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Respuestas sobre pleuroneumonía por App (1/2): evolución y control

Preguntamos a Antonio Vela, Francisco José Pallarés y David Espigares sobre la pleuroneumonía causada por Actinobacillus pleuropneumoniae (App). En este primer artículo hablaremos sobre la evolución y el control de la enfermedad.

¿Tenemos más problemas de pleuroneumonía actualmente que años atrás? ¿Qué factores han podido influir?

Espigares, Vela y Pallarés coinciden en que tienen la percepción de que los casos de pleuroneumonía han aumentado en los últimos años. Pallarés añade que, considerando los casos que reciben para diagnóstico laboratorial y las visitas a granja le ha llamado la atención que en muchos casos afectan a animales bastante jóvenes, en contraposición a lo que se veía años atrás, en donde la mayoría de los brotes afectaban a animales a final de cebo.

Los tres coinciden en que el retraso en la edad del destete también es un factor para el incremento de problemas de pleuroneumonía. Espigares recalca que, como sugieren diversos estudios, la fuente principal de contagio para los lechones son sus progenitoras, a partir de la segunda semana de vida. Cuanto más se retrase el destete, mayor es la probabilidad de contagio para el lechón.

Otro factor para considerar son las instalaciones de transición y engorde, Vela comenta que factores como un deficiente control ambiental o una excesiva densidad de animales se deben tener siempre en cuenta. Espigares recalca que el tamaño de las granjas de transición es cada vez mayor y esto hace que las mezclas de animales de diferentes camadas, e incluso orígenes o lotes (diferentes edades), sean también mayores, lo que también influye en la aparición de brotes de enfermedad.

Vela también destaca el riesgo en la importación de lechones de países con altas incidencias de App, posibles portadores de serotipos más virulentos.

¿Cómo nos está afectando y nos va a afectar la reducción en el uso de antibióticos para el control de la enfermedad?

Pallarés y Espigares coinciden en que la reducción en el uso de antibióticos ha influido en el repunte de los casos de la enfermedad. Espigares comenta que, concretamente el menor uso de amoxicilina o macrólidos durante la lactación en reproductoras, transición e inicio de cebo ha sido un factor para tener en cuenta y que probablemente ha desencadenado una mayor transmisión de bacterias en estas fases.

¿Qué importancia le podemos dar al manejo en el control de la enfermedad?

Los tres coinciden en la importancia del manejo, Vela comenta que todas las medidas de prevención de la enfermedad pasan por reducir al máximo la presencia de la bacteria en los lechones, reducir la prevalencia de la enfermedad en el destete y, como estrategia principal, tener protocolizados los flujos de animales. Y Espigares opina que se deben minimizar las mezclas de animales, no solo de orígenes y edades, sino incluso de camadas, como se ha descrito en algunos estudios.

¿Cómo pueden ayudar las vacunas en el control de la pleuroneumonía porcina?

Espigares opina que la vacunación hoy en día es una de las opciones a tener en cuenta para prevenir la enfermedad. Utilizadas de manera adecuada y en el momento óptimo, las vacunas nos hacen ser menos dependientes del uso de antibióticos, minimizando el impacto clínico y económico de la enfermedad. Vela comenta que la vacunación es uno de los pilares para los protocolos de control de la enfermedad y una ayuda en los casos de brotes agudos. Permite reducir el impacto económico en cebo hasta establecer medidas en la pirámide de producción que nos permitan controlar la enfermedad, y en casos cuando esto no sea posible, como por ejemplo en lechones comprados, la vacunación puede tener aún mayor sentido.

Pallarés añade que frente a App existen tres tipos de vacunas: bacterinas, toxoides o mixtas. Las bacterinas generan anticuerpos frente a la bacteria y son específicas del serotipo, los toxoides actúan frente a las toxinas y las mixtas actúan frente a ambos. Resultados publicados de diversas pruebas indican que la vacunación es una herramienta eficaz para disminuir las lesiones, la mortalidad asociada a la enfermedad y el uso de antibióticos. En los planes vacunales debemos evitar interferencias con los anticuerpos maternales. Los anticuerpos maternales frente a la bacteria decaen a partir de la segunda semana de vida, que es cuando comienzan a colonizarse los lechones, y los anticuerpos frente a las toxinas comienzan a descender a las 10 semanas de vida.

¿Qué importancia puede tener la reposición en el control de esta enfermedad?

Pallarés y Espigares coinciden en que las cerdas de reposición pueden tener un papel importante. Principalmente los cambios de origen, donde animales infectados con un serotipo nuevo entran en una granja negativa o animales negativos entran en una granja positiva. Espigares recalca que, en ambos casos, se desencadena una disrupción en la estabilidad. Además, añaden, que cuando las cerdas de reposición negativas contactan con cerdas multíparas positivas, se infectan y provocan que tanto las cerdas primíparas como sus lechones se conviertan en importantes fuentes de excreción de la bacteria lo que generará el origen del problema que se establecerá en las siguientes fases de producción.

Vela comenta que se debe disponer de buenos protocolos para la entrada de la reposición, con mecanismos que permitan conocer su estado sanitario y protocolos de adaptación y monitorización. El objetivo es limitar la entrada de nuevos serotipos con potencial de ser más patógenos que los ya existentes y adaptar las nuevas cerdas a los serotipos existentes, con ningún o el mínimo impacto de estos serotipos residentes en ellas o en su descendencia. Y además remarca: ‘’Algo fácil de decir, pero difícil de ejecutar”.

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