El cuello de botella no es el peso al nacer: son las primeras 72 horas del lechón
La camada llegó. Se contaron los lechones, se registró la tasa de parto, se anotó el tamaño de camada. Todo parece estar en orden. Y, sin embargo; semanas después, al cerrar el destete, se encuentran menos kilos de camada de los esperados, más variabilidad de la que el promedio sugería y una pregunta que rara vez se hace en el momento correcto: ¿qué pasó realmente en esas primeras horas de vida?
El indicador que analizamos es el que más nos cuesta
La mayoría de los productores monitorea con disciplina la tasa de parto y el tamaño de camada. Son indicadores visibles, fáciles de registrar y de comparar entre lotes. El problema es que ninguno de los dos explica, por sí solo, por qué una camada numerosa termina produciendo menos kilos al destete de lo que su tamaño prometía.
La variable que con más frecuencia queda fuera del radar es la variabilidad en el peso al nacimiento. No se trata únicamente de cuántos lechones nacen, sino de qué tan parejos nacen. Una camada con alta dispersión de pesos —donde conviven lechones vigorosos con otros claramente en desventaja— no compite en igualdad de condiciones frente a la ubre y esa desigualdad inicial se traduce, camada tras camada, en pérdida de productividad acumulada.
Las primeras 72 horas: la ventana que decide más que el peso
Aquí conviene hacer un ajuste de enfoque. La conversación técnica suele girar alrededor del peso al nacimiento como si fuera el destino final del lechón. Pero el peso es apenas la fotografía de un instante; lo que realmente determina el desempeño posterior es la viabilidad del lechón durante sus primeras 72 horas de vida.
En ese margen de tres días se juega buena parte de lo que erróneamente se atribuye solo a la genética o al manejo de lactancia: la capacidad del lechón para termorregularse, competir por el calostro, establecer una jerarquía de tetada y sostener su propio ritmo de crecimiento sin depender de intervenciones correctivas. Un lechón que nace con peso moderado, pero con buena viabilidad tiene, con frecuencia, mejor pronóstico que uno más pesado, pero fisiológicamente menos preparado para esas primeras horas críticas.
Pasar de enfocarse únicamente en el peso a considerar también la viabilidad cambia el momento y la forma de intervenir. El objetivo ya no es solo lograr un mayor peso al nacimiento, sino favorecer desde la gestación las condiciones que permitan al lechón sobrevivir y desarrollarse durante los primeros días de vida.
Dónde empieza a construirse esa viabilidad
La viabilidad del lechón no se decide en la sala de partos; se construye semanas antes, en el útero. El flujo de oxígeno y sangre hacia el feto durante la gestación, la condición corporal de la hembra y la precisión de su plan nutricional son determinantes que anteceden al nacimiento y que, sin embargo, siguen siendo el punto de partida más subestimado en el diagnóstico de productividad.
Es en ese terreno donde trabaja Livelle®, la línea perteneciente a Cargill Animal & Health (Cargill ANH), mediante su marca Provimi, diseñada para maximizar el potencial reproductivo de la cerda y reducir la pérdida de lechones al destete, con un plan de alimentación específico por etapa: reemplazos, preparto, gestación, lactancia y flushing; ajustado a la genética, la condición corporal y el sistema de producción de cada granja.
Dentro de ese portafolio de productos, la tecnología Livapig™ está orientada puntualmente al reto que estamos describiendo: nutrición que favorece un mayor flujo de oxígeno y sangre hacia el feto durante la gestación, con efecto directo sobre el incremento de peso al nacimiento, la reducción de nacidos muertos y la disminución de la mortalidad predestete. Dicho de otra forma: interviene precisamente en la ventana de viabilidad que determina cómo llega el lechón a esas primeras 72 horas.
El diagnóstico no se hace desde un escritorio
Ningún plan nutricional rinde su potencial si no se ajusta con datos reales del inventario porcino o de la camada. Por eso, el trabajo de Livelle® en campo no termina en la formulación: el equipo técnico de Cargill acompaña en granja la evaluación del plan de alimentación vigente y su ajuste según el desempeño observado en cada lote, De acuerdo a las características propias de cada operación.
¿Cuánto te está costando la variabilidad de tu camada?
Antes de seguir ajustando indicadores que no explican el problema, vale la pena hacer la pregunta correcta: ¿cuánto te está costando la variabilidad en el peso al nacimiento y la falta de viabilidad en esas primeras 72 horas?
La viabilidad del lechón comienza mucho antes del nacimiento. Mantente pendiente del Workshop de Cargill ANH durante el 333 Experience Congress LATAM 2026 y conoce estrategias de innovación para llevar el desempeño de las camadas al Siguiente Nivel.
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