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Mejorando el comportamiento alimenticio de las cerdas usando aromas en el pienso

¿Cómo podemos aumentar el consumo de alimento de las cerdas durante la lactación en condiciones de estrés por calor?

El aumento de la ingesta voluntaria de alimento de la cerda es un desafío importante para los nutrólogos en condiciones climáticas tropicales. Recientemente publicamos un estudio (Silva et al., 2018) con el objetivo de determinar si los efectos adversos del estrés por calor en las cerdas lactantes podrían superarse mediante el uso de un aroma agregado a la dieta para estimular el consumo de alimento y mejorar el rendimiento de la cerda y la camada en climas tropicales húmedos. Nuestros hallazgos indicaron que, incluso cuando las cerdas se mantienen bajo condiciones de estrés por calor, todavía hay un umbral para aumentar la ingesta de alimento, probablemente proporcionado por la amplitud térmica, cuando durante las periodos más frescos (es decir, al anochecer y a primera hora de la mañana), las cerdas podrían compensar la baja ingesta de alimento diurna si son estimuladas de manera adecuada,

La incorporación de compuestos aromatizantes al pienso puede aumentar el consumo voluntario de alimento y ayudar a aliviar las demandas de la lactación (Frederick y Van Heugten, 2006; Silva et al., 2018). En nuestro estudio, las cerdas alimentadas con el pienso aromatizado mostraron una mayor ingesta de alimento que las cerdas control (es decir, hasta + 24% en promedio para los piensos que contenían aroma). Más recientemente investigamos el impacto de la suplementación de la dieta con ese mismo aroma en el alimento para cerdas lactantes, en su comportamiento alimenticio y la cinética de la ingesta diaria en condiciones tropicales utilizando un comedero inteligente automatizado. Durante el período ad libitum (entre 1 y 23 días después del parto), se realizaron un total de 7.132 mediciones diarias de variables de comportamiento de alimentación en 60 cerdas. En este estudio, la ingesta diaria de alimento durante la lactancia (d 1 a 23) se vio afectada por la estación, con una ingesta de alimento menor durante la estación cálida que en la estación fría (5,66 vs 7,23 kg/d; figura 1). El tiempo de ingesta diaria fue menor en la estación cálida que en la estación fría (36,8 vs 72,3 min/d, respectivamente) y el tiempo de ingesta por toma también fue menor en la temporada de calor en comparación con la estación fría (5,7 vs 7,5 min/toma, respectivamente).

Figura 1. Ingesta diaria de alimento durante la estación fría y cálida. El consumo de alimento difirió entre estaciones del día 9-18 y del 20-24 (×; P <0,05). Se utilizaron un total de 17 y 31 cerdas para la estación fría y cálida respectivamente.

Figura 1. Ingesta diaria de alimento durante la estación fría y cálida. El consumo de alimento difirió entre estaciones del día 9-18 y del 20-24 (×; P <0,05). Se utilizaron un total de 17 y 31 cerdas para la estación fría y cálida respectivamente.

Independientemente de la estación, el patrón nictameral de ingesta de alimento alcanzó su punto máximo dos veces al día. El primer y el segundo pico se observaron entre las 00:00 am y las 10:00 am y entre las 15:00 am y las 20:00 am, respectivamente (figura 2).

Figura&nbsp;2.&nbsp;Efecto de la estaci&oacute;n&nbsp;y la hora del d&iacute;a sobre la ingesta diaria de alimento en cerdas lactantes (l&iacute;neas continuas). Cada punto representa el dato&nbsp;de 18 cerdas en la estaci&oacute;n fr&iacute;a y 32 cerdas en la estaci&oacute;n&nbsp;c&aacute;lida.

Figura 2. Efecto de la estación y la hora del día sobre la ingesta diaria de alimento en cerdas lactantes (líneas continuas). Cada punto representa el dato de 18 cerdas en la estación fría y 32 cerdas en la estación cálida.

