Cuadro nervioso en lechones lactantes y metritis en reproductoras

Nos llama el veterinario de la cooperativa para solicitar nuestra opinión sobre un problema de descargas vaginales en las cerdas y sobre un cuadro nervioso que afecta a los lechones en lactación

Miércoles 5 enero 2005 (hace 11 años 11 meses)
ingveitia

Descripción de la explotación

Se trata de una explotación de unas 300 reproductoras en ciclo cerrado del sur de España. Se dedica a la multiplicación para una cooperativa de la zona.

Esta explotación está calificada como indemne de Aujeszky y está libre de PRRS. El nivel de manejo es más bien pobre, los propietarios se dedican a la granja a tiempo parcial, compaginando el trabajo en la granja con el trabajo en la agricultura.

En el mes de agosto, tras un accidente grave por un fallo eléctrico durante un fin de semana en la nave de gestación, mueren la gran mayoría de las cerdas en la fase de gestación, quedando sólo las cerdas de parideras o de primer tercio de gestación. A fin de limitar al máximo el agujero de producción, se ven obligados a realizar una reposición muy intensiva de ganado. Dada la magnitud del problema, los propietarios optan por reponer con hembras de cebadero.

Aparición del caso

A los 5 meses del incidente que redujo el censo, nos llama el veterinario de la cooperativa para solicitar nuestra opinión sobre un problema de descargas vaginales en las cerdas y sobre un cuadro nervioso que afecta a los lechones en lactación, los dos problemas se iniciaron de forma grave hace dos meses.

Antes de visitar la explotación procedemos a hacer un análisis de los datos provenientes de su programa de gestión:

Apenas quedaron cerdas de 6 y 7 ciclos y el número de cerdas de más de 3 ciclos era muy bajo (15 cerdas por ciclo).

En esta explotación se utiliza inseminación artificial para el 100% de las cubriciones. El semen se adquiere del centro de inseminación de la cooperativa donde las últimas analíticas realizadas descartaban presencia de contaminación bacteriana en las dosis remitidas como muestra. El diluyente utilizado incluye lincomicina y espectomicina. Sólo se utilizan catéteres desechables. Se utiliza un verraco recela que no realiza cubrición alguna.

La evolución de las bajas en partos ha sido como sigue:


*Apenas existían datos de camadas en el período afectado de cerdas de más de 3 ciclos.

El veterinario que asesora a la explotación comenta que la persona que se encarga de la sala de partos ha observado que el proceso se inicia a los 2-3 días del nacimiento y que en los animales más viejos afectados, disminuye bastante. No parece observarse respuesta al tratamiento con amoxicilina inyectable a los animales afectados.

Primeros análisis

Dado que el veterinario cree que se puede haber producido algún fallo vacunal, a pesar de la clasificación de "indemne de Aujeszky" de la explotación, lo primero que se ha hecho es realizar una analítica frente a esta enfermedad (ELISA) en las reproductoras con camadas afectadas desde hace dos semanas, con resultados negativos.

Los lechones necropsiados no muestran lesiones específicas y se han enviado muestras de líquido cefalorraquídeo para la detección de Streptococcus suis así como unos hisopos para el cultivo de Haemophilus parasuis, ambos con resultados negativos.

El cultivo de hisopos vaginales de cerdas con descarga vaginal ha dado como resultado el aislamiento de Staphilococcus spp, Proteus y E. coli. Se ha instaurado una medicación en pienso a 400 ppms de CTC a partir de los resultados del antibiograma que no parece dar grandes resultados.

Visita a la explotación

Gestación

En la visita a la explotación se aprecia que el problema de descargas vaginales afecta principalmente a las cerdas primíparas, con alguna cerda de más partos afectada. Las cerdas están aparentemente sanas.

El aspecto de los animales afectados es como el que figura en las fotos a continuación:

Descargas vaginales en cerdas

El encargado de cubriciones está convencido de que el tratamiento en pienso que se ha utilizado no ha servido para nada, así como el refuerzo en cuanto a higiene que se está llevando a cabo (limpieza parte trasera de las cerdas dos veces al día y aplicación de un producto desinfectante en polvo a base de superfosfatos en las cerdas tras la cubrición). De hecho, comenta que hay cerdas que ya ha cubierto tres y más veces, presentando descargas tres o cuatro días antes del celo. Las descargas suelen ser bastante abundantes con un color cremoso que varía en consistencia.

Descargas vaginales en cerdasDebido a la necesidad de subir censo cuanto antes se mantienen unas cuantas reproductoras al final de engorde, en un par de salas del cebadero para cubrirse tan pronto como salgan en celo (edad cubrición 200 días), recelándose allí.

