El papel de la fibra dietética

19-dic-2022
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El experto en nutrición animal Gilles Langeoire,analiza más de cerca cómo encaja la fibra dietética con nuestro objetivo de hacer una transición hacia una producción porcina sin Zn

Para trabajar hacia un futuro sin valores altos de ZnO, se necesitan nuevos enfoques nutricionales. El experto en nutrición animal Gilles Langeoire, de Francia, analiza más de cerca cómo encaja la fibra dietética con nuestro objetivo de hacer una transición hacia una producción porcina sin zinc.

¿Estamos preparados para eliminar el ZnO de las dietas de los lechones?
Una encuesta realizada por Farmers Weekly y Elanco mostró que un tercio de los criadores del Reino Unido todavía usan óxido de zinc rutinariamente tras el destete de los lechones, y que el 60% no tienen nada planificado para su prohibición en 2022. Para minimizar los problemas se necesita una buena preparación y saber qué soluciones usar para limitar los efectos negativos de la eliminación del ZnO (aumento de costes, reducción de la ingesta, problemas de salud intestinal). Hemos aprendido un montón con la eliminación previa de los antibióticos promotores del crecimiento en la UE. Las soluciones para mantener la salud y el rendimiento pueden venir de piensos con fuentes de proteína más digestibles y un menor nivel de proteínas para limitar la fermentación al final del intestino y sus problemas asociados. También aprendimos más sobre la inclusión de ácidos orgánicos y su actividad antimicrobiana y sobre los prebióticos (fibras de fermentación rápida) que actúan como sustrato para las bacterias comensales promotoras de la salud. Podemos aprovechar lo aprendido para lidiar mejor con la próxima prohibición de ZnO.

¿Qué papel juega la fibra dietética?
Con la próxima prohibición europea del ZnO y la mayor regulación para el uso de antibióticos, la acidificación del intestino (estómago, intestino, colon, ciego) es uno de los principales factores a tener en cuenta si queremos mejorar la digestibilidad de los nutrientes. Una acidificación intestinal adecuada empieza con un intestino sano (estable y con microflora diversa). El intestino puede influirse positivamente mediante la fibra (la suma de polisacáridos no amiláceos y lignina). En lechones, la fibra aumenta la longitud intestinal y el volumen del estómago. Incrementa las funciones enzimáticas, produciendo un vaciado gástrico más lento, mayor capacidad de hinchado y más motilidad. También limita la fermentación proteolítica y la producción de amoníaco, mejorando el bienestar y la salud intestinal. Fisiológicamente, la fermentación de la fibra induce la producción de gas y de ácidos grasos volátiles, mejorando la acidificación en la porción final del intestino y aumentando la población microbiana y su diversidad, limitando el desarrollo de bacterias patógenas (como E. coli, Clostridium…). También se sabe que la fibra estimula positivamente el sistema inmune. Por lo tanto, hay que tenerla en cuenta cuando reevaluamos las dietas de los lechones.

¿Cómo elegir la fuente de fibra adecuada?
Empezamos con una buena proporción de fibra (soluble/fermentable/rápida e insoluble/inerte/lenta), modulada según la situación de la granja. Las fibras solubles son, por ejemplo: cebada, pulpa de remolacha azucarera, cascarilla de soja, inulina y almidón resistente. Las fuentes de fibra insoluble son, por ejemplo: salvado de trigo, salvado de arroz, cascarilla de avena y DDGS de maíz. Para el lechón entre el destete y los 10-12 kg de peso vivo, la fibra insoluble tiene un efecto positivo en el desarrollo del tracto gastrointestinal (tamaño del estómago y volumen de todo el intestino) y aumenta la tasa de paso y el volumen de las heces, lo que es clave para prevenir la proliferación y colonización de patógenos. Durante los primeros días tras el destete, no hay beneficios en usar fibra soluble porque la parte final del intestino del lechón tiene una capacidad muy limitada para fermentar la fibra y la viscosidad intestinal puede reducir la eficiencia enzimática. En lechones más grandes (12-25kg), una inclusión de fibra dietética bien balanceada mejorará la salud intestinal y limitará el riesgo de disbiosis. Los ácidos grasos volátiles, inducidos a partir de las fibras solubles, aportarán energía (lactato, acetato…), reducirán el pH y la capacidad tampón, sumándose al efecto de los ácidos orgánicos añadidos y mejorando la digestibilidad de las proteínas. La fibra insoluble tendrá un efecto positivo en la morfología intestinal, mediante un efecto mecánico sobre su pared, estimulando el peristaltismo y la producción de ácido butírico (proporción vellosidades/criptas, capa mucosa, funciones de la barrera intestinal) que limitarán el riesgo y el desarrollo de los patógenos más dañinos.

Equilibrar la fibra es importante, pero ¿qué podemos hacer más?
Teniendo en cuenta la importancia de la digestibilidad de la proteína, también debemos prestar atención a la capacidad tamponadora de medios ácidos (ABC, del inglés acid buffering capacity) del pienso. La ABC es la capacidad del pienso a resistir un cambio de pH. Una ABC elevada aumentará el pH gástrico, lo que a su vez puede reducir la digestión y causar problemas digestivos. Para una digestibilidad proteica óptima, se requiere un pH bajo en el estómago (y por lo tanto, un pienso con poca ABC) para ayudar al proceso digestivo gástrico, limitar el crecimiento bacteriano en el segmento anterior del intestino y alcanzar el crecimiento deseado. El almidón y los lípidos tendrán poco impacto sobre la ABC, porque el catabolismo energético produce CO2 y ácidos grasos volátiles, lo que acidifica el TGI. La proteína aumentará la ABC porque su catabolismo produce amoníaco, cuerpos cetónicos y aminas biógenas (histamina, serotonina…) que aumentan el pH. Los minerales también inducirán una ABC elevada, impactando el balance electrolítico de la dieta y la síntesis y la eficiencia de las enzimas gástricas. Hay que tener en cuenta que el ZnO tiene una ABC elevada (más de 16,000 mEq/HCl). Se puede conseguir una ABC baja con una cantidad reducida de piedra caliza, compensada con una forma salina de ácido (p.ej. formiato de calcio), la adición de ácido orgánico (p.ej. láctico, fórmico) y un nivel bajo de proteína (bien balanceada con aminoácidos sintéticos).

 

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