El tamaño promedio de la ingesta fue 107 g/toma menor en las cerdas alimentadas con la dieta control en comparación con las cerdas alimentadas con alimento aromatizado. La ingesta diaria de alimento fue mayor en la dieta aromatizada que en la control (6,417 vs 5,362 g / d). Las cerdas que recibieron pienso aromatizado mostraron una mayor ingesta de alimento nocturna (704 vs 583 g/toma) y diurna (678 vs 582 g/toma) en comparación con las cerdas alimentadas con el pienso control. Independientemente del tratamiento, las cerdas también mostraron una mayor ingesta voluntaria entre las 00:00 y las 10:00 am, que era equivalente al 83% de la ingesta diaria total de alimento. A partir de una comparación de las ingestas de alimentos por hora o las variaciones de una hora a otra (durante 24 h), el patrón nictameral de la ingesta de alimento alcanzó su punto máximo dos veces al día para ambos tratamientos. Sin embargo, el tamaño del pico fue diferente, y la ingesta de alimento por hora fue mayor para las cerdas alimentadas con aromas en comparación con el control a las 04:00 am y 05:00 am (figura 3). Las dietas también influyeron en la cinética de la ingesta diaria de alimento durante el período de lactancia. El consumo de alimento fue mayor para el pienso aromatizado desde el día 3 hasta el destete (figura 4).

Figura 3. Efecto de la presencia de aromas y la hora del d&iacute;a en la ingesta diaria de alimento en cerdas lactantes durante la estaci&oacute;n c&aacute;lida.

Figura 3. Efecto de la presencia de aromas y la hora del día en la ingesta diaria de alimento en cerdas lactantes durante la estación cálida.

Figura 4. Consumo medio diario durante la estaci&oacute;n c&aacute;lida. El consumo difiri&oacute; entre la dieta de los d&iacute;as 2-8 y la de los 9-24 (&times;; P&lt;0,05).

Figura 4. Consumo medio diario durante la estación cálida. El consumo difirió entre la dieta de los días 2-8 y la de los 9-24 (×; P<0,05).

En los cerdos, los sentidos periféricos, especialmente el olfato, el gusto y la somatosensibilidad oral (detección oronasal) interpretan estímulos importantes sobre la calidad del alimento y el valor nutricional (Dulac, 2000; Forbes, 1998; Roura et al., 2008a, b). El sentido del olfato parece ser el más desarrollado de todos los sentidos en los cerdos (Morrow-Tesch y McGlone, 1990). Los cerdos muestran un sistema olfativo con una sensibilidad extremadamente alta en comparación con otros animales (Roura y Tedó, 2009). El sistema gustativo se define como el sistema quimiosensorial oral que reconoce un repertorio diverso de compuestos no volátiles. Se han definido no menos de cinco sabores diferentes y son ampliamente aceptados: dulce, umami, salado, agrio y amargo (Roura y Tedó, 2009).

De acuerdo con Jones et al. (2000), cinco alimentos aromatizados que los humanos clasifican como dulces (es decir, aceite de almendras, melocotón, frambuesa, vainilla y fresa) tienen una buena aceptación por parte de los cerdos. Este efecto positivo del aroma de los alimentos puede ser beneficioso para las cerdas prolíficas modernas que, aunque están seleccionadas para ser muy productivas, a menudo muestran una capacidad reducida de consumo de alimento como resultado de la selección genética para una mayor eficiencia alimenticia (Bergsma et al., 2009).

Consideraciones finales e implicaciones

Nuestros hallazgos confirman que, en condiciones tropicales, los factores climáticos, específicamente las altas temperaturas y la humedad relativa, limitan la productividad y la ingesta voluntaria de alimento de las cerdas lactantes. Además, los resultados sugieren que las cerdas lactantes tienden a mantener un comportamiento alimentario similar durante ambas estaciones, con una ingesta más pronunciada entre las 00:00 y las 09:00 am. Las cerdas pueden no cambiar el patrón de alimentación según la temporada, pero reducen significativamente la ingesta total de alimento en condiciones de clima cálido para reducir el efecto térmico del alimento. Además, parece que incluso cuando las cerdas se mantienen bajo condiciones de estrés por calor, todavía hay un umbral dentro de la amplitud térmica para aumentar la ingesta de alimento y mejorar los patrones de alimentación, durante los momentos más fríos (es decir, al anochecer y temprano en la mañana) cuando las cerdas pueden compensar la baja ingesta de alimento diurno si se estimulan adecuadamente. Nuestros hallazgos nos llevan a creer que el uso estratégico de aromas para manipular las propiedades sensoriales del alimento es una estrategia viable para aumentar la ingesta voluntaria de las cerdas y beneficiar la producción de leche y, como consecuencia, mejorar el rendimiento de la camada, todo lo cual puede ayudar a atenuar los efectos negativos de las condiciones de estrés por calor en la cerda lactante.

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Sala de partos UFMG/ ICA – foto de Amanda Le

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