La necesidad de un diagnóstico integral en sanidad porcina
Anticiparse a los problemas sanitarios de origen infeccioso es fundamental para minimizar las pérdidas económicas y garantizar el bienestar animal en la producción porcina moderna. Por ello, las herramientas diagnósticas deben implementarse no solo de forma reactiva durante los brotes, sino también de manera proactiva, permitiendo la detección temprana de agentes infecciosos para anticipar posibles problemas.
Los enfoques diagnósticos tradicionales suelen centrarse en la detección de un número limitado de patógenos previamente seleccionados, y su identificación depende además del estadio de la infección y de la calidad de la muestra. Esto genera limitaciones claras, ya que muchas enfermedades porcinas no están causadas por un único patógeno, sino por interacciones complejas entre múltiples agentes que contribuyen a la aparición de enfermedades subclínicas o a una reducción del rendimiento productivo (Vereecke et al., 2023, Microbiology Spectrum; Theuns et al., 2018, Scientific Reports).

Como consecuencia, existe una creciente necesidad de estrategias diagnósticas amplias e integrales que proporcionen una visión imparcial de los patógenos presentes en la explotación y ayuden a predecir los resultados sanitarios. La secuenciación metagenómica ofrece esta perspectiva, al proporcionar una visión completa de los virus y bacterias presentes en una muestra sin necesidad de una selección previa (Vereecke et al., 2023, Microbiology Spectrum; Theuns et al., 2018, Scientific Reports; Charlier et al., 2026, BMC Veterinary Research). Esto es posible gracias a la secuenciación aleatoria del material genético mediante tecnología de secuenciación por nanoporos.

Los avances más recientes permiten además la detección directa de factores de virulencia bacterianos, mejorando la diferenciación entre microbiota comensal y patógenos verdaderos.
Monitorización y detección temprana antes de la aparición de problemas clínicos
La implantación de la monitorización metagenómica supone un cambio respecto a los diagnósticos tradicionales, centrados en confirmar la presencia de unos pocos patógenos sospechosos, hacia un enfoque más completo y predictivo. En lugar de preguntarse «¿tengo este patógeno concreto?», la secuenciación metagenómica permite al veterinario plantear la cuestión «¿qué está presente en esta muestra?».
Estas tecnologías permiten una identificación más completa de los complejos de enfermedades infecciosas y facilitan la monitorización de riesgos sanitarios incluso en animales clínicamente sanos. Asimismo, ayudan a revelar el papel potencial de patógenos que históricamente han recibido menor atención. Al establecer perfiles basales virales y bacterianos mediante una monitorización metagenómica rutinaria, las explotaciones obtienen una comprensión longitudinal más clara de la dinámica de los patógenos, lo que facilita intervenciones más tempranas y una mejor priorización de las medidas de control.
En múltiples explotaciones monitorizadas en España se observan patrones consistentes: Streptococcus suis y Escherichia coli muestran con frecuencia una elevada prevalencia en diversas matrices de muestreo, incluidas muestras respiratorias, intestinales y sistémicas (Ramis et al., 2026, resultados no publicados). Además, el análisis de los factores de virulencia permite identificar los distintos patotipos presentes en la explotación y su asociación con el inicio de los signos clínicos (Panattoni et al., 2026, Microbiology Spectrum; Ramis et al., 2026, resultados no publicados).
Los datos metagenómicos también revelan con frecuencia la presencia de rotavirus como componente habitual del trasfondo microbiano, contribuyendo a la presión infecciosa global en lechones. La comprensión de estos patrones basales facilita la implementación de medidas preventivas en áreas clave como la vacunación, la nutrición, la bioseguridad, la genética, el manejo ambiental y la gestión zootécnica (Schyns et al., 2025, Porcine Health Management; Stadler et al., 2024, Transboundary Emerging Diseases).
Entre los patógenos virales, el PRRSV sigue siendo uno de los agentes de mayor impacto en la producción porcina. Una de las principales ventajas de la secuenciación metagenómica es su capacidad para proporcionar información genómica completa a partir de muestras rutinarias, lo que permite una caracterización genética precisa inmediatamente después del diagnóstico. Esto favorece una mejor comprensión de la circulación viral, la detección de fases de transmisión silenciosa que pueden escapar a la PCR o a la serología, y el seguimiento de la evolución viral a nivel de explotación y regional.
El virus de la influenza también se detecta de forma recurrente, incluso en explotaciones vacunadas, y su papel va más allá de provocar tos o fiebre. La influenza compromete las defensas mucosas, creando condiciones favorables para infecciones bacterianas secundarias. Los conjuntos de datos de secuenciación muestran con frecuencia incrementos de patógenos como Actinobacillus pleuropneumoniae, Pasteurella multocida y Glaesserella parasuis tras la actividad del virus de la influenza, lo que pone de manifiesto la interacción entre las dinámicas virales y bacterianas en las poblaciones porcinas (Panattoni et al., 2026, Microbiology Spectrum; Vereecke et al., 2023, Microbiology Spectrum; Ramis et al., 2026, resultados no publicados).

La metagenómica no dirigida también facilita la detección de patógenos menos frecuentemente investigados. Las explotaciones muestran a menudo incrementos episódicos de microorganismos como Trueperella pyogenes, Bordetella bronchiseptica, Mycoplasma hyorhinis y Salmonella spp. (Ramis et al., 2026, resultados no publicados). Aunque estas bacterias no siempre desencadenan enfermedad clínica, su presencia en niveles elevados suele reflejar un estado de inmunidad comprometida, una mala calidad del aire o situaciones de estrés nutricional.
Su identificación temprana permite ajustar de forma rápida factores como la ventilación, la densidad de animales, las transiciones alimentarias y el equilibrio mineral de la dieta.
De los datos a las decisiones: cómo la monitorización transforma la gestión de la explotación
Cuando se interpretan de forma sistemática, los perfiles de patógenos se convierten en indicadores clave de rendimiento (KPI). Las explotaciones que incorporan la monitorización metagenómica rutinaria describen beneficios como:

- Reconocimiento más temprano de periodos de inmunosupresión
- Mayor precisión en el momento de aplicación de los programas vacunales
- Mejor planificación de los programas de aclimatación de primerizas
- Detección de patógenos emergentes, nuevos o previamente infravalorados antes de la aparición clínica
- Estrategias nutricionales más ajustadas durante fases sensibles, reduciendo la dependencia de antimicrobianos
La nutrición desempeña un papel complementario fundamental. La estabilización del ecosistema intestinal, la reducción del estrés oxidativo y el apoyo a la competencia inmunitaria mediante ingredientes funcionales pueden disminuir de forma significativa el riesgo de instauración de infecciones oportunistas. Estas estrategias, alineadas con los principios modernos de One Health, refuerzan la resiliencia sanitaria sin dependencia de la medicación.
Conclusión
La monitorización sanitaria continua transforma los datos en conocimiento aplicable. Al combinar la vigilancia metagenómica con programas estructurados de bioseguridad, vacunación, manejo ambiental y nutrición estratégica, las explotaciones pueden prevenir los problemas en lugar de reaccionar ante ellos.
La detección constante de S. suis, E. coli, PRRSV y virus respiratorios como la influenza pone de manifiesto la complejidad de las interacciones entre patógenos, pero también subraya las oportunidades existentes para una toma de decisiones más proactiva y fundamentada.
La integración de sistemas de monitorización integral en la gestión rutinaria de las explotaciones permite a veterinarios y productores construir piaras más sanas y robustas en un contexto productivo cada vez más exigente.

