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Uso de lenguas para monitorizar el virus PRRS

Este protocolo permite monitorizar la presencia del virus en todas las fases de producción con buenos resultados, poca dificultad técnica y menor coste.

La monitorización de la presencia de virus PRRS en granjas de madres se utiliza para poder clasificar el estado de la explotación. El sistema clásico de muestreo y clasificación más utilizado se basa en el desarrollado por Holtkamp, et al (2011) con la toma de muestras de sangre una vez al mes durante varios meses consecutivos. Según este protocolo, una granja se considera:

  • Libre cuando los reproductores son seronegativos a ELISA
  • Positiva estable cuando durante 90 días no se han detectado lechones virémicos con la técnica PCR en animales al destete
  • Positiva inestable cuando se ha detectado presencia de virus en cualquier tejido y sin conseguir el mínimo de 90 días de resultados negativos a PCR para pasar a ser considerada positiva estable.

Paralelamente, la monitorización se puede utilizar para valorar la eficacia de las medidas de control introducidas después de un brote reproductivo. En este caso, el objetivo inicial es conseguir la estabilidad al nacimiento evaluado como la ausencia de virus en cualquier tejido de lechones recién nacidos. El segundo objetivo es conseguir la estabilidad al destete y finalmente, si existe la fase de transición en la granja a monitorizar, la ausencia de virus en el muestreo de lechones al final de la transición.

Nuevos tipos de muestras para monitorización del PRRS

Después de unos años de uso exclusivo de sangre como tipo de muestra en la monitorización de PRRS, se desarrollaron nuevos sistemas de muestreo de tamaño de poblaciones mayores como los fluidos orales con cuerdas, ampliamente utilizados en cerdos de transición y cebo. Más recientemente, se han estudiado nuevas técnicas para la detección del virus PRRS a partir de muestras agregadas de fluidos testiculares y de colas recogidas durante el procesado con la obtención de buenos resultados Vilalta et al (2018). Los resultados publicados son mejores en fluidos de procesado procedentes de testículos que los de colas. Gracias al uso de fluidos de procesado es posible muestrear más animales y de forma más frecuente, lo que resulta muy útil en la detección del virus PRRS cuando el porcentaje de animales portadores al nacimiento es bajo. Cuando el porcentaje de castración de lechones es bajo, la aplicación práctica de esta técnica no es factible. Aparte, las restricciones en el raboteo aplicado de forma rutinaria que marca la normativa de bienestar animal europea, también limita el uso de fluido de colas de procesado como muestra de elección.

Partiendo de dichas pautas, objetivos y condicionantes, el equipo del Grup de Sanejament Porcí de Lleida en España desarrolló un proyecto para valorar una nueva técnica de monitorización a partir de la recolección de muestras agregadas de partes de cadáveres, almacenadas en condiciones de congelación y enviadas al laboratorio con una frecuencia determinada. La recolección y análisis de este tipo de muestra agregada y continua, nos permite determinar el momento a partir del cual no se detecta presencia de virus en tejidos de cadáveres.

Después de los primeros resultados se plantea que la recogida de trozos de lengua de los nacidos muertos es un buen sistema para determinar si hay presencia de virus en los lechones al nacimiento.

Porción de lengua de cadáveres como muestra diagnóstica

El sistema se basa en recoger trozos de lengua de mínimo 2 cm, almacenarlos en bolsas o recipientes en el congelador y enviarlos con la frecuencia deseada (banda de partos o mensual). Este sistema presenta buenos resultados y muchas ventajas. La lengua se eligió por ser una muestra generalmente más limpia que la cola, que proporciona una cantidad adecuada de fluido y donde también hay presencia de otros elementos como saliva y líquido amniótico en el caso de los nacidos muertos (foto 1). Además, no requiere una formación técnica específica y los mismos operarios de las granjas pueden ser los encargados de realizar la toma de muestras.

Foto 1. Lenguas procedentes de lechones muertos en lactación.
Foto 1. Lenguas procedentes de lechones muertos en lactación.

En el caso de las fases de lactación, transición o cebo, se utiliza el mismo sistema de muestreo, una porción de las lenguas obtenidas de las bajas que se producen en estas fases durante el período a estudiar. En estos casos, las muestras se almacenan separadas en tres recipientes, según la etapa en la que se ha producido la baja: inicio, mitad y final de transición o cebo.

Esta muestra agregada se almacena en bolsas o recipientes en condiciones de congelación hasta su envío al laboratorio de diagnóstico. Allí se procesa para obtener el fluido extraído de las trazas de líquido presente en las lenguas.

Foto 2. Recolección del fluido de drenaje de lenguas de nacidos muertos después de su descongelación.
Foto 2. Recolección del fluido de drenaje de lenguas de nacidos muertos después de su descongelación.

Con este fluido se realiza una PCR para determinar presencia o ausencia de virus. También ha sido posible la secuenciación de varias porciones del genoma vírico con la técnica de secuenciación Sanger.

Los requerimientos básicos para este sistema de muestreo son: presencia de congelador en la granja y suficiente cantidad de animales para muestrear durante el período de tiempo a estudiar.

Este sistema de muestreo plantea como principales ventajas:

  • Permite muestrear normalmente más animales y con más frecuencia. Se puede implementar la recogida rutinaria de la lengua de todos los nacidos muertos y las bajas en maternidad.
  • No requiere preparación técnica complicada. Los mismos operarios de la granja puede recoger este tipo de muestras.
  • Elimina el estrés relacionado con la toma de muestras en animales vivos.
  • La sensibilidad y especificidad de la técnica mejora en algunos casos al tratarse de un muestreo dirigido y de un mayor número de animales muestreados.
  • La calidad de la secuenciación Sanger es habitualmente mejor que la de fluidos orales.
  • Finalmente, el coste de monitorización es menor comparado con el tradicional de sangrados mensuales.

La monitorización de PRRS a partir de muestras de cadáveres, nos permite obtener información de importancia epidemiológica en fases dónde se han centrado menos esfuerzos en monitorizar la presencia de virus PRRS como son el nacimiento, la transición y el cebo.

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