¿Pueden los probióticos proteger las tasas de crecimiento cuando aumentan las temperaturas?

03-ago-2026
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Anteriormente comentamos cómo el apoyo a la salud intestinal puede ayudar a los cerdos a afrontar el estrés térmico. Sin embargo, para el sector porcino la pregunta clave es sencilla: ¿pueden estos efectos a nivel intestinal traducirse en beneficios productivos medibles cuando aumentan las temperaturas?

Esta cuestión es cada vez más relevante. Las olas de calor registradas en Europa han puesto de manifiesto la creciente vulnerabilidad de la producción porcina frente a los fenómenos climáticos extremos. Diversos informes del sector han descrito importantes alteraciones productivas tras episodios recientes de calor, con consecuencias que van más allá de la mortalidad inmediata, incluyendo una reducción de las ganancias de peso, menores pesos al sacrificio, problemas reproductivos, una menor disponibilidad futura de animales y una mayor presión económica derivada del incremento de los costes de producción. Además, algunos observadores del sector han señalado reducciones en el peso de la canal superiores a 1 kg por cerdo.

Con el objetivo de evaluar si una estrategia basada en la modulación de la microbiota intestinal podría ayudar a mantener el rendimiento productivo en estas condiciones, se llevó a cabo un estudio en una explotación comercial en colaboración con la Universidad Agrícola de Atenas. Un total de 700 cerdos en fase de crecimiento (13 semanas de edad) fueron asignados a un grupo control o a un grupo que recibió un pienso suplementado con Bacillus velezensis PB6 a una dosis de 2 × 10⁸ UFC/kg de pienso (CLOSTAT®, Kemin Europa NV). El probiótico se administró a través del pienso durante el estudio, aunque también puede aplicarse mediante el agua de bebida. Los animales fueron monitorizados desde las 13 hasta las 18 semanas de edad bajo condiciones comerciales. Durante la mayor parte del período experimental, las temperaturas medias se mantuvieron cercanas a los 29°C y la humedad relativa osciló entre el 40% y el 44%, condiciones que situaban a los animales dentro de la zona de riesgo por estrés térmico.

Figura 1. Ganancia media diaria de los cerdos suplementados con B. velezensis PB6 en comparación con los animales control durante un período de estrés térmico.

Los resultados productivos mejoraron durante el período de estrés térmico. Entre las 13 y las 18 semanas de edad, los animales que recibieron el probiótico alcanzaron una ganancia media diaria significativamente superior a la de los animales control (0,64 frente a 0,62 kg/día; P < 0,05). Esto se tradujo en una mayor ganancia de peso vivo durante el periodo de estrés térmico y en un peso corporal final significativamente superior, con una ventaja de 1,58 kg por cerdo.

¿Cómo puede influir un probiótico sobre el crecimiento durante períodos de estrés térmico?

El estrés térmico afecta al rendimiento a través de múltiples mecanismos. Los cerdos redirigen el flujo sanguíneo desde el intestino hacia la periferia para disipar calor. Al mismo tiempo, disminuye el consumo de alimento y puede aumentar la presión inflamatoria, generando un entorno poco favorable para el crecimiento. La literatura científica indica que el estrés térmico altera la función de barrera intestinal, el equilibrio de la microbiota y la utilización de nutrientes. Se ha demostrado que las cepas probióticas de Bacillus contribuyen a mantener la estabilidad microbiana y favorecen el crecimiento de poblaciones bacterianas beneficiosas. Al preservar un entorno intestinal más saludable, una mayor proporción de nutrientes puede destinarse al crecimiento en lugar de desviarse hacia respuestas inflamatorias y mecanismos fisiológicos asociados al estrés. Esta hipótesis es coherente con la reducción de marcadores fisiológicos de estrés observada previamente en cerdos suplementados con PB6, especialmente los menores niveles de D-lactato deshidrogenasa.

La ventilación, los sistemas de refrigeración, la disponibilidad de agua y el manejo nutricional continúan siendo las principales herramientas para mitigar el estrés térmico. Sin embargo, a medida que los veranos se vuelven cada vez más exigentes, fortalecer la resiliencia intestinal representa una oportunidad adicional para ayudar a mantener el rendimiento productivo y, en última instancia, proteger la producción.

Referencias

  • Husson, E. (2026). Marché du porc : l’offre recule en raison des pics de chaleur. Porc Magazine (PorcMag). Publicado el 15 de julio de 2026.
  • Liu, F., Zhao, W., Le, H.H., Cottrell, J.J., Green, M.P., Leury, B.J., Dunshea, F.R. y Bell, A.W. (2022). What have we learned about the effects of heat stress on the pig industry? Animal, 16, 100349.
  • Ringseis, R. y Eder, K. (2023). Heat stress in pigs and broilers: role of gut dysbiosis in the impairment of the gut-liver axis and restoration of these effects by probiotics, prebiotics and synbiotics. Journal of Animal Science and Biotechnology, 14, 2.
  • Tang, X., Zeng, Y.Y., Xiong, K. y Zhong, J. (2024). Bacillus spp. as potential probiotics: promoting piglet growth by improving intestinal health. Frontiers in Veterinary Science, 11.
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