Tres pasos para conseguir cerdas lactantes de alto rendimiento

La producción de leche de las cerdas y la mortalidad de los lechones son las principales preocupaciones durante el parto y la lactancia. Desde el momento en que la cerda ingresa en la unidad de parto, es imprescindible contar con una estrategia sólida de gestión de la alimentación para garantizar la productividad y el rendimiento de la cerda y su camada.
Los ganaderos deben prestar especial atención a tres factores. La pérdida de peso de la cerda debe reducirse al mínimo, especialmente la pérdida de grasa dorsal. El tiempo transcurrido desde la última ingesta debe ser lo más breve posible al inicio del parto. Y es esencial mantener un alto nivel de higiene alimentaria en todo momento.
Durante este exigente periodo de la vida de una cerda, lo fundamental es aumentar la ingesta de pienso.
1 Mantenimiento de la grasa dorsal
2 Intervalos regulares de alimentación
3 La higiene es importante
Mantenimiento de la grasa dorsal
El grosor de la grasa dorsal es un indicador fiable del estado físico de la cerda y una condición previa para una producción de leche elevada. Las cerdas que pierden mucho peso durante la lactancia corren el riesgo de producir menos lechones en el siguiente ciclo. Para evitar esta situación, los ganaderos deben intentar que el grosor de la grasa dorsal sea de 14 a 17 mm en el momento del parto y de 13 a 16 mm en el destete. El objetivo es que el 90 % de las cerdas tengan una puntuación media en cuanto a su estado físico.
En el caso de los lechones, la cantidad y la composición de la leche son fundamentales para su crecimiento y desarrollo, como preparación para la transición a la alimentación sólida.
En Dinamarca, una alimentación bien gestionada es una de las razones por las que ha aumentado el promedio de nacidos vivos por camada desde 2011 (figura 1). Para las cerdas que cumplen los criterios de condición corporal media, se recomienda una ración diaria de 3,4 kg al entrar en la unidad de parto. Esta cantidad debe reducirse a 3 kg/día aproximadamente dos días antes de la fecha prevista para el parto.
Intervalos regulares de alimentación
La alimentación debe realizarse a intervalos regulares, entre tres y cuatro veces al día. Al garantizar unos niveles estables de glucosa en sangre, se minimiza el número de lechones nacidos muertos y la necesidad de asistencia durante el parto. Según un estudio realizado en 2017 por Theil et al, cuanto más tiempo transcurre desde la última alimentación, más largo es el parto y mayor es el riesgo de mortalidad de los lechones (figuras 2 y 3).
Durante la lactancia, la alimentación comienza con 3 kg diarios y debe aumentarse entre 0,2 y 0,5 kg al día, dependiendo del patrón de ingesta de pienso de cada cerda. La ración diaria de pienso debe ajustarse en 0,2 kg adicionales durante la segunda mitad del periodo de lactancia. Las cerdas suelen alcanzar su máximo rendimiento lechero alrededor del día 16. En esta fase, la ración de alimentación debe ajustarse en función del estado de la cerda y del número de lechones lactantes de la camada.
La figura 4 muestra la ración diaria recomendada para una cerda en condiciones físicas normales con 14 lechones durante el periodo de lactancia. Una ingesta media diaria de 6 a 7 kg durante la lactancia es suficiente para garantizar buenos resultados de producción.
La higiene es importante
La gestión higiénica del pienso es de suma importancia en la unidad de parto. Si las cerdas no han vaciado los comederos después de cada comida, estos deben limpiarse. Los restos de pienso proporcionan las condiciones perfectas para el crecimiento de bacterias no deseadas, lo que puede provocar enfermedades. Los ganaderos pueden entonces saltarse una comida para asegurarse de que las cerdas recuperen el apetito para la siguiente. El pienso no consumido también puede ser un signo de que una cerda está enferma y necesita tratamiento.
Las comprobaciones diarias del suministro de agua son igualmente importantes. Una cerda lactante necesita aproximadamente entre 35 y 50 litros de agua al día para garantizar una producción de leche suficiente. Para facilitarlo, los bebederos deben poder suministrar cuatro litros por minuto.
Por supuesto, una alimentación bien equilibrada es la base del éxito. Las fibras solubles e insolubles son importantes para mantener la salud intestinal, y deben satisfacerse plenamente todas las necesidades de proteínas, vitaminas y microminerales. Siga las recomendaciones estándar de la tabla 1 y tendrá un comienzo prometedor.
Tabla 1. Recomendación estándar para el contenido nutricional del pienso para cerdas lactantes en una zona climática templada. Fuente: Manual de alimentación de DanBred.
| Energía, por kg de pienso | |
|---|---|
| MJ EM/kg de pienso | 13,8 |
| MJ EN/kg de pienso | 10,5 |
| Unidad alimentaria danesa/FU por cerda/kg | 1,13 |
| La relación entre MJ EM/MJ EN depende de los ingredientes del pienso | |
| Nutrientes básicos, digestibles por kg | |
|---|---|
| MJ EM/kg de pienso Proteína SID mín. g/kg | 134 |
| Lisina, SID g/kg | 8,7 |
| Fósforo digestible g/kg | 3,4 |
| Calcio g/kg | 9,0 |
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