Tratamiento del grano: la primera línea de defensa frente al moho y las micotoxinas.
El pienso representa el mayor coste en la producción porcina, y el grano suele ser su componente principal. Proteger la calidad del grano desde el momento que entra en almacenamiento es una de las medidas más eficaces, y a menudo más olvidadas que puede tomar un productor.
La calidad del grano solo puede ir en una dirección tras la cosecha:
El grano de cereal se encuentra en su mejor estado en el momento de la cosecha. A partir de entonces, la respiración, el crecimiento microbiano y la oxidación comienzan a deteriorarlo, mientras que cualquier daño causado durante el secado o la manipulación aumenta aún más el riesgo. El almacenamiento no puede mejorar la calidad del grano, solo puede proteger la calidad que ya tiene.
La prevención es la estrategia más inteligente:
Los mohos proliferan cuando coinciden humedad, oxígeno y una temperatura adecuada, condiciones habituales en los granos almacenados, incluso cuando parece seco. Una vez que los mohos se desarrollan , pueden reducir el valor nutritivo del pienso y favorecer la producción demicotoxinas. Existen herramientas para ayudar a gestionar las micotoxinas cuando ya están presentes en el pienso , pero evitar que se produzca esa contaminación desde el principio será la opción más eficaz y fiable.
Por ello la prevención, comenzando por el propio grano, debe ser prioritaria en cualquier programa de seguridad alimentaria animal.
El concepto detrás del tratamiento del grano:
Tratar el grano en el momento de su entrada en almacenamiento implica aplicar un inhibidor de mohos que mantenga la superficie del grano desfavorable para el crecimiento fúngico. En lugar de reaccionar cuando el moho ya ha aparecido, este enfoque protege el grano desde el inicio del periodo de almacenamiento, ayudando a preservar su valor nutricional y reduciendo la posibilidad de que se formen micotoxinas de almacenamiento en fases posteriores.
Este es el principio en el que se basa la gama de productos Myco CURB® de Kemin, formulada para proteger el grano durante su almacenamiento y adaptada a diferentes necesidades y condiciones de conservación.
Conclusión:
La calidad del grano es máxima en el momento de la cosecha y solo puede disminuir con el tiempo. Los mohos de almacenamiento únicamente necesitan humedad, oxígeno y una temperatura adecuada para desarrollarse, pudiendo aparecer incluso en focos localizados dentro de granos que aparentemente están secos. Dado que las micotoxinas no pueden eliminarse una vez formadas, tratar el grano cuando entra en almacenamiento sigue siendo el punto de intervención más fiable para proteger tanto el valor nutricional del pienso como el rendimiento de los animales que dependen de él.
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