Estrategias de alimentación para un crecimiento rentable en cerdos de cebo a partir de 30 kg

13-abr-2026
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El periodo de 30 kg hasta sacrificio es determinante para la rentabilidad del engorde, ya que concentra la mayor parte del consumo total de pienso y del coste alimentario.

Estrategias de alimentación para un crecimiento rentable en cerdos de cebo a partir de 30 kg

 

El periodo de 30 kg hasta sacrificio es determinante para la rentabilidad del engorde, ya que concentra la mayor parte del consumo total de pienso y del coste alimentario.

La estrategia nutricional debe optimizar ganancia media diaria (GMD), índice de conversión (IC) y uniformidad del lote, manteniendo la salud intestinal y el bienestar animal.

El óptimo crecimiento, el porcentaje de carne magra y el consumo eficiente de pienso son los principales objetivos de cualquier estrategia de alimentación en cerdos de cebo.

¿Cómo pueden alcanzarse estos niveles óptimos para maximizar la eficiencia y la rentabilidad?

Existen tres factores clave que deben tenerse en cuenta.

A.- En primer lugar, es fundamental iniciar correctamente el periodo de cebo, asegurando que los lechones procedentes de la fase de transición entren fuertes y sanos. Es imprescindible contar con unas instalaciones limpias, desinfectadas y secas, con una temperatura y ventilación adecuadas, así como acceso continuo a pienso fresco y agua limpia. Es importante recordar la retirada de restos de pienso viejo o suciedad de los comederos, ya que éstos reducen la apetencia y, en consecuencia, afectan negativamente a la ganancia media diaria.

 

B.- En segundo lugar, es necesario establecer rutinas de manejo estables, que incluyan el control periódico del peso de los animales y la realización de los ajustes oportunos en el programa de alimentación.

C.- En tercer lugar, un crecimiento uniforme y saludable depende directamente de la calidad del pienso. Esto implica garantizar que los animales reciban todos los nutrientes esenciales en los niveles adecuados, libres de toxinas, y con un grado de molienda óptimo que favorezca la digestibilidad y el rendimiento productivo.

 

Preparar la explotación para obtener el máximo retorno

La clave está en alcanzar el peso óptimo de sacrificio por animal sin prolongar innecesariamente el tiempo de estancia en la nave, ya que ello reduce los kilogramos producidos por metro cuadrado de superficie útil. En definitiva, se trata de maximizar el retorno de la inversión de capital realizada en las instalaciones.

Las condiciones de mercado suelen determinar el peso de sacrificio más adecuado para cada explotación. Cuando los precios del pienso son bajos, puede ser interesante optar por un mayor peso de sacrificio para obtener un mejor precio final por canal. Por el contrario, precios bajos del lechón pueden favorecer un menor peso de sacrificio, reduciendo la duración del ciclo productivo en la nave.

Independientemente de la estrategia de peso elegida, el pienso suele representar en torno a dos tercios del coste total de producción. Por ello, incluso pequeñas mejoras en la eficiencia alimentaria pueden tener un impacto muy significativo en el resultado económico final.

 

Regulación del consumo de pienso

Cuando el pienso se suministra ad libitum, los cerdos regulan su consumo en función de la sensación de saciedad, la cual puede estar controlada por mecanismos físicos o químicos.

En cerdos de hasta 50–60 kg de peso vivo, el factor limitante principal del consumo es la capacidad del tracto gastrointestinal. Una vez alcanzado ese límite volumétrico, se produce la sensación de saciedad y el consumo de pienso disminuye.

En animales de mayor peso, la regulación del consumo se basa principalmente en mecanismos metabólicos, asociados a una alta concentración de nutrientes en sangre, como glucosa, aminoácidos y ácidos grasos, que influyen directamente sobre los centros de hambre y saciedad (Nielsen, N.O., 1987. Meddelelse nº 125, Landsudvalget for Svin).

