Alternativa a la castración quirúrgica sin anestesia (II)

En este artículo se analizan la selección espermática y la castración inmunológica

Selección espermática

Figura 1. Diagrama de la citometría de flujo (extraído de la página http://www.xyinc.com/sexselect/moflo.php)

La selección espermática consiste en el sexado de los espermatozoides con el objetivo de producir únicamente hembras. La metodología utilizada para separar los espermatozoides con cromosoma X de aquellos con Y es la citometría de flujo (Figura 1). Este método esta basado en la diferencia del tamaño del DNA entre ambos cromosomas, que les confiere una carga eléctrica diferente. Actualmente, 4 laboratorios en el mundo están equipados con este sistema (EEUU, Australia, Alemania e Italia). Esta técnica solo permite procesar entre 10 y 15 millones de espermatozoides por hora. Por lo tanto, un equipo necesitaría hasta 5 horas para producir una dosis de esperma, siendo su utilización poco práctica en la actualidad.

Castración Inmunológica

La castración inmunológica consiste en la estimulación del sistema inmunitario del animal para que produzca anticuerpos específicos contra, en este caso, la GnRH (hormona liberadora de gonadotropinas). Estos anticuerpos inhiben la actividad normal de la hormona GnRH, reducen las concentraciones plasmáticas de LH y FSH, e inhiben el desarrollo testicular y su funcionamiento (Figura 2). De esta forma se reducen los niveles de androstenona y escatol en la grasa, y, por lo tanto, la incidencia de olor sexual en las canales. La inmunización contra la hormona pituitaria LH también ha sido probada, si bien resulta menos efectiva. La administración del producto inmunológico se realiza mediante inyección, normalmente subcutánea por detrás de la base de la oreja. Esta práctica parece ser menos dolorosa y estresante para el animal que la castración quirúrgica sin anestesia, si bien no hay estudios que lo confirmen.

Figura 2.Eje hipotalámico-pituitario-gonadal

Para que este método sea viable comercialmente, el producto inmunológico tiene que inducir un título de anticuerpos suficiente con pocas administraciones. Además, tiene que ser tolerado por los animales y los componentes del mismo deben ser seguros y aceptables para los consumidores. Se ha conseguido castrar inmunológicamente cerdos machos enteros administrando dos inyecciones con un intervalo entre ellas de 4-8 semanas. La segunda dosis es la que provoca la reacción inmunológica con un alto título de anticuerpos contra la GnRH. De esta forma, los animales mantienen, hasta la segunda inyección, las ventajas de un macho entero, crecimiento rápido y mayor deposición de magro. A partir de la segunda administración, el tamaño de los testículos y de la glándula bulbouretral se reduce (Foto 1), y la androstenona y el escatol se metabolizan y desaparecen progresivamente del tejido graso del animal. Los niveles de ambos compuestos en canales de cerdos castrados inmunológicamente son muy similares a los de los castrados quirúrgicamente. La castración inmunológica también reduce el comportamiento sexual y la agresividad durante las últimas semanas del engorde (Cronin et al., 2003), aumentando así el tiempo dedicado a la ingesta de alimento (Dunshea et al., 2001). Este cambio de comportamiento provoca, comparado con el macho entero, un mayor crecimiento del animal durante las últimas semanas y un mayor contenido de grasa en la canal (aunque menor que los castrados a edad temprana).

Foto 1: Tamaño de testículo y glándula bulbouretral en machos enteros y castrados inmunológicamente.


Recientemente, en Australia se ha desarrollado un producto inmunológico que provoca inmunización activa contra GnRH. La administración se realiza mediante dos inyecciones subcutáneas, la primera al menos 4 semanas antes de la segunda, y la segunda de 4-6 semanas antes del sacrificio. Esta pauta elimina la presencia de olor sexual en las canales de los animales tratados. Estudios realizados en Australia (Dunshea et al., 2001) y Suiza (Jaros et al., 2005) indican que tras la segunda inyección, se elimina la presencia de olor sexual, aumenta el contenido de grasa intramuscular y se reduce el tamaño testicular. En el último estudio, de 270 animales a los que se les administró el producto, 2 mostraron niveles de androstenona en grasa por encima de los aceptables. No obstante, con este producto inmunológico, los animales que no responden al tratamiento son fácilmente identificables en el matadero en la línea de sacrificio. Se calcula que el 25% de los cerdos machos producidos en Australia son inmunocastrados (EFSA, 2004). Recientemente, el producto ha sido aprobado por la agencia española del medicamento para su comercialización.

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