Las operaciones de engorde porcino buscan convertir eficientemente los nutrientes de la dieta en carne rica en proteínas de calidad. La eficiencia en el uso de la proteína ingerida es crucial, ya que se trata de uno de los nutrientes de mayor coste. Sin embargo, su conversión en proteína corporal es baja, entre el 15% y el 33% (Dourmad and Jondreville, 2007, Flachowsky and Kamphues, 2012), lo que genera importantes pérdidas de nitrógeno que aumentan el coste de la alimentación y el impacto medioambiental de la producción.
Tradicionalmente, los requerimientos nutricionales se estiman mediante métodos factoriales, como los propuestos por ejemplo por FEDNA (de Blas C., 2013) o el NRC (2012). En los sistemas de alimentación convencionales todos los cerdos reciben el mismo pienso durante largos periodos cuya duración depende del número de fases de alimentación. Como en los cerdos de engorde el apetito aumenta más rápidamente que los requerimientos nutricionales, la concentración óptima de nutrientes en el pienso disminuye con el tiempo. Sin embargo, cuando estimamos las necesidades individuales de los cerdos estas varían considerablemente entre los individuos, así como su trayectoria en el tiempo (figura 1).


La Alimentación de Precisión Individual (API) busca proporcionar a cada animal la cantidad exacta de nutrientes requeridos diariamente, estimándolos en tiempo real mediante un modelo matemático (Hauschild et al., 2012). Este modelo integra datos de ingesta diaria y peso corporal frecuente, prediciendo así la ganancia de peso y el consumo futuro. Con estas predicciones se ajusta diariamente la concentración de lisina y del resto de nutrientes de forma individual. Los comederos de precisión identifican a cada cerdo con un transpondedor RFID y proporcionan diariamente a cada animal los nutrientes que necesita mezclando de forma personalizada dos piensos, uno con una concentración elevada y otro muy baja de nutrientes (imagen 1).
Estudios comparando la API con la alimentación convencional han mostrado mejoras significativas en eficiencia nutricional. Aunque la ganancia diaria promedio y la deposición proteica se mantuvieron similares, la API redujo en un 26% la ingesta de lisina digerible ileal estandarizada (SID) y en un 16% la ingesta de proteína bruta, lo que disminuyó los costos en un 10% y redujo la excreción de nitrógeno en 30% (Andretta et al., 2014, Andretta et al., 2016). Resultados similares se han obtenido recientemente (Llorens et al., 2025). Además, al reducir la excreción de nitrógeno y fósforo, la API disminuyó el impacto medioambiental. En las condiciones de Quebec, donde los ingredientes del pienso son locales, la API redujo las emisiones equivalentes de CO2 en un 8% y disminuyó el potencial de acidificación y eutrofización en un 16% (Llorens et al., 2024). Puesto que más de la mitad de las emisiones de CO2 eq. provienen de la producción de ingredientes para piensos, el uso de alternativas con menor huella medioambiental mejorará aún más la sostenibilidad de la producción.

Un enfoque clave en la reducción del impacto medioambiental es aplicar soluciones locales a problemas globales. Mientras que en Europa la principal fuente de emisiones de CO2 en la producción porcina proviene de la utilización de soja importada, en Quebec es el maíz quien más contribuye a estas emisiones. Una alternativa prometedora para disminuir las emisiones de CO2 en producción porcina es la utilización de alimentos alternativos con bajo impacto medioambiental. Así, en el contexto de Quebec evaluamos recientemente el efecto de la inclusión de hasta un 22% en la fase de acabado de cola de topo (Phleum pratense, imagen 2) en dietas para cerdos de engorde. Los cerdos alimentados con el pienso suplementado con forraje terminaron el acabado con la misma cantidad de proteína corporal que los cerdos alimentados convencionalmente, pero con un 22% menos de lípidos (figura 2) tras reducir el consumo de maíz en un 24% y el de soja en un 32% (Llorens et al., 2025).


En conclusión, la API es una estrategia transformadora para la nutrición porcina, ofreciendo una alternativa más sostenible y rentable a los sistemas convencionales de producción porcina. Al proporcionar a los cerdos los nutrientes que necesitan con precisión y en tiempo real, la API mejora la eficiencia nutricional, reduce costos de alimentación y minimiza el impacto medioambiental. La API facilita la utilización de alimentos alternativos como forrajes, subproductos agroindustriales, y otros, debido a su capacidad de aportar estos alimentos en función del consumo y crecimiento de cada animal. Con el enfoque creciente en rentabilidad y sostenibilidad que se pide a las producciones animales, la alimentación de precisión se perfila como una herramienta clave para la producción porcina moderna.

