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Anoestro en cerdas primerizas

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La falta de celo en cerdas primerizas se considera una de las causas frecuentes de eliminación, aumentando la necesidad de primerizas y su coste. Veamos las causas.

Imagen 1. Tiempo empleado por el verraco para detectar primerizas en celo después de haber sido introducidos en su corral. P. English, 1986
Imagen 1. Tiempo empleado por el verraco para detectar primerizas en celo después de haber sido introducidos en su corral. P. English, 1986

Para iniciar un ciclo reproductivo, es imprescindible que las cerdas muestren un celo, de tal modo que puedan inseminarse y así empezar una nueva gestación. Tanto si hablamos de cerdas primerizas como si hablamos de cerdas destetadas, siempre hay un pequeño porcentaje de animales que no muestran celo o que lo muestran con retraso respecto a lo que sería normal. Si no muestran celo, el problema es grave, pues no se puede iniciar un ciclo reproductivo, pero si lo muestran con retraso (por lo general esto sucede después del destete), el problema es que afecta a la estructura de los lotes y, por lo tanto, al número de partos que se conseguirá en cada uno de ellos, además de que incrementa los costes de producción al tener un porcentaje de cerdas improductivas en la granja.

La falta de celo la pueden presentar cerdas primerizas o multíparas y su análisis vamos a afrontarlo de modo separado en dos artículos. Cuando afecta a las primerizas, se considera una de las causas frecuentes de eliminación, aumentando la necesidad de primerizas y su coste pues, mientras esperamos a que muestren el celo, van pasando los días y las primerizas siguen comiendo.

Las cerdas primerizas con anoestro son las que no han mostrado signos de celo a los 220 días de edad. Las primerizas deberían ser púberes entre los 180 y 210 días de vida y entendemos la pubertad como la primera expresión de celo. Se considera aceptable tener hasta un 10% de cerdas primerizas que puedan sufrir retrasos en esta primera salida a celo.

Cuando el porcentaje de cerdas primerizas que no alcanzan la pubertad es superior al 10 %, habrá que iniciar una investigación para averiguar cuáles son las causas y, en consecuencia, establecer medidas correctivas.

El primer paso en el diagnóstico de la causa es saber si realmente los ovarios están inactivos o ya están ciclando, para ello podemos realizar una inspección en matadero. Otro modo de comprobarlo sería medir los niveles séricos de progesterona, que son más elevados en la fase luteínica del ciclo estral y por lo tanto ciclando.

Ovarios inactivos

Estaríamos delante de un problema de retraso de la pubertad y por lo tanto habría que revisar todos aquellos factores que pueden ser responsables de este retraso:

  1. Crecimientos bajos durante fase de recría. Crecimientos inferiores a los 550 g/día se han relacionado con retrasos en la pubertad.
  2. Falta de grasa. La leptina es una hormona producida por los adipocitos, que juega un papel importante en la regulación del balance energético. Concentraciones altas de leptina actúan positivamente sobre la liberación de GnRH y, consecuentemente, sobre el estimulo de la glándula pituitaria y posterior liberación de las hormonas FSH y LH, que serán responsables de la actividad ovárica. La falta de grasa reduciría los niveles circulantes de leptina, ejerciendo un efecto negativo sobre la pubertad. Puesto que los genotipos han incrementado su porcentaje de magro, las primerizas sometidas a racionamientos severos podrían ver perjudicada su pubertad.
    • Frío, humedad, corrientes de aire. Las situaciones que lleven a un uso de las reservas grasas no favorecerán la pubertad.
  3. Falta de estímulo. La presencia de verraco es el estímulo más potente para el inicio de la pubertad. Una vez que las primerizas han alcanzado la edad de 180 días y son estimuladas diariamente por la presencia de verraco, deberían salir en celo en un plazo de unos 10 días. A continuación se comentan algunas de las razones de que el contacto con el verraco no ejerza el efecto deseado.
    • Contacto irregular con verraco
    • Contacto en presencia de grupo de primerizas excesivamente numeroso
    • Falta de luz
    • Excesiva competencia
  4. Causas genéticas. Se han detectado algunos problemas genéticos que estarían relacionados con una pobre liberación de GnRH.

Ovarios activos

En el caso de tener los ovarios activos, estaríamos delante de un problema de detección o celos silentes (con poca expresión de celo).

En tal caso habrá que revisar:

  • Estímulo verraco: El contacto debe ser diario e irregular (unos 15-20 minutos/día). Hay que evitar la recría de primerizas en contacto directo y continuo con el verraco, pues puede llevar a situaciones de acostumbramiento y posterior pérdida de estímulo. El contacto con el verraco debe ser directo para que sea efectivo.

Imagen 1. Tiempo empleado por el verraco para detectar primerizas en celo después de haber sido introducidos en su corral. P. English, 1986
Imagen 1. Tiempo empleado por el verraco para detectar primerizas en celo después de haber sido introducidos en su corral. P. English, 1986

  • Condiciones ambientales: Evitar situaciones de frío, calor, excesiva humedad o corrientes de aire que influyan en el comportamiento normal.
  • Tamaño de grupo: Lo ideal son grupos pequeños, de 4-6 animales, sin mezclar con multíparas.
  • Alimentación correcta: es frecuente el suministro de piensos de gestación, que son muy pobres en proteína y energía para una primeriza todavía en crecimiento.

Comentarios del artículo

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23-abr-2021maricela_92maricela_92El manejo del cemental o los cementales es un punto muy importante para poder tener buenos resultados con mu stras primerizas.
23-abr-2021Reinaldo Cub.Reinaldo Cub.Totalmente de acuerdo Maricela!
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