Diarrea post destete en recrías: de “apagar incendios” a gestionar riesgo

27-ene-2026
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La diarrea post destete sigue entre los síndromes entéricos más relevantes por su impacto sanitario y productivo.

 

 

 

 

Escrito por el médico veterinario Eduardo Moreira

Resumen
La diarrea post destete (DPD) sigue entre los síndromes entéricos más relevantes por su impacto sanitario y productivo. E. coli enterotoxigénica (ETEC) actúa como agente principal, pero se expresa sobre un contexto multifactorial: estrés de destete, cambios bruscos de dieta, ambiente subóptimo y otros patógenos entéricos. El resultado es menor ganancia diaria de peso, peor conversión, mayor variabilidad de lotes y aumento del uso de antibióticos. Más que “apagar incendios”, el desafío es gestionar riesgo: mejorar la calidad del destete, sostener la integridad intestinal y reducir la presión de infección mediante manejo, nutrición y bioseguridad.

Introducción

La DPD se presenta típicamente entre los 3 y 10 días posteriores al destete y, en muchas granjas, se tolera como parte del “paisaje” de la recría. Sin embargo, aun con mortalidades moderadas, el costo oculto en kilos no ganados, días a faena y refugo puede ser considerable.
En un marco de presión creciente para reducir antimicrobianos, comprender qué hay detrás de la DPD por E. coli y qué variables de manejo la modulan es clave para decisiones más inteligentes, sostener la performance y, a la vez, cumplir lineamientos de uso responsable.

Bases técnicas: E. coli y el “terreno” del destete

Las cepas asociadas a DPD suelen ser ETEC portadoras de factores de adhesión (p. ej., F4, F18) y enterotoxinas que inducen secreción de agua y electrolitos en intestino delgado. La consecuencia clínica es diarrea acuosa, deshidratación y retraso en el crecimiento, a menudo con lesiones macroscópicas leves.
El destete genera un cóctel de riesgo: caída de inmunidad lactogénica, cambio brusco a dieta sólida, estrés por mezcla de camadas y ajustes ambientales. Esto altera microbiota, integridad de la mucosa y respuesta inmune local, facilitando la colonización por ETEC. Más que pensar solo en “E. coli malo”, conviene hablar de desbalance agente–hospedador–ambiente.

Diagnóstico clínico y enfoque práctico

En campo, la DPD por E. coli se manifiesta como diarrea acuosa en lechones recién destetados, con deshidratación y abdomen distendido; pueden presentarse muertes súbitas en animales “buenos”. Suelen afectarse corrales enteros y el problema “se muda” de sala con el avance de los lotes.
Aunque el laboratorio es clave para confirmar ETEC y caracterizar adhesinas/toxinas, muchas decisiones de manejo se toman antes de tener resultados. Trabajar con una hipótesis razonable (edad, distribución de casos, historia de granja y respuesta a medidas previas) permite priorizar ajustes de ambiente y dieta mientras se avanza con diagnóstico más fino.

Intervenciones: reposicionar el rol del antibiótico

La respuesta automática frecuente es la medicación masiva en agua o alimento. Puede disminuir la mortalidad en el corto plazo, pero rara vez resuelve el problema de fondo y sostiene la presión de resistencia. El objetivo no es “demonizar” el antibiótico, sino reposicionarlo dentro de un plan más amplio:

  • Priorizar el tratamiento individual de animales enfermos y el soporte (rehidratación, acceso a calor).
  • Reservar el tratamiento a nivel de lote para escenarios bien definidos y justificables.
  • Apoyarse en cultivos y antibiogramas cuando sea posible.
  • Integrar cualquier decisión terapéutica a resultados productivos y análisis de riesgo, evitando escaladas empíricas.

Manejo no farmacológico: tres pilares

1) Lechón y manejo del destete

  • Peso/edad de destete: evitar destetes livianos; mejorar uniformidad.
  • Calostrado e igualación: garantizar ingesta temprana y suficiente; evitar sobrecargas.
  • Creep feed: alimento palatable y transición ordenada.

2) Nutrición y salud intestinal

  • Dieta de transición: priorizar digestibilidad y estabilidad; ajustar proteína y limitar factores antinutricionales.
  • Aditivos (según contexto): acidificantes, probióticos o prebióticos como aliados de la integridad intestinal.

3) Ambiente, bioseguridad y flujo

  • Microclima: evitar corrientes y picos térmicos; cama y ventilación consistentes.
  • Densidad: mantener dentro de estándares; la sobrepoblación dispara el riesgo.
  • Limpieza–desinfección–secado: protocolos claros de vaciado/llenado; líneas de agua higienizadas y con caudal controlado.
  • Flujos: reducir recirculación de E. coli patógena entre salas y lotes; ordenar tránsito de personas y equipos.
    El cumplimiento consistente de estos protocolos vale tanto como cualquier intervención farmacológica.

Algoritmo básico de decisión en la granja

  1. Cuantificar el problema: porcentaje de lechones con diarrea, mortalidad, impacto en GMD y refugo.
  2. Revisar ambiente en salas afectadas (temperatura, densidad, agua, alimento).
  3. Analizar dieta y cambios recientes (formulación/proveedor).
  4. Ajustar manejo de destete (edad, peso, mezcla de camadas, creep feed).
  5. Tomar muestras representativas antes de medicar masivamente.
  6. Definir antibióticos priorizando tratamientos individuales y evaluando, caso por caso, el uso de premix/agua a nivel de lote.
  7. Revaluar periódicamente el impacto de las medidas con datos productivos y sanitarios.

Seguridad, normativas y uso prudente

Cualquier programa de control de DPD debe alinearse con uso responsable de antimicrobianos: reducir al mínimo el uso, priorizar tratamientos dirigidos, revisar periódicamente la necesidad y respetar períodos de retiro y normativa local. El objetivo es equilibrar salud, productividad y responsabilidad sanitaria, integrando el antibiótico como una herramienta más dentro de una gestión integral del riesgo.

Conclusiones accionables

  • Medir el impacto real de la DPD (kilos, días a faena, refugo), no solo “cantidad de diarrea”.
  • Fortalecer la calidad del destete (peso, calostrado, creep feed) para reducir susceptibilidad.
  • Ajustar la dieta de transición priorizando digestibilidad/estabilidad por encima de la “performance teórica”.
  • Corregir desvíos ambientales y de densidad antes de escalar antibióticos.
  • Usar antimicrobianos con criterio, principalmente en tratamientos individuales, revisando su rol dentro de un plan integral y prudente.

                                                        

Bibliografía

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