo.
Aún no se han investigado los posibles efectos sobre el crecimiento de los cerdos de engorde.
Los cálculos preliminares indican que la pérdida de margen promedio por lechón vendido a 25 kg podría oscilar entre 1,11 € durante un brote leve de cuatro meses y 2,95 € durante un brote grave de seis meses, considerando todos los lechones vendidos durante un año. La pérdida de margen por cerda sería de entre 34 € y 84 € al año en las mismas condiciones. Estos cálculos se basan en la suposición de un precio del lechón constante (50 €) y que la reducción del crecimiento puede compensarse dentro de las instalaciones existentes.
Perspectivas
Dado que este síndrome clínico y los hallazgos del fox parvovirus son relativamente recientes, aún quedan muchas incógnitas sobre la patogénesis del virus, la respuesta inmunitaria y las opciones de tratamiento y prevención, incluida la vacunación, entre otras. Sin embargo, en un periodo muy corto, la enfermedad ya se ha notificado en varios países europeos (Canuti et al., 2026; Theuns, 2026; Tobias et al., 2026). Se desconoce cómo se introdujo el virus en las granjas de cerdos y si su hospedador original es el zorro o alguna de sus presas. Como los parvovirus son resistentes, parece improbable que este virus desaparezca fácilmente de las granjas. El impacto clínico podría resolverse si la inmunidad colectiva es duradera, pero podría resurgir si esta disminuye. Existen razones suficientes para mantener una vigilancia activa y continuar el seguimiento cercano por parte de Royal GD en colaboración con veterinarios y profesionales del sector.



