En primer lugar, queremos agradecer a los lectores su fidelidad y persistencia; ocho de nuestros artículos publicados -en la web española de 333- a lo largo de 2025 han aparecido en la lista de los Top-10 de artículos más leídos. Intentaremos continuar alimentando ese interés durante el año que acaba de empezar. Muchas gracias a todos.

La presencia de la PPA en territorio español (confirmada públicamente el viernes 28 de noviembre) provocó el hundimiento de la cotización española. Desde el 8 de enero, un mes aciago, hemos vivido con un precio de 1,00 euro / kilo en vivo sobre el muelle de la granja.
Este precio cubre, a duras penas, un 73% del coste de producción. Es decir: los ganaderos venden sus cerdos un 27% más baratos de lo que cuesta producirlos. No recordamos nada igual en la historia de la porcicultura española. Más de un mes con pérdidas sangrantes y salvajes.
Cuando apareció la PPA se podía pensar que llovía sobre mojado; ha sido incluso peor: ha llovido agua muy fría sobre un suelo helado: toda la superficie se ha congelado y el riesgo de caídas y resbalones se ha disparado.
A partir del otoño la oferta del vivo en España aumentó en forma decidida: el conjunto del sector volvía por sus fueros recuperándose rápido por el descenso de virulencia del PRRS. La abundante oferta provocó que el precio descendiera hasta 1,30 euros / kilo en vivo en lo que parecía ser el suelo de precio del año 2025. Ya en noviembre, antes del estallido de la Peste, las matanzas semanales eran muy importantes. La inesperada aparición de la PPA provocó un rápido hundimiento de la cotización que solo se estabilizó el 8 de enero al marcar el precio de 1,00 euros / kilo.
La semana pasada, Mercolleida publicó el siguiente cuadro de los precios equivalentes en vivo en varios estados de la UE (en euros / kilo en vivo):
| España | 1,00 |
| Alemania | 1,13 |
| Francia | 1,26 |
| Países Bajos | 1,01 |
| Dinamarca | 1,08 |
| Bélgica | 1,12 |
En estos momentos la PPA está presente tanto en Alemania como en España. Observando estos niveles de precio nos damos cuenta de que todos están muy por debajo del precio de coste (salvo Francia, también por debajo pero no tan lejos).
Con la llegada de la PPA unos cuantos destinos del porcino español se cerraron a cal y canto (Japón, Filipinas y Taiwan entre los más significativos). La consecuencia inmediata ha sido que España ha inundado de carne barata el territorio de la UE. Los precios baratos de la carne arrastraron las cotizaciones de algunos países a la baja. En España habita una cuarta parte de los cerdos de la UE; los problemas que aquí aparecen se trasladan, inevitablemente, al resto de los Estados Miembros en virtud de la libertad del comercio intracomunitario. Las cosas son así.
Cuando se confirmó la PPA en Barcelona había cientos de contenedores a bordo de barcos camino a sus destinos de Países Terceros. Los mataderos han debido repatriar estos contenedores para malvenderlos después. Nueve semanas más tarde este caos sobrevenido está casi resuelto y sus negativas consecuencias bien asumidas.
En circunstancias normales, el precio español suele estar por encima del precio alemán. En estos momentos la situación es la inversa: Alemania está bastante por encima. El mercado alemán no está nada cómodo siendo más caro que España. En un intento de corregir este estado de cosas no es descartable una bajada en el país teutón… O bien que el precio español suba, abandonando el pozo donde está instalado. Nos inclinamos por la segunda hipótesis.
Pensamos que el precio actual (1,00) debe marcar el precio mínimo del año. Crucemos los dedos y esperemos que no aparezca ningún nuevo caso fuera de la zona de exclusión ni en ningún cerdo doméstico.
Las matanzas después de fiestas han sido muy importantes y los retrasos se han puesto al día. Seguimos en pesos promedio de las canales nunca vistos, pero pronto deberían descender. Los mataderos tienen un precio de compra barato y su margen es más que aceptable: mientras siga siendo así las matanzas seguirán altas y, a no tardar, llegará la esperada primera subida.
Es innegable que atravesamos una grave crisis. Es indudable que habrá consecuencias. Lo más probable es que cuando todo haya pasado se constate una reducción importante de la cabaña de cerdos española. Sin ánimo de ser agoreros apuntamos que es más que probable que tal reducción sea de un porcentaje de dos dígitos, aunque es imposible de predecir. Pensamos que en el resto de la UE existirá también una contracción de las cabañas, en parte debida al traslado de la crisis española al ámbito de toda la UE.
A los ganaderos les toca ser extremadamente prudentes y conservadores: se impone navegar con tiento y minimizar, en la medida de lo posible, los daños.

Por negativa que sea la situación hemos de señalar que más de un 80% de los destinos de nuestra carne a Países Terceros siguen abiertos (con la consabida limitación de la regionalización, obviamente). Podríamos estar mucho peor.
La ausencia de carne española en Japón ha beneficiado y beneficia a otros proveedores: el mercado japonés quedó huérfano -sin preaviso- de 4.000 toneladas semanales de carne porcina que allí llegaban desde España; los demás proveedores internacionales han llenado este hueco. Es fácil adivinar que el precio promedio de la panceta importada por Japón ha subido sustancialmente desde la interrupción de las llegadas desde España.
Vivimos en el epicentro de una crisis con toda la apariencia de ser histórica. No queda otra que transitar por ella. Esperemos que el mercado recupere su temple subiendo (mejor cuanto antes). Pensamos que las subidas, cuando lleguen, serán moderadas. Sobrevivir con un precio de venta algo inferior al precio de coste puede ser aceptable; vivir con un precio de venta inferior en un 27% al precio de coste es imposible. Lo que no puede ser, no puede ser.
Terminaremos hoy con dos reflexiones de personajes insignes, ambos sudafricanos y ambos galardonados con el Premio Nobel de la Paz: Nelson Mandela: “Siempre parece imposible hasta que se hace”.
Desmond Tutu: “La esperanza es la capacidad de ver que hay luz a pesar de toda la oscuridad”
Guillem Burset