Se necropsia una de las cerdas nulíparas que ha aparecido muerta este día, apreciándose una torsión de colon. Se nos comenta que las bajas de nulíparas no han sido frecuentes hasta la fecha.

Partos:

En la observación de las salas se detecta que tan sólo en las camadas de las cerdas primíparas existen animales afectados, aunque no en todas, y que, en aquellas afectadas, no lo están necesariamente todos los lechones.

El estado de salud de las cerdas no parece estar afectado para nada. El aspecto de las camadas puede apreciarse en las dos fotos a continuación.

Lechones

El grado de temblores varia entre los individuos afectados y, curiosamente, cuando se mueven los animales parece que se agrava el cuadro. La mortalidad de los animales afectados es del 50% y suelen morir antes de la primera semana de vida. Las camadas afectadas suelen mostrar diarrea de aspecto amarillento que, probablemente, esté causada por E.coli. Una cuestión importante es que, a pesar del comentario del encargado de esta zona, se aprecian lechones con temblores ya en el primer día de nacimiento.

Lechones

En la necropsia de dos de los lechones más afectados no se aprecian lesiones específicas.

No se observa ningún tipo de problema ni en lechoneras ni en engorde, donde la mortalidad está a niveles normales para el histórico de la explotación (3% y 4%, respectivamente. Un dato interesante es que algunos lechones en lechoneras muestran temblores cuando se mueve el ganado durante la visita.

Diagnóstico y medidas tomadas

Diagnóstico

El diagnóstico es relativamente sencillo, en esta explotación se está produciendo un problema de metritis en cerdas tras la cubrición, conjuntamente con un problema de temblor congénito. Sin embargo, este diagnóstico apenas nos resuelve nada porque se trata de dos condiciones patológicas en los que intervienen muchos agentes causales y muchos posibles factores predisponentes.

Medidas tomadas

Por lo que a las metritis se refiere, los antibacterianos suele dar resultados pobres, por lo que el tratamiento debería tender a disminuir los factores de riesgo.

Las acciones propuestas fueron:

Aumentar la medicación con clortetraciclina en pienso a una dosis mínima de 20 mg/kg/día e inyectar con oxitetraclina LA a 20 mg/kg tras la última inseminación.

Eliminar las cerdas repetidas que presenten descargas o permitirles pasar un celo.

Dejar pasar un celo en nulíparas con signos de vaginitis.

Acortar el tiempo de inseminación para nulíparas.

Reforzar la higiene en la sala de cubrición control.

En cuanto al problema de tremor congénito se supuso que el problema derivaba de una mala adaptación de las nuevas cerdas introducidas en el hato reproductor. A fin de conseguir la protección de todas las nulíparas antes de la gestación, se reforzó la exposición de las nulíparas a heces y placentas de parideras así como a bajas que tuvieran lugar durante lactación en las camadas afectadas.

Evolución

A partir de la aplicación de las medidas mencionadas, a principios de marzo, el porcentaje de repeticiones en la explotación se fue reduciendo de una forma gradual, con una reducción de los animales que aparecían con metritis.

La evolución de la mortalidad en lactación también disminuyó drásticamente, aunque creemos que el motivo no fueron las medidas de control adoptadas sino que la infección tuvo lugar en masa a todas las nulíparas y que estuvimos presentes cuando ya entraban los últimos animales infectados durante gestación.

Comentarios

Se trata de una explotación de unas 300 reproductoras en ciclo cerrado que se dedica a la multiplicación en la que se está produciendo un problema de metritis en cerdas tras la cubrición, conjuntamente con un problema de temblor congénito. Sin embargo, este diagnóstico apenas nos resuelve nada porque se trata de dos condiciones patológicas en los que intervienen muchos agentes causales y muchos posibles factores predisponentes.

Línea de actuación


Metritis
Normalmente la aparición de metritis tras la cubrición suele tener lugar en cerdas multíparas (uno de los factores predisponentes es la edad de la cerda). Sin embargo, en esta granja se presenta un brote epidémico de metritis que afecta a cerdas primerizas. No es infrecuente esta presentación en granjas donde se realiza un llenado o donde la reposición es muy alta. Las cerdas nulíparas, bien por adaptación inmunológica, o bien por fisiología hormonal normal, muestran una elevada disposición a sufrir vaginitis. De hecho, la cerda necropsiada, a pesar de ser no haber sido cubierta nunca, muestra vaginitis: ésta se diferencia de la metritis porque el volumen de descarga que se produce es mínimo (en contraposición con una endometritis), es independiente de la fase cíclica de la cerda (la metritis sólo presenta flujos en el proestro o el estro), y no interfiere con la gestación. Sin embargo, es una causa predisponente de metritis: se supone que la inseminación de estas cerdas permite ascender a esta infección para evolucionar a una metritis.