El momento exacto en el que se activa esta regulación química depende de la capacidad genética del cerdo para transformar los nutrientes en crecimiento. Los animales con un alto potencial de crecimiento pueden ingerir mayores cantidades de pienso antes de que este mecanismo metabólico limite el consumo.

 

Los cerdos destinados a sacrificio pueden alimentarse ad libitum o siguiendo una curva de alimentación previamente definida.

Equilibrio entre conversión y aprovechamiento del pienso

El consumo diario de pienso influye directamente en la ganancia de peso, el porcentaje de carne magra y el índice de conversión. Un aumento del consumo provoca una mayor tasa de crecimiento hasta que se alcanza un punto en el que el potencial de deposición de tejido magro se ve limitado.

En consecuencia, un consumo excesivo conduce a un empeoramiento del aprovechamiento del pienso, ya que la deposición de grasa requiere más energía que la deposición de carne magra. Por el contrario, cuando el consumo es demasiado bajo, el índice de conversión también se deteriora, dado que la mayor parte de la energía ingerida se destina al mantenimiento corporal. Las proporciones exactas dependen del sexo de los animales y del nivel genético de producción de carne.

En cada situación, el consumo óptimo de pienso desde un punto de vista económico viene determinado por el precio del pienso, los objetivos de crecimiento y el porcentaje de carne magra deseado.

Diversos ensayos han demostrado que se puede lograr una mejora del porcentaje de magro y un incremento del 3 % en la ganancia de peso cuando machos y hembras se alimentan por separado. En grupos mixtos, los machos tienden a limitar el acceso al comedero de las hembras, reduciendo su consumo. A lo largo de todo el periodo de crecimiento, los machos consumen más pienso que las hembras, presentan un índice de conversión más elevado y alcanzan mayores tasas de crecimiento.

 

 

Por qué funciona la alimentación por fases

El pienso debe formularse para cubrir con precisión las necesidades nutricionales de los cerdos de engorde y asegurar la máxima rentabilidad del programa de alimentación.

La alimentación por fases consiste en el uso de varias fórmulas de pienso adaptadas a las necesidades cambiantes de los animales a lo largo de su crecimiento. Este sistema suele contemplar tres o más fases, con una reducción progresiva del contenido en aminoácidos durante todo el periodo de cebo.

Cuando se utiliza una única fórmula para todo el periodo de engorde, los animales reciben una cantidad insuficiente de aminoácidos en las fases iniciales y un exceso en las fases finales, lo que conlleva ineficiencias tanto productivas como económicas.

La alimentación por fases asegura la óptima utilización de las proteínas:

Los ganaderos que optan por la alimentación por fases deben realizar una mayor inversión en equipamientos de alimentación y prestar más atención al manejo de varios tipos de pienso. La ventaja de este sistema es que los animales pueden recibir una fórmula más densa y ajustada en las fases iniciales, mientras que el coste medio del pienso se reduce gracias al menor precio del pienso de acabado. Además, la alimentación por fases permite un mejor control del índice de conversión.

En Dinamarca, por ejemplo, las recomendaciones en aminoácidos se basan en los índices de conversión específicos de cada explotación y en el porcentaje de carne magra objetivo. Los niveles reales de aminoácidos y energía deben definirse como el nivel económicamente óptimo, teniendo en cuenta la selección de materias primas y las relaciones de precios.

La recomendación general para cerdos de cebo es un aporte de 21 g de lisina digestible por kg de ganancia de peso. El resto de los aminoácidos se equilibran en relación con el nivel de lisina, siguiendo el concepto de proteína ideal.

En el caso del calcio y el fósforo, que son los principales macrominerales del pienso y, por tanto, factores potencialmente limitantes de la productividad, existen también diferentes estándares de recomendación en función del nivel de consumo de pienso.

Los cerdos de cebo con alto potencial productivo suelen responder con una mejora de la eficiencia cuando se incorporan aditivos nutricionales adecuados en el pienso.

