La grasa en la dieta y el clima alteran la ingesta de pienso, el rendimiento de las cerdas lactantes y sus camadas y la composición de ácidos grasos de la leche

Martes 28 diciembre 1999 (hace 16 años 11 meses 6 días)
Se realizaron dos experimentos de forma simultanea en un ambiente templado (T), en Sourches (Oeste de Francia), con 24 cerdas Landrace x Large White y en un ambiente tropical (TRO), en Guadeloupe, Francia (latitud 16 grados N, longitud 62 grados O), con 18 cerdas Large White, para estudiar el efecto de incorporar grasa en la dieta de lactación en el rendimiento de las cerdas y sus camadas. En cada ambiente, se dividieron las cerdas multíparas en tres grupos y se les suministró o una dieta control (C) con 20 g. de grasa por kg, o la misma dieta enriquecida con un mezcla 50:50 de aceite de cacahuete-semilla de colza, para obtener un contenido en grasa de 80 g/kg (grasa media GM) ó 140 g/kg (grasa elevada, GE). Se suministró una dieta restringida experimental a las cerdas desde el día 105 de gestación hasta el parto y después ad libitum durante el período de lactación de 28 días. Todos los lechones tuvieron acceso ad libitum a pienso sólido desde el día 21 al día 70. Se recogieron muestras de leche 24 horas post-parto (calostro) y el día 21 de lactación. Se determinó la composición quimíca de la leche y se valoró la composición en ácidos grasos mediante cromatografía capilar de gases. Comparando con el grupo T, las cerdas TRO mostraron un incremento de la temperatura rectal y del ritmo de respiración y un descenso de la ingesta de pienso, producción de leche y ganancia de peso de camada desde el nacimiento hasta el destete y también desde el destete hasta el día 70, alcanzando 25-30 kg. de peso vivo. Sin embargo, a medida que el nivel de grasa en la dieta aumentaba, las cerdas T mostraron un descenso lineal de la ingesta y ningún cambio significativo en la ingesta de energía metabolizable durante el período de lactación. En el grupo TRO, la dieta GM, condujo a un incremento proporcional de 0,22 en la ingesta de EM debido a un cambio en el comportamiento alimentario nictemeral. Tanto el ambiente como el aumento del nivel de grasa en la dieta afectaron de forma significativa al nivel de grasa y la composición de ácidos grasos del calostro además de la leche, particularmente a la concentración del ácido graso poliinsaturado n-3 en la leche. En conclusión, la adición de grasa a la dieta de la cerda lactante puede resultar más beneficiosa bajo temperaturas ambientales altas que en condiciones termoneutrales.

Christon R, Saminadin G, Lionet H, Racon B. Animal Science 69:353-365, 1999.

Abstracts

Análisis de producción de un centro de inseminación30-dic-1999 hace 16 años 11 meses 4 días

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