Cerdas multíparas gestantes exhibiendo descargas vaginales (vaginitis)

A medida que aumenta la presión de infección de la zona de gestación, más dimensión adquiere el problema (esto explicaría que, a pesar de llevar reponiendo de forma muy intensa desde septiembre, el problema no aparezca de forma clara hasta 4 meses más tarde), de hecho podemos llegar a ver la situación indicada en la foto en la que vemos cerdas multíparas preñadas con descargas asociadas a vaginitis en una gestación con una higiene muy deficiente.

¿Qué pasos deberíamos seguir para resolver este problema?

Hay que ser consciente de que el tratamiento con antibacterianos suele dar resultados pobres. De hecho estas infecciones suelen ser mixtas y de agentes inespecíficos (agentes ambientales). Habría que tender a disminuir los factores de riesgo.

Las acciones que se propusieron en esta explotación fueron:

Metritis:

Aumentar la medicación con clortetraciclina en pienso a una dosis mínima de 20 mg/kg/día. Se propuso una dosis de 1000 ppms, al asumir una cerda de 130 kg (nulípara), con una ingesta de 2,5 kgs de pienso al día.

Tras la última inseminación se inyectaron las cerdas con una oxitetraclina LA a 20 mg/kg.

No inseminar aquellas cerdas repetidas que presenten descargas: o eliminarlas (multíparas) o permitirles pasar un celo, para inseminarlas al celo siguiente si no tienen descargas. Hasta un 50% de las cerdas a las que se les permite ciclar sin inseminarlas eliminan la infección: es uno de los problemas de las inspecciones de matadero de úteros de cerdas con metritis.

No inseminar cerdas nulíparas que muestren signos de vaginitis, dejar pasar otros 21 días.

Acortar el tiempo de inseminación para nulíparas (inseminar tan pronto como se aprecie el celo y 24 horas más tarde).

Reforzar la higiene en la sala de cubrición control.

Temblor congénito:

La definición de temblor congénito tan sólo indica el signo clínico de lechones que muestran al nacimiento temblor de las extremidades, de la cabeza o de todo el cuerpo. Puede afectar a todos los miembros de una camada o a algunos individuos y su severidad es variable, tanto entre diferentes camadas o dentro de una camada.

Es frecuente no apreciar que los lechones están afectados desde el nacimiento. Este tipo de afección se caracteriza porque los lechones, cuando están en reposo o duermen, no muestran apenas temblores y, cuando están agitados, el cuadro se hace mucho más manifiesto. Es importante confirmar la naturaleza congénita del mismo.

Los lechones afectados de forma leve sobreviven y se recuperan en 2-8 semanas. Estos temblores van disminuyendo, pero aún pueden apreciarse en períodos de estrés. Los animales afectados de forma aguda normalmente mueren bien aplastados o bien de hambre debido a la falta de coordinación.


Foto cortesía de J. Segalés
Corte histológico de médula espinal de lechón con temblor congénito que muestra desmielinización (vacuolización de sustancia blanca y/o sustancia gris). A nivel de todo el sistema nervioso central, especialmente de la medula espinal

El aspecto al microscopio de las muestras remitidas para análisis histológico suele ser como la que muestra la foto a continuación.

Según su etiología los diferentes tipos de temblor congénito se dividen en 2 grupos, principalmente, A: causa conocida y B: causa desconocida. El grupo A se subdividen en 5 tipos. Es importante descartar el tipo AI, dado que va asociado a infección por la peste porcina clásica.

Tipo AI: está causado por la infección de cerdas gestantes por algunas cepas del virus de la peste porcina clásica (o la vacunación con algunas cepas vacunales del virus). Se debe a una infección transplacental del virus. Habitualmente este tipo de temblor congénito cursa con una elevada mortalidad, con bajas normalmente entre 3 y 4 dias post-nacimiento.

Tipo AII: está causado por un agente infeccioso aún desconocido, probablemente un virus, de distribución mundial, a pesar de que la enfermedad aparezca con baja frecuencia. Se ha conseguido inducir la enfermedad experimentalmente desde 28 días de gestación hasta 14 horas antes del parto. No suele cursar con elevadas mortalidades. El diagnóstico de este tipo se ve complicado porque las lesiones que se observan en histopatología son de hipomielinogénesis, lo que es común a otras causas de temblores congénitos. No existen técnicas de immunohistoquímica desarrolladas.

Tipo AIII: se debe a una hipomielinogénesis hereditaria que afecta principalmente a machos de la raza Landrace (se trasmite por un factor monogénico recesivo ligado a sexo). Las cerdas portadoras tienen lechones afectados independientemente del verraco con el que se inseminen y la mitad de los lechones machos se ven afectados.