Vilomix ofrece diversos aditivos que pueden contribuir a una mejora de la eficiencia alimentaria. Estos aditivos se utilizan principalmente cuando una explotación se enfrenta a problemas sanitarios, especialmente trastornos gastrointestinales, aunque también son habituales en granjas con índices de conversión ya elevados, con el objetivo de lograr un aprovechamiento del pienso aún mayor.

Acidificantes, secuestrantes de micotoxinas, pre, pro y postbióticos (ReWild).

Elección de la molienda óptima

La estrategia de alimentación puede influir de forma significativa en la salud gastrointestinal del cerdo.

A continuación se presentan posibles estrategias, ordenadas por prioridad:

1.- Pienso en harina, en el que entre un 10–20 % del cereal no se somete a tratamiento térmico ni a granulación, o bien pienso expandido (mezcla de pienso molienda gruesa, tratada térmicamente pero no granulada).

2.- Pienso granulado, con el cereal molienda gruesa.

En un ensayo de alimentación, no se observaron diferencias en la incidencia de lesiones y cicatrices en la parte blanca del estómago independientemente de si los cerdos eran alimentados una o dos veces al día con la misma cantidad de pienso. En cambio, la alimentación ad libitum con pienso granulado fue la que provocó el mayor número de cicatrices y úlceras gástricas.

Los cerdos alimentados con pienso en harina presentan una menor probabilidad de desarrollar lesiones y cicatrices gastrointestinales. Aunque la alimentación con pienso en harina una o dos veces al día mostró menos lesiones que la alimentación ad libitum con harina, las diferencias no fueron estadísticamente significativas (SEGES, 2014, medd1014).

De molienda fina a gruesa

En cerdos en fase de crecimiento, el pienso debe molerme lo más fino posible con el objetivo de lograr un menor consumo de pienso. Se recomienda que como máximo el 80 % de las partículas estén por debajo de 1 mm, lo que ayuda a prevenir la aparición de úlceras gástricas.

En la práctica, la recomendación es comenzar con una molienda muy fina y aumentar gradualmente el porcentaje de partículas gruesas hasta alcanzar un equilibrio adecuado entre índice de conversión y salud gástrica.

 

Resumen de los retos principales

Garantizar que el pienso se convierta de forma eficiente en incremento de peso corporal es un desafío constante. A modo de resumen, a continuación se indican los factores clave que pueden afectar al índice de conversión, y por tanto a la rentabilidad:

Desperdicio de pienso: es necesaria una correcta regulación de los comederos. La instalación de una placa metálica bajo el comedero puede evitar que el pienso caiga al purín.

Estado sanitario: animales enfermos, por ejemplo con úlceras gástricas o infecciones, reducen su consumo, empeorando el índice de conversión.

Disponibilidad de pienso: animales alimentados con una dieta inadecuada o con acceso limitado al alimento, por ejemplo debido a sobredensidad.

Calidad del pienso: piensos de baja calidad pueden estar oxidados o contener micotoxinas.

Condiciones ambientales: una ventilación deficiente y temperaturas excesivamente altas reducen el consumo; temperaturas demasiado bajas lo incrementan. En ambos casos, el índice de conversión se ve afectado.

¿Tienes alguna pregunta?

No dudes en ponerte en contacto con nuestro equipo de Ventas y Nutrición Animal de Vilomix.

 ARTÍCULO DE 

Ganna Kirianova

Nutritionist, pigs

Vilomix 

 

 

https://vilomix.com/knowledge-hub/pigs/feeding-strategies-for-profitable-growth-in-finishers-from-30-kg?utm_campaign=newsletter_global_pigs_march_2026&utm_medium=nyhedsbrev&utm_source=email&link_id=17eff7b3-9aeb-4475-b933-ab07c042e0fd&ln_id=ln_wn0WIcj64m5K5dcetpJQ2

 

 

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