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¿Necrosis de la oreja en cerdos? Reconsiderando las lesiones auriculares en cerdos

Las lesiones iniciales en la punta de la oreja suelen deberse al comportamiento de mordisqueo, mientras que las lesiones en la base de la oreja parecen venir influidas por mordeduras relacionadas con el comedero

16 marzo 2026
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En los últimos años, se ha prestado cada vez más atención al bienestar de los cerdos, ya que tanto consumidores como productores buscan estándares más altos en bienestar animal. Entre los problemas de bienestar en porcino, una condición denominada Necrosis Auricular Porcina (NAP) continúa siendo un desafío importante. Esta afección afecta a los cerdos tanto en la fase de transición como en engorde y se caracteriza por lesiones en la aurícula de la oreja. Las lesiones suelen comenzar como costras secas en la punta o como heridas en la base de la oreja, pero pueden evolucionar a úlceras húmedas y sangrantes que pueden provocar la pérdida parcial del tejido de la oreja. Sin embargo, originalmente descrita en 1984 como “síndrome necrótico de la oreja porcina”, el término se empleó de manera temporal hasta que se aclarara su etiología y patogénesis.

Lesiones leves y moderadas

Lesiones leves y moderadas

Aunque la Necrosis Auricular Porcina (NAP) tiene un impacto significativo en el bienestar de los cerdos, durante mucho tiempo su causa exacta y su fisiopatología no se determinaron con claridad.

Entre los posibles factores implicados se han sugerido: infecciones cutáneas y sistémicas, deposición de complejos inmunes en las pequeñas venas de la oreja, micotoxinas en el pienso y mordeduras en las orejas; sin embargo, a lo largo de los años no se ha establecido ninguna evidencia concluyente.

En general, la NAP se considera una afección multifactorial, probablemente influida por:

  • Mordeduras
  • Traumatismos en la piel
  • Alta densidad de animales
  • Calor y/o alta humedad ambiental
  • Composición incorrecta de la dieta

Su complejidad, y la escasa investigación existente, ha dificultado una comprensión completa de la afección, y aún cuatro décadas después de su primera descripción oficial, la NAP permanecía parcialmente sin esclarecer. Por ello, con el objetivo de profundizar en su conocimiento, se llevaron a cabo tres estudios de campo en granjas de Bélgica a partir de 2019, los cuales sirvieron como base de mi tesis doctoral.

Esta investigación incluyó un estudio exhaustivo que incluyó:

  • Evaluación de la prevalencia de NAP y la gravedad de las lesiones.
  • Análisis metagenómico de los patógenos presentes en las lesiones, sangre y piel.
  • Pruebas de anticuerpos y antígenos.
  • Análisis de micotoxinas en el pienso y en sangre.
  • Examen histológico de los tejidos afectados.
  • Monitoreo ambiental en las granjas.
  • Evaluación del comportamiento de los cerdos (nunca realizada antes en relación con la NAP).

Esta investigación, realizada en más de 6,000 lechones en transición (3–10 semanas de edad) en cinco granjas, reveló lo siguiente:

  • La aparición, prevalencia y gravedad de las lesiones auriculares variaron entre granjas e incluso entre corrales dentro de la misma nave.
  • Las lesiones iniciales consistían en costras leves, mientras que las heridas aparecían más tarde.
  • Las lesiones leves no afectaron el crecimiento de los lechones durante el periodo de transición.
  • La gravedad de las lesiones podía diferir entre la oreja izquierda y la derecha.
  • El análisis metagenómico mostró que las bacterias más comunes presentes en las lesiones fueron:
    • Staphylococcus
    • Streptococcus
    • Mycoplasma hyopharyngis
    • Fusobacterium
    • Clostridium
    • Prevotella
  • Los virus detectados con mayor frecuencia —astrovirus, picobirnavirus, rotavirus y torovirus— eran principalmente patógenos entéricos.
  • PRRSV y PCV2 estuvieron ausentes o presentes en niveles muy bajos en sangre.
  • Los niveles de micotoxinas en el pienso y en sangre fueron bajos y no mostraron relación con la NAP.
  • El examen histológico reveló alteraciones principalmente superficiales.
  • La evaluación del comportamiento mostró que los cerdos realizaban frecuentemente manipulación oral de las orejas de sus compañeros de corral, con variaciones en frecuencia a lo largo del tiempo. Este comportamiento ocurría a menudo antes de que aparecieran lesiones visibles, y los lechones en corrales con alta prevalencia de NAP mostraban mayor manipulación de orejas. Algunas granjas también reportaron lesiones en la cola y los flancos.

