Control en granja de Salmonella en cerdos 

16-mar-2026
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Estrategias integradas para controlar Salmonella en granjas porcinas: aditivos en el pienso, probióticos y ácidos orgánicos, vacunación y bioseguridad.

El control eficaz de Salmonella en granja en la producción porcina se basa en estrategias dirigidas a reducir la colonización intestinal, la excreción del patógeno y el número de portadores asintomáticos que entran en la cadena productiva.Los aditivos en el pienso, las estrategias de vacunación y los enfoques biológicos alternativos constituyen componentes clave de un programa de control integrado. 

Aditivos en el pienso 

El pienso junto con el agua representan uno de los puntos de intervención más estratégicos para el control de Salmonella.Los ácidos orgánicos, como el ácido fórmico, láctico y propiónico, así como los aceites esenciales, han demostrado eficacia frente a patógenos específicos cuando se incorporan alas dietas porcinas (Alarcón et al., 2021). Su actividad antimicrobiana está relacionada con la reducción del pH y la alteración de las membranas celulares bacterianas.

Las tecnologías encapsuladas son preferibles, ya que permiten que los compuestos alcancen el lugar donde se encuentra Salmonella, mientras que los ácidos libres pueden neutralizarse en fases tempranas del tracto digestivo (lectura recomendada: Organic acids and essential oils: how they work, how they differ – Articles – pig333, pig to pork community). 

Otros aditivos como los probióticos, incluidos Lactobacillus y Bacillus velezensis, han mostrado efectos positivos en explotaciones con problemas de Salmonella (USDA‑FSIS, 2023a,b). Los probióticos reducen la colonización de patógenos al modificar la microbiota intestinal y potenciar la exclusión competitiva (Grandmont et al., 2024). No obstante, la respuesta puede variar; por ejemplo, algunos probióticos reducen la carga de Salmonella Typhimurium en los ganglios linfáticos mesentéricos sin disminuir de forma significativa la excreción fecal (Baer et al., 2013). 

La eficacia de los acidificantes depende de la edad del cerdo y de la formulación específica utilizada (Andrés & Davies, 2015). La suplementación con ácido láctico ha demostrado reducir la infección por Salmonella en cerdos en crecimiento (Tanaka et al. 2010), mientras que la combinación de butirato sódico con ácidos orgánicos y aceites esenciales puede reducir la excreción fecal (Lynch et al., 2017). Cabe destacar que mezclas de ácidos grasos de cadena corta, ácido láctico y aceite de orégano se han asociado con reducciones de Salmonella en ganglios linfáticos ileocecales, heces y contenido intestinal previo al sacrificio (Willamil et al., 2011). 

Vacunación 

La vacunación es una herramienta eficaz para reducir la prevalencia de Salmonella y controlar la enfermedad clínica (Denagamage et al., 2007). Se han descrito diversas estrategias vacunales, como la vacunación de cerdas antes del parto, la vacunación de lechones lactantes, la combinación de ambas o la vacunación de los animales a la entrada en la fase de cebo (Smith et al., 2018a,b). 

La eficacia vacunal depende del objetivo: la protección de la salud pública frente al control de la enfermedad clínica en granja. Las vacunas frente a Salmonella choleraesuis proporcionan protección cruzada frente a S. Typhimurium y S. Derby, aunque las vacunas específicas de serotipo inducen respuestas de anticuerpos más intensas. Las vacunas inactivadas pueden proteger frente a cepas antigénicamente similares, mientras que las vacunas vivas pueden conferir una inmunidad cruzada más amplia. Las autovacunas ofrecen una solución rápida cuando no existe una vacuna comercial disponible. No obstante, la vacunación por sí sola es insuficiente sin una adecuada bioseguridad y sin protocolos estrictos de limpieza y desinfección. 

Conclusiones 

La salmonelosis porcina representa un desafío importante tanto para la producción animal como para la seguridad del consumidor, generando pérdidas económicas derivadas de la mortalidad, la disminución del rendimiento productivo y el uso de antimicrobianos. La complejidad de los factores de riesgo exige una estrategia de control integral, que combine la higiene del pienso, la higiene del agua, el uso de aditivos, la vacunación, la bioseguridad y protocolos rigurosos de limpieza y desinfección. Un control eficaz requiere la coordinación entre ganaderos, veterinarios, mataderos y autoridades reguladoras para reducir la prevalencia de Salmonella a lo largo de toda la cadena de producción. 

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