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15-feb-2017 (hace 4 años 5 meses 17 días)

La infección con Mhyo de baja virulencia no protege contra las infecciones de alta virulencia

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Quim Segalés, Laura Garza y Marina Sibila han seleccionado y comentado un artículo sobre Mycoplasma hyopneumoniae

La infección con aislados de Mycoplasma hyopmeumoniae de baja virulencia no proteje a los lechones contra una infección posterior de aislados de Mycoplasma hyopneumoniae de alta virulencia

El objetivo de este estudio fue la evaluación del efecto de la infección con aislados de M. hyopneumoniae (LV1 y LV2) caracterizados como de baja virulencia en comparación a una infección posterior con un aislado de alta virulencia (HV). Para ello, se utilizaron 55 lechones de tres semanas de edad negativos a M. hyopneumoniae y se distribuyeron aleatoriamente en 6 grupos diferentes.

Distribución de los cerdos en el estudio

A las 4 semanas de edad (D0), los grupos LV1-HV y LV1 fueron experimentalmente inoculados intratraquealmente con el aislado LV1, los grupos LV2-HV y LV2 con LV2 y el grupo HV con medio de cultivo estéril. Cuatro semanas más tarde (D28), los animales de los grupos LV1-HV, LV2-HV y HV se inocularon intratraquealmente con el aislado de alta virulencia (HV), y los grupos LV1 y LV2 con medio de cultivo estéril. Además, había un grupo control negativo en el que los animales fueron inoculados con medio de cultivo estéril los días 0 y 28.

Durante el estudio, se evaluaron diariamente los signos clínicos mediante una gradación de enfermedad respiratoria (RDS). Los animales se sacrificaron 28 días después de la segunda inoculación (D56). Tras la necropsia, se cuantificaron las lesiones pulmonares macroscópicas y microscópicas mediante inmunofluorescencia (IF) y se realizaron PCR anidadas a partir de líquido broncoalveolar para la detección de M. hyopneumoniae.

Los resultados obtenidos en el estudio fueron una ausencia o leve presencia de signos clínicos entre los días 0 y 28. Sin embargo, en el período comprendido entre los días 28 y 56, se observó un aumento significativo de la media de RDS, especialmente en los grupos LV1-HV (1.48) y LV2-HV (1.49), en el grupo HV (0.79) y en los grupos LV1 (0.50) y LV2 (0.65) (P<0.05). Asimismo, durante este periodo, las lesiones pulmonares y la intensidad de la IF fueron más pronunciadas en los grupos LV1-HV, LV2-HV y HV, comparado con los grupos LV1 y LV2. Todos los animales, excepto los del grupo control negativo (sin signos clínicos ni lesiones pulmonares), fueron positivos al D56 por los tests de IF y PCR.

De estos resultados se concluye que los animales inoculados con aislados de baja virulencia no estaban protegidos frente a una infección posterior con un aislado de alta virulencia 4 semanas más tarde, incluso podían desarrollar signos clínicos más graves. Este hallazgo indica que infecciones posteriores con diferentes cepas de M. hyopneumoniae ocasionan signos clínicos más graves en los animales.

Villarreal, I., Meyns, T., Dewulf, J., Vranckx, K., Calus, D., Pasmans, F., Haesebrouck, F. Maes, D. (2011). The effect of vaccination on the transmission of Mycoplasma hyopneumoniae in pigs under field conditions. Veterinary Journal, 188(1), 48–52.

 

Comentario de Quim Segalés, Laura Garza y Marina Sibila

El presente estudio evalúa el efecto de la infección de dos cepas de Mycoplasma hyopneumoniae (M. hyopneumoniae) caracterizadas como de baja virulencia (LV1 y LV2) frente a una segunda infección con una cepa de alta virulencia (HV). En él, se demuestra que la infección con cepas de baja virulencia no protege frente a una exposición posterior a una de alta virulencia, dado que los signos clínicos y las lesiones pulmonares observados en estos animales fueron más pronunciados que los animales infectados solo con una cepa de alta virulencia.

En los resultados obtenidos hay tres factores que juegan un papel importante. El primero es la virulencia de la cepa. Cabe recordar que las cepas utilizadas fueron previamente caracterizadas en un estudio anterior como de alta o baja virulencia, en función de la gravedad de los signos clínicos y de las lesiones pulmonares que ocasionaban. No obstante, esta diferenciación patogénica es meramente descriptiva ya que todavía no se han encontrado fragmentos genómicos marcadores de virulencia. En segundo lugar, la baja capacidad del sistema inmunitario del cerdo para responder de una forma efectiva frente a las cepas LV, ya que ningún animal infectado con LV1 y un bajo porcentaje de los animales infectados con LV2 habían seroconvertido en el momento de la segunda inoculación (D28). Ello podría explicar por qué después de la inoculación con la cepa HV no se constatara evidencia de protección, dado que los animales de los grupos doblemente inoculados presentaban una gravedad de signos clínicos y lesiones pulmonares similar al grupo que solo recibió la cepa HV. El último factor es el número de cepas inoculadas: el grupo inoculado solo con la cepa HV, presentaba menor sintomatología y lesiones que los grupos infectados con ambas cepas, sugiriendo que la gravedad de los signos  clínicos y de las lesiones pulmonares dependerá del número y la virulencia de las cepas presentes en el animal, entendiéndose la existencia de un cierto efecto sinérgico a pesar de que una de las cepas se considere de baja virulencia.

Por último, comentar que sería interesante evaluar si una infección con una cepa caracterizada como de alta virulencia es capaz de proteger frente a infecciones posteriores. Por tanto, se necesitarían más estudios como el realizado por Villareal et al. (2009) para esclarecer cuestiones relacionadas con la caracterización de cepas de M. hyopneumoniae, los mecanismos de interacción entre estas y su importancia en el desarrollo de la respuesta inmunitaria.

Quim Segalés, Laura Garza y Marina Sibila comentan un artículo sobre Mhyo

 

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