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06-jul-2021 (hace 18 días)

La nutrición inicial de un lechón es decisiva en los resultados finales de la producción porcina

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Una opción de altísima calidad nutritiva para lechones lactantes se puede utilizar como soporte y apoyo nutricional, principalmente en los primeros días de vida

Las hembras porcinas han experimentado un intenso avance genético en los últimos años, haciéndolas capaces de producir camadas cada vez más numerosas, lo que implica nuevos desafíos nutricionales, sanitarios y de manejo (Madsen et al., 2018). Como consecuencia del aumento del tamaño de la camada, existe una mayor desuniformidad y menor viabilidad de los lechones, naturalmente debido a una intensa competencia por los techos que hace que algunos lechones no puedan acceder a la leche. Estos lechones se debilitan y necesitan cuidados especiales durante los dos primeros días de vida (Rutherford et al., 2013).

Además, los lechones recién nacidos tienen pequeñas reservas de grasa corporal, lo que no permite un aislamiento térmico adecuado y la energía necesaria para mantener las funciones fisiológicas de mantenimiento también está restringida durante este período. Por lo tanto, su pequeña reserva de glucosa y glucógeno se consume rápidamente en las primeras horas de vida, afectando así la viabilidad y vitalidad de los lechones (Quiniou et al., 2002).

Este problema se agrava cuando se trata de lechones con bajo peso al nacer, debido a que sus bajas reservas energéticas los hacen incapaces de realizar una buena succión de la leche materna, llevándolos a hipoglucemias e hipotermia y, consecuentemente, a la muerte (Spicer et al., 1986). Esta inanición, que puede ocurrir en la primera semana de nacimiento, es representativa en la causa de mortalidad de los lechones, alcanzando una tasa del 50%.

En ese sentido, el aumento del aporte energético puede ser determinante para la supervivencia y aumento del peso de los lechones, teniendo también efectos positivos en las fases posteriores, como por ejemplo un mayor peso al destete (Wolter et al., 2002). Por lo tanto, la suplementación de dietas para lechones lactantes, con el uso de sucedáneo lácteo, ha sido un manejo adoptado con frecuencia por los productores de cerdos, en un intento por minimizar la mortalidad de la camada más grande y asegurar la productividad.

El sustituto lácteo tiene como principal objetivo ayudar en la alimentación de lechones huérfanos o en situaciones en las que la cerda no es capaz de satisfacer las demandas de las camadas (Azain et al., 1996). Así, puede proporcionar nutrición adecuada para lechones en exceso, ligeros, huérfanos o aquellos casos en los que la cerda tenga agalactia o producción de leche ineficiente.

Otro punto para tener en cuenta es que la mucosa intestinal es responsable de la protección frente a lesiones relacionadas con microorganismos y sustancias indeseables (Guilloteau et al., 2010), por lo tanto, un tracto gastrointestinal saludable es fundamental para regular el desarrollo del animal. En este sentido, el uso de un sucedáneo lácteo para lechones en la maternidad también ha demostrado acciones importantes para reducir el pH del estómago, aumentar la actividad enzimática, estimular las secreciones pancreáticas, reducir la frecuencia de diarreas y mejorar el rendimiento de los lechones, especialmente en las dos primeras semanas posteriores al destete (Freitas, 2005).

Aún sobre la salud intestinal de los lechones lactantes, el HCl juega un papel importante, porque ayuda en la reducción del pH del estómago, creando un ambiente más ácido propicio para la eliminación de microorganismos patógenos y actuando contra posibles infecciones entéricas.

A pesar de los lechones lactantes ya producen HCl en el estómago a los 8 días de edad, el pH de su estómago permanece relativamente alto debido al hecho de que la producción de HCl es todavía muy pequeña en esta etapa de la vida. Sin embargo, los estudios demuestran que esta acidificación del estómago en lechones lactantes se controla básicamente por la formación de ácido láctico en el estómago que alcanza el 50% de toda la acidez presente (FIGURA 1). Dado que este ácido láctico es producido por lactobacilos que utilizan como sustrato la lactosa de la leche de la cerda u otras fuentes lácteas, la presencia de sustratos lácteos es fundamental para mantener esta acidificación del medio y asegurar una mejor salud gastrointestinal del lechón recién nacido (Bolduan et al. (1988).

FIGURA 01

                                  

Adaptado de Bolduan et al., 1988.

De esa forma, con el fin de buscar siempre soluciones nutricionales a los diversos desafíos en la producción porcina y en su amplio espectro de programas nutricionales para el mercado porcino, PROVIMI también acompaña la etapa de lactancia, ofreciendo al productor un sustituto lácteo en polvo de altísima calidad nutritiva, que está especialmente diseñado y formulado para cubrir los altos requerimientos nutricionales de esta etapa.

Baby Milk se utiliza como un soporte y apoyo nutricional, principalmente en los primeros días de vida, para mejorar los resultados de producción. Su utilización genera importantes beneficios en la granja, ya que reduce la mortalidad durante la lactancia al mismo tiempo que aumenta la supervivencia y la viabilidad de los lechones pequeños. Disminuye las donaciones de lechones y el reagrupamiento de camadas. Mejora el peso de la camada y minimiza las variaciones de peso entre lechones al destete.

Más información en nuestra web, ingresa aquí.

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