8. ¿Cómo se debe abordar el control del CRP en el campo?
Si algo dejaron claro Cano y Segalés es que no existe una solución única para el CRP. No puedes simplemente recurrir a los antibióticos, ni depender solo de la vacunación, ni esperar que desaparezca con el tiempo.
Cano lo planteó así: "El control del CRP no es un protocolo, es un sistema". Este sistema debe comenzar por comprender a qué se enfrenta y luego construir una respuesta que se ajuste a las dinámicas específicas de tu granja.

Así es como lo desglosaron:
- Diagnóstico preciso como punto de partida: Sin él, estás jugando a las adivinanzas. Segalés destacó que es necesario saber qué patógenos están involucrados, qué lesiones están presentes y cómo se produce la transmisión en tu flujo específico. Esto significa combinar necropsias, resultados de laboratorio y datos de producción, no depender solo de uno de ellos.
- Identificar los patógenos predominantes: No necesitas eliminarlos todos, pero sí es necesario saber qué está causando el cuadro clínico. Si el Mycoplasma es solo un problema de fondo, pero el PRRS está rebrotando, la estrategia debe priorizar la estabilidad y el control del PRRS.
- Ajustar los programas de vacunación según el flujo y el riesgo: No se trata solo de cumplir con requisitos, sino de adaptar el momento y la selección del producto de acuerdo con cómo opera tu sistema. Cano puso como ejemplo los ajustes basados en el flujo, donde ciertas fases de transición adelantaron ciertas vacunaciones debido a los patrones de circulación del virus.
- Mejorar el manejo y la bioseguridad: La ventilación, el flujo de cerdos, la densidad de población, los protocolos de limpieza, todos estos factores pueden amplificar o suprimir el CRP. Segalés nos recordó: "La bioseguridad no es un simple póster en la pared. Es un comportamiento de todos y cada uno de los días".
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9. ¿Cómo influyen los diferentes sistemas de flujo de producción en el CRP?
Si hay una decisión estructural que determina si el CRP es manejable o crónico, es cómo se mueven los cerdos a través del sistema. Para Cano y Segalés, este tema es innegociable: el diseño del flujo puede asegurar el éxito o atraparte en un ciclo interminable de enfermedades.
- Flujo continuo = problema continuo: En los sistemas de flujo continuo, se introducen constantemente nuevos cerdos en ambientes parcialmente limpios, a menudo en naves donde ya existen cerdos de más edad, patógenos persistentes y deficiencias inmunitarias. Según Cano, esta configuración crea “el entorno perfecto para que el CRP se recicle e intensifique”. Los patógenos no solo sobreviven, sino que evolucionan y recirculan, infectando cada nuevo lote con una variación leve.
Segalés añadió que en estos sistemas, los patrones de diagnóstico suelen mostrar múltiples patógenos cocirculando durante largos periodos, lo que dificulta la programación de intervenciones o la interpretación de la respuesta vacunal. "Si tus cerdos no paran de moverse, tus problemas tampoco", afirmó.
- Producción en bandas (todo dentro/todo fuera) = una oportunidad de reinicio: En cambio, los sistemas todo dentro/todo fuera, cuando se implementan correctamente, brindan a las granjas la capacidad de romper el ciclo de infección. Los cerdos entran y salen juntos, y las instalaciones se limpian y desinfectan completamente entre grupos. Esto permite:
- Mejor control de patógenos
- Implementación más precisa de los programas de vacunación
- Interpretación más clara de problemas clínicos o subclínicos
- Diagnósticos más sencillo según el flujo
Cano enfatizó que incluso un todo dentro/todo fuera parcial (por ejemplo, a nivel de sala en transiciones o engordes) puede tener beneficios significativos si se complementa con una adecuada desinfección y tiempo de vacío sanitario.
El flujo de producción no es solo logística; es parte de la estrategia de control de enfermedades. Como lo expresó Segalés: "Si quieres control, necesitas pausas. El CRP prospera donde los sistemas nunca se detienen".
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10. ¿Cómo podemos asegurarnos de que las estrategias de control se implementen en la granja?
Incluso el mejor plan de control del CRP no sirve de nada si se queda en el papel. Como dijo Cano: "La ejecución lo es todo. Un plan es solo un plan hasta que alguien verifique si realmente se está llevando a cabo".
Ambos ponentes coincidieron: la implementación suele ser el punto más débil. No se trata de saber qué hacer, sino de asegurarse de que se haga correctamente y de forma consistente.
Así es como sugieren acortar la distancia entre la planificación y la ejecución:
- Comunicar claramente qué, por qué y cómo: No basta con decir "Hoy vacunamos". Explica qué se está haciendo, por qué es importante y cuál es el papel de cada persona. Cuando el personal entiende la razón de la tarea, es más probable que la realice con más cuidado.
- Asignar responsabilidad: Cada intervención, desde la vacunación hasta la valoración de pulmones o la limpieza, debe tener un responsable claro. Segalés enfatizó que "la responsabilidad compartida es, a menudo, responsabilidad nula." Alguien debe rendir cuentas por cada paso.
- Crear ciclos de retroalimentación: Las observaciones de campo son importantes. Si los cuidadores observan tos o una mala respuesta al tratamiento, esa información debe comunicarse al equipo veterinario rápidamente, no esperar hasta la próxima visita. Cano animó a los equipos a construir una cultura de informar, no solo de reaccionar.
- Auditorías periódicas, no como castigo, sino como aprendizaje: El seguimiento no debería consistir en detectar errores, sino en perfeccionar el sistema. Segalés sugirió listas de verificación sencillas para auditorías, como el calendario de vacunación, el mantenimiento de registros y el cumplimiento de las normas de bioseguridad.
La implementación es donde la teoría se encuentra con la práctica. Y como dijo Cano: "El mejor protocolo del mundo no funcionará si nadie observa los corrales".
Redacción 333






