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Diarreas neonatales: estrategias preventivas con métodos vacunales

En el primer artículo de esta serie, los cuatro especialista coincidieron, aunque con matices distintos, en el aumento de los problemas de diarrea neonatal y nos explicaron cuales eran los principales agentes causantes según su experiencia. En este artículo se abordarán las estrategias preventivas con métodos vacunales.

Vacunación frente a E.coli y Clostridium perfringens C

Según todos ellos, el uso de bacterinas E. coli y C. perfringens C está muy extendido en todos los países y se considera uno de los elementos indispensables en la prevención.

Al respecto, Cantín apunta un matiz interesante: tradicionalmente se ha vacunado y revacunado las primerizas a los 60-80 días de gestación, y a las multíparas con una dosis de recuerdo en cada ciclo a los 80 días de gestación pero yo recomiendo también vacunar y revacunar a la cerda que está en la segunda gestación. En muchas granjas resulta en una mejora de la diarrea.

Imagen 1. Parque con cerdas de segundo parto alojadas en grupo. Todas ellas son del mismo ciclo para facilitar su vacunación, con el mismo programa que las cerdas nulíparas.
Imagen 1. Parque con cerdas de segundo parto alojadas en grupo. Todas ellas son del mismo ciclo para facilitar su vacunación, con el mismo programa que las cerdas nulíparas.

El abanico de posibilidades y de opiniones, se amplía cuando hablamos del resto de patógenos causantes de diarrea neonatal ya que hay que acudir a vacunas autógenas (autovacunas) u otras posibilidades al no existir vacunas comerciales en la mayoría de casos.

Prevención de la diarrea por Rotavirus

Como vimos en el primer artículo, Rotavirus es uno de los principales agentes causantes.
Según Ackerman, la situación en USA es distinta respecto a otros países, pues ellos tienen más opciones de vacunación para esta enfermedad: tienen vacunas comerciales para Rotavirus A y también pueden usar vacunas que no son técnicamente autovacunas propiamente sino vacunas elaboradas con tecnología de replicación de partículas. En su experiencia el 20-25% de sus clientes usan este tipo de vacunas con combinaciones de Rotavirus A+C y B+C.

Guedes nos cuenta que en Brasil tienes distintas opciones comerciales de vacunas para la prevención de Rotavirus A pero ninguna para la prevención de Rotavirus C. Cuando se ha diagnosticado Rotavirus A, el uso de las vacunas es una medida que funciona pero si el causante es Rotavirus C hay que utilizar Exposición Oral Controlada (EOC).

Cantín nos cuenta que en España no existen vacunas autorizadas para Rotavirus A pero, mediante prescripción especial, puede utilizarse vacuna comercial importada desde el extranjero o incluso vacunas usadas para la prevención de Rotavirus en bovino que dan un buen resultado frente a Rotavirus A pero no respecto a C. En todo caso cuando rotavirus es un problema suele utilizarse EOC.

También para Vraeghe la vacuna de Rotavirus para bovino es una opción en ausencia de vacunas comerciales, aunque en muchas granjas sólo la usan en nulíparas. También tienen la opción en Bélgica de usar autovacuna.

Las autovacunas

Guedes nos cuenta que no tienen vacunas comerciales para C. difficile aunque nos explica que están desarrollando una vacuna frente a C. difficile no toxígénica para lechones recién nacidos cuyos resultados están siendo buenos en las pruebas realizadas. Aun así, remarca que C. difficile es un hospedador habitual del intestino de lechón y los problemas que causa tienen más que ver con desordenes de microbiota, por lo que recomienda el uso de probióticos en lechones el primer y tercer día de vida, ya que hay que controlar la toxina manteniendo la flora intestinal del lechón equilibrada.

Es más escéptico respecto al buen resultado de las autovacunas en este caso. Cantín tiene una opinión coincidente con Guedes, si bien en su caso las autovacunas han podido ayudar en algunas ocasiones, no han sido una solución definitiva. En su opinión también ocurre a menudo que se empiezan a utilizar cuando existe una situación grave, pero tienden a dejarse cuando la situación mejora.

Ackerman relata que el uso de autovacunas está muy extendido en USA, donde no existe vacuna comercial para C. perfringens tipo A y para su prevención usan autovacunas. Concreta, el 50% usa alguna autovacunas para prevenir C. perfringens tipo A y C. difficile y también para cepas patógenas de E. coli en el caso que se hayan diagnosticado y no estén incluidas en las vacunas comerciales.

También destaca que el uso de las estrategias vacunales ayuda a la realización de un diagnóstico más guiado, lo cual es muy importante para instaurar un tratamiento. A medida que estableces un programa de vacunación y con el historial de la granja se reduce el número de posibles agentes causantes de la patología cuando muestreas.

Vraeghe nos cuenta un uso similar de las autovacunas en los casos de C difficile. Disponen de vacuna comercial para C. perfringens A, pero no siempre con buenos resultados ya que a menudo no es el factor determinante. En ocasiones la vacunación frente a C. perfringens A sí resuelve el problema, dirigiendo el equilibrio intestinal en la buena dirección. Insiste una vez más: la primera opción siempre es una vacunación adecuada frente a E. coli y Clostridium perfringens C con vacuna comercial, así como una revisión de los factores de manejo, ambiente, higiene, etc. que puedan favorecer la aparición de diarreas. Sólo después de esta revisión, si la diarrea persiste, nos planteamos autovacunas u otras estrategias.

Ya vemos que las opciones de vacunación son muy amplias y por eso, como se comentó en el primer artículo, es imprescindible hacer un diagnóstico adecuado (figura 1).

Figura 1. En este árbol de decisión se determinan los pasos a seguir para realizar un diagnóstico certero y un correcto tratamiento. *El tipo de lesión nos puede dar información sobre cual es el agente infeccioso.
Figura 1. En este árbol de decisión se determinan los pasos a seguir para realizar un diagnóstico certero y un correcto tratamiento. *El tipo de lesión nos puede dar información sobre cual es el agente infeccioso.

En este artículo se ha hecho referencia en distintas ocasiones a la exposición oral controlada, en el siguiente artículo abordaremos cómo hacerla, cuándo nos puede ayudar y qué precauciones se deben tomar.

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