Aunque se detectaron numerosos patógenos en los raspados de las lesiones, la mayoría también estaba presente en orejas intactas, lo que sugiere que es poco probable que desempeñen un papel en el desarrollo inicial de las lesiones. Los hallazgos histológicos, por el contrario, indican que el daño mecánico causado por la manipulación oral, seguido de una infección bacteriana secundaria, es la explicación más probable de los signos clínicos observados en las granjas. No obstante, recientemente se ha reportado la implicación de bacterias específicas, en particular Fusobacterium necrophorum, en la etiopatología de la NAP.

Aun así, no debemos pasar por alto los casos relativamente raros de lesiones auriculares en lechones gravemente enfermos, que podrían estar asociados con alteraciones de la circulación sanguínea o infecciones cutáneas subyacentes y que podrían requerir una mayor atención de estudio.

Mis investigaciones, la revisión bibliográfica y las observaciones de mi trabajo de campo diario me llevan a concluir que las lesiones en la punta de la oreja se deben con mayor frecuencia a mordeduras, comenzando habitualmente como una pequeña costra.

En contraste, las lesiones en la base de la oreja suelen producirse mientras comen. Cuando los cerdos bajan la cabeza hacia el comedero, la base de la oreja queda expuesta y puede ser mordida desde atrás.

Este tipo de mordedura puede ocurrir cuando el espacio en el comedero es limitado o cuando el suministro de pienso no es suficiente. Hipotéticamente, esta agresión relacionada con el comedero puede persistir en la fase inicial de engorde si problemas similares ya estaban presentes durante el periodo de transición. No es raro que los lechones importados a granjas de engorde en Polonia lleguen con lesiones auriculares, ya sean recientes o cicatrizadas; estas lesiones suelen resolverse en aproximadamente tres semanas. Sin embargo, en algunos corrales individuales, el problema puede persistir por un periodo más largo.

El uso de antimicrobianos puede ofrecer un beneficio aparente, ya que la frecuencia del comportamiento de mordisqueo suele reducirse de manera natural en 2–3 semanas, permitiendo que las lesiones se sequen. Sin embargo, los casos graves pueden requerir medicación para evitar complicaciones, como abscesos pulmonares derivados de la diseminación bacteriana.

Para reducir este comportamiento negativo, el entorno debe adaptarse de manera que los animales interactúen con su ambiente en lugar de con orejas de sus compañeros, aunque esto puede ser un desafío en condiciones de producción intensiva moderna. No obstante, se requiere investigación adicional para aclarar las causas de las mordidas, para esclarecer el papel de las infecciones cutáneas bacterianas secundarias y para establecer estrategias efectivas de control y prevención.

Sin embargo, los resultados de investigaciones a corto plazo deben interpretarse con precaución, ya que la prevalencia de lechones con lesiones auriculares es altamente variable.

Resumen

Las observaciones del comportamiento indicaron que las manipulaciones orales suelen preceder a la aparición de lesiones visibles y ocurren con mayor frecuencia en los corrales donde los cerdos posteriormente desarrollan un mayor número de lesiones auriculares.

Las lesiones iniciales en la punta de la oreja suelen deberse al comportamiento de mordisqueo, mientras que las lesiones en la base de la oreja parecen estar más estrechamente relacionadas con mordeduras relacionadas con el comedero.

Las lesiones leves generalmente no afectan el rendimiento productivo, y los comportamientos de mordisqueo suelen disminuir de forma espontánea en pocas semanas. Los patógenos identificados en los raspados de las lesiones también se detectaron en orejas clínicamente sanas, lo que respalda la idea de que las bacterias actúan como factores secundarios y no como causantes primarios.

En contraste, los casos graves pueden requerir tratamiento antimicrobiano para prevenir complicaciones. En general, el término “necrosis auricular” puede resultar engañoso, ya que estas lesiones están predominantemente impulsadas por factores conductuales y no por procesos necrotizantes verdaderos.

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