Cuando todo es más predecible, el sistema funciona mejor.En Ashleigh Farms (Irlanda), la clave no ha sido hacer cambios radicales.
Ha sido construir un sistema donde todo encaje: manejo, bioseguridad, alimentación… Y genética.
El objetivo era claro:
Reducir variabilidad.
Mejorar la eficiencia.
Trabajar con resultados más consistentes.Y eso se ha traducido en datos, pero también en algo menos visible:
Lechones más uniformes y robustos.
Mejor conversión y crecimiento.
Menos intervenciones en el día a día.
Más tiempo para centrarse en lo que realmente importa.Ellos destacan que, cuando los resultados son predecibles, el equipo entiende mejor lo que hace y trabaja con más confianza.
Puedes leer la historia completa en la 3a #TimeforSwine de @hendrix-genetics-swine:

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