Tipo AIV: se debe también a una condición genética que afecta a la raza Saddleback. Se debe a un gen autosómico recesivo (no ligado a sexo, de forma que afecta a machos y a hembras). La sintomatología es similar al tipo III, aunque suele afectar al 25% de la camada y suele ser mortal para los individuos afectados. Esta enfermedad es progresiva.

Tipo AV: se debe a agentes teratogénicos. Normalmente se asociaba al uso de organofosfatos en gestación a cerdas entre 45 y 79 días de gestación.

En este caso particular, la afección se centra exclusivamente en cerdas primíparas, afecta por igual a machos y a hembras.

Esto nos permite descartar los tipos AIII y AIV, dado que los animales afectados son progenie de los que ya estaban en granja, un defecto genético por definición tendría una baja prevalencia y no sólo se manifestaría en primíparas, además el tipo AIII iría ligado a sexo, lo cual no sucede en esta explotación. Del mismo modo, el tipo AV debería asociarse a la exposición del ganado a una nueva sustancia y debería afectar por igual a todas las camadas independientemente del número de ciclo de la cerda. A priori no ha habido posibilidad de exposición a organofosfatos y no se es consciente de que se haya tratado las instalaciones o aplicado un nuevo tratamiento en la granja.

El tipo AI, debe siempre tenerse en consideración en cuanto que va asociado a una enfermedad de declaración obligatoria como la peste porcina clásica. La granja se muestreaba regularmente frente a esta enfermedad y en el momento de la afección no había declaración alguna en la Unión Europea de casos de la enfermedad y la misma no se manifestaba con una letalidad manifiesta ni afectaba a cerdas multíparas (dado que, obviamente, no existe inmunidad a la misma en la explotación esta afección debería afectar a todos los ciclos).

La enfermedad de Aujeszky y la enfermedad de Talfan también pueden cursar con temblores congénitos, aunque la primera cursaría con una elevada mortalidad y debería dar lugar a una seroconversión en las cerdas a partir de las 2 semanas de sintomatología en los lechones, lo que no tuvo lugar.

El tipo más probable sería el tipo AII, aunque habría que descartar los enterovirus del tipo Talfan (no se pudo hacer dada la falta de técnicas de diagnóstico disponibles).

Recomendaciones:

Existe muy poca información disponible sobre el posible agente causal del temblor congénito tipo AII, existiendo informes que lo relacionan al circovirus porcino tipo II.

En este caso, dado que no había habido históricamente este problema en la explotación, se supuso que el problema derivaba de una mala adaptación de las nuevas cerdas introducidas en el hato reproductor. A fin de conseguir la protección de todas las nulíparas antes de la gestación, se reforzó la exposición de las nulíparas a heces y placentas de parideras así como a bajas que tuvieran lugar durante lactación en las camadas afectadas.

Evolución del Caso

A partir de la aplicación de las medidas mencionadas, a principios de marzo, el porcentaje de repeticiones en la explotación se fue reduciendo de una forma gradual, con una reducción de los animales que aparecían con metritis, lo que permitió retirar la medicación a partir del mes de aplicación de las medidas.


En el gráfico a continuación podemos apreciar cómo la disminución de repeticiones no sólo tuvo lugar en las primerizas, si no que también afectó a las cerdas de más ciclos. Puede ser que se subestimara el impacto de metritis en las cerdas de 2 a 5 ciclos o bien que éstas sufrieran metritis subclínicas a partir de la presión de infección generada.


Una vez, recuperado el censo, a los tres meses, se volvió a iniciar la compra de reposición del exterior. Aparentemente, esto no varió la situación clínica de la fase de gestación y desde entonces, la presencia de casos de metritis en esta explotación es esporádica.

La evolución de la mortalidad en lactación también disminuyó drásticamente, y no precisamente por nuestras medidas de control (aunque esto preferimos no comentarlo al propietario), siendo optimistas, nuestras infecciones de nulíparas hubieran dado resultados en 4 meses (cuando éstos animales excelentemente adaptados y protegidos hubieran entrado a partos). Nuestra hipótesis es que la infección tuvo lugar en masa a todas las nulíparas y que estuvimos presentes cuando ya entraban los últimos animales infectados durante gestación. Lo curioso es que esta explotación no ha vuelto a presentar casos de temblor congénito según su propietario.

En cualquier caso, el hecho de que estas dos patologías se presentaran a la vez, indicando una deficiencia de la adaptación, en una explotación que estaba introduciendo ganado nacido en la misma explotación (si bien de una forma masiva), nos debería hacer reflexionar sobre hasta qué punto damos la debida importancia a la adaptación de la reposición que nos viene de otras explotaciones.

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