Construyendo resiliencia en la producción porcina moderna
Gustavo Cordero
Gerente Técnico Global de Porcinos, AB Vista
Los avances en genética, manejo y nutrición han permitido aumentar significativamente la productividad de las cerdas, haciendo que las camadas numerosas sean habituales en los sistemas porcinos modernos. Sin embargo, esta mayor prolificidad también supone nuevos desafíos biológicos. Las cerdas deben afrontar mayores exigencias metabólicas durante la gestación, el parto y la lactancia, mientras que las camadas más grandes suelen presentar una mayor proporción de lechones de bajo peso al nacer y un mayor riesgo de mortalidad.
En este contexto, el objetivo ya no es únicamente producir más lechones por cerda al año, sino destetar animales sanos y robustos, preservando al mismo tiempo la condición corporal, la longevidad y el rendimiento reproductivo de la cerda. Para lograrlo, la nutrición debe evolucionar más allá del simple aporte de nutrientes y enfocarse en apoyar la resiliencia metabólica e intestinal de los animales.
El desafío metabólico de las cerdas hiperprolíficas
Las cerdas modernas suelen ser más magras y disponer de menores reservas corporales. Durante la gestación tardía, el rápido crecimiento fetal incrementa considerablemente las necesidades nutricionales y, tras el parto, estas demandas aumentan aún más para sostener la producción de calostro y leche. Cuando el consumo de alimento no cubre completamente estos requerimientos, se incrementa el estrés metabólico, comprometiendo la recuperación de la cerda, la producción láctea y la supervivencia de los lechones.
El período de transición alrededor del parto resulta especialmente crítico debido a los cambios hormonales, el aumento de la inflamación y el estrés oxidativo. En estas circunstancias, una adecuada estrategia nutricional puede contribuir a mejorar la capacidad de adaptación de la cerda y su desempeño productivo.
La importancia de la calidad de la fibra
Tradicionalmente, la fibra se consideraba un componente que diluía la densidad nutricional de las dietas. Sin embargo, hoy se reconoce su papel fundamental en la salud intestinal y en la modulación del microbioma. No todas las fibras son iguales: mientras la fibra insoluble favorece el tránsito gastrointestinal, la fibra soluble es fermentada por las bacterias intestinales, generando ácidos grasos de cadena corta (AGCC) como acetato, propionato y butirato. Estos compuestos contribuyen al mantenimiento de la salud intestinal, la función inmunitaria y el suministro energético.
Por ello, la nutrición moderna presta cada vez más atención a la calidad y funcionalidad de la fibra, diferenciando entre sus distintas fracciones y su capacidad de fermentación. Una adecuada fermentación puede mejorar la función digestiva, aumentar la sensación de saciedad, reducir comportamientos agresivos y favorecer la motilidad intestinal, aspectos especialmente importantes alrededor del parto.
El papel del microbioma intestinal
El microbioma intestinal participa activamente en la digestión y fermentación de componentes de la dieta que el animal no puede degradar por sí solo. Además de producir AGCC, contribuye a la absorción de nutrientes, al mantenimiento de la integridad intestinal y a la eficiencia digestiva general.
Mantener una microbiota equilibrada cobra especial relevancia durante la lactancia, cuando la demanda nutricional es muy elevada. Las estrategias nutricionales dirigidas a favorecer la estabilidad microbiana y la fermentación eficiente pueden ayudar a mantener la condición corporal de la cerda y mejorar su productividad. Entre estas estrategias destacan soluciones como levaduras y otras herramientas orientadas a optimizar el aprovechamiento de la fibra.
Impacto sobre los lechones
Los beneficios de una mejor salud intestinal y utilización de nutrientes no se limitan a la cerda. También repercuten directamente sobre la viabilidad y el crecimiento de los lechones. La producción de calostro es uno de los factores más importantes para la supervivencia neonatal, ya que proporciona energía, inmunidad y compuestos bioactivos esenciales para el desarrollo temprano.
Diversos estudios han demostrado que determinadas estrategias nutricionales pueden mejorar la producción y calidad del calostro, así como favorecer el desarrollo digestivo temprano de los lechones. Esto es especialmente importante para afrontar con éxito el destete, una de las etapas más críticas de la producción porcina debido a los cambios nutricionales, ambientales y sociales que experimentan los animales.
Al favorecer una mejor preparación digestiva antes del destete, es posible reducir problemas intestinales y minimizar las pérdidas de crecimiento en las fases posteriores.
Mirando al futuro
A medida que continúe el progreso genético, la nutrición de las cerdas dependerá cada vez más de su capacidad para aprovechar los nutrientes de manera eficiente. La salud intestinal, la actividad microbiana y la funcionalidad digestiva se están consolidando como pilares fundamentales para mejorar la resiliencia de las cerdas y el desempeño de sus camadas.
En la producción porcina moderna, el éxito ya no depende únicamente de suministrar más nutrientes, sino de optimizar su utilización. Las estrategias nutricionales orientadas a fortalecer la resiliencia intestinal y metabólica permitirán producir lechones más sanos y robustos, mejorar la sostenibilidad de las producciones y mantener un rendimiento productivo consistente a lo largo del tiempo.