El uso de levaduras vivas en la nutrición de cerdas, una alternativa para aumentar el peso de la camada

09-abr-2026
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Evidencia científica sobre su impacto en la salud intestinal, la inmunidad y el rendimiento productivo de la cerda y su camada.

Alexandre Barbosa de Brito

Global Head of Technical AB VIsta

Las levaduras vivas, especialmente aquellas basadas en Saccharomyces cerevisiae, representan una solución probiótica avanzada diseñada para mejorar la eficiencia productiva mediante la modulación del ecosistema intestinal y del sistema inmunológico.

En el contexto de hembras reproductoras, su aplicación durante las fases de gestación y lactación ha demostrado ser una estrategia nutricional altamente relevante para optimizar tanto el desempeño de la cerda como el desarrollo de la camada.

Según Lu et al. (2019), aunque múltiples factores pueden influir en el peso al destete, el uso de levaduras vivas debe considerarse una herramienta clave para su incremento en la alimentación de las hembras. En términos generales, los productos a base de levaduras vivas actúan a través de múltiples vías fisiológicas, incluyendo la modulación positiva de la microbiota intestinal, la estimulación del sistema inmunitario (innato y adaptativo), la mejora de la integridad intestinal (uniones estrechas o tight junctions), la producción indirecta de metabolitos beneficiosos (como los ácidos grasos de cadena corta, AGCC) y la reducción de la presión de patógenos en el tracto gastrointestinal.

Estos mecanismos favorecen una mayor resiliencia fisiológica en periodos críticos, como la transición periparto y la lactación.

Diversos estudios científicos, incluyendo publicaciones en el Journal of Animal Science, demuestran que la suplementación con levadura viva en cerdas contribuye a mantener parámetros productivos estables (como peso, condición corporal y consumo), además de favorecer el equilibrio metabólico durante la lactación.

A nivel de la camada, se observa una mejora en la calidad del calostro y de la leche (incremento de proteínas inmunológicas), lo que se traduce en una mayor transferencia de inmunidad pasiva y, en consecuencia, en un mejor desarrollo intestinal de los lechones.

En un estudio interno realizado por la empresa AB Vista, muestras de mucosa gastrointestinal de lechones expuestas a Salmonella enterica y E. coli K88 fueron incubadas en soluciones con y sin levaduras vivas. En presencia de levaduras, la adhesión de E. coli K88 y Salmonella enterica se redujo en un 30% y 33%, respectivamente. Este efecto contribuye a promover bacterias beneficiosas en el intestino y a reducir el costo energético de mantenimiento de la cerda reproductora, debido a un mejor aprovechamiento de los nutrientes para el crecimiento.

De este modo, la suplementación con levaduras vivas en cerdas no solo impacta directamente a la hembra, sino que también actúa como una herramienta estratégica para mejorar la uniformidad y viabilidad de los lechones, al reducir los desafíos sanitarios en etapas tempranas y optimizar el potencial productivo postdestete.

En conclusión, la inclusión de levadura viva basada en Saccharomyces cerevisiae en programas nutricionales para cerdas representa una solución respaldada por evidencia científica, con impacto demostrado en la salud intestinal, la inmunidad y el rendimiento productivo. En un contexto de producción cada vez más exigente, este tipo de intervención nutricional se posiciona como una herramienta clave para maximizar la eficiencia y la sostenibilidad del sistema.

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