Gestión de la salud en las primeras etapas de vida de los lechones: clave para el éxito productivo
Dr. Gustavo Cordero Gonzalez, Gerente técnico global de cerdos
Dra. Virginie Blanvillain Rivera, Gerente técnico global de servicios
Los periodos previos y posteriores al destete representan una etapa crítica en la vida del lechón, ya que determinan su salud intestinal y su desempeño posterior en la fase de engorde. El incremento en el tamaño de las camadas y la selección de cerdas hiperprolíficas han generado lechones con menor peso al nacimiento y, en muchos casos, con menor consumo individual de calostro, lo que aumenta su vulnerabilidad en los primeros días de vida.
El desarrollo del tracto gastrointestinal se intensifica durante las últimas semanas de gestación y continúa tras el destete. En este contexto, comprender y aplicar estrategias que favorezcan la maduración intestinal resulta fundamental. Estas estrategias pueden agruparse en tres pilares principales: nutrición óptima, estimulación del microbioma e integridad de la barrera intestinal.
1. Nutrición óptima desde la gestación hasta el destete
Un lechón sano comienza con una cerda bien alimentada. La calidad y el perfil energético de la dieta materna influyen directamente en la producción y composición del calostro y la leche. Las inmunoglobulinas presentes en el calostro, especialmente IgG e IgA, son esenciales para la inmunidad sistémica y la protección intestinal del lechón. Asimismo, la energía aportada a la cerda contribuye a la formación de reservas de glucógeno en el feto, fundamentales para la supervivencia neonatal.
En los lechones, la formulación de dietas debe priorizar:
- Proteínas de alta calidad con perfiles adecuados de aminoácidos digestibles.
- Lactosa en las fases iniciales y transición progresiva hacia carbohidratos complejos tras el destete.
- Alta palatabilidad para estimular el consumo temprano.
- Uso estratégico de aditivos como ácidos orgánicos, enzimas o, donde esté permitido, óxido de zinc.
- Transiciones dietéticas graduales para evitar trastornos digestivos.
El destete constituye un momento especialmente delicado, ya que implica el paso de una dieta líquida a un alimento sólido, además del estrés ambiental y social. Para minimizar riesgos, es fundamental utilizar ingredientes de alta calidad, reducir factores antinutricionales y emplear enzimas como fitasas que mejoren la digestibilidad de nutrientes.
2. Estimulación y equilibrio del microbioma
El microbioma intestinal cumple un papel esencial en la inmunidad, la integridad intestinal y la resistencia frente a patógenos. Aunque no existe un perfil microbiológico “ideal”, sí se reconoce la importancia de promover funciones microbianas beneficiosas.
Entre las estrategias clave destacan:
- Introducción temprana de alimento sólido antes del destete para favorecer la maduración microbiana.
- Uso de probióticos (bacterias o levaduras vivas) que mejoren la digestión y estimulen la exclusión competitiva de patógenos.
- Inclusión de prebióticos o fuentes de fibra que estimulen la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), especialmente ácido butírico.
El ácido butírico es especialmente relevante porque constituye la principal fuente energética para las células epiteliales intestinales, fortalece la función inmunitaria y contribuye al mantenimiento de la integridad intestinal. Bacterias productoras de butirato y bacterias lácticas desempeñan un papel central en este proceso.
Las levaduras vivas también han mostrado efectos positivos. En cerdas, pueden mejorar el estado antioxidante y aumentar las inmunoglobulinas en el calostro y la leche. En lechones, favorecen condiciones intestinales adecuadas para la fermentación y el equilibrio microbiano.
Además, el uso de estimbióticos y fibra soluble ha demostrado beneficios tanto en la salud de la cerda como en la de los lechones, incluyendo mejoras en peso al destete y reducción de respuestas inflamatorias tras el destete.
3. Integridad de la barrera intestinal
Una barrera intestinal funcional es esencial para permitir la absorción eficiente de nutrientes y evitar la invasión de patógenos. Esta barrera está compuesta por una capa externa de mucina, producida por células caliciformes, y por uniones estrechas que conectan las células epiteliales.
El fortalecimiento de esta barrera puede lograrse mediante:
- Estimulación de la producción de mucina y mantenimiento de las uniones estrechas.
- Modulación de la respuesta inmunitaria con nutrientes como glutamina, zinc y selenio.
- Reducción del estrés oxidativo mediante antioxidantes.
- Disminución de la carga patógena a través de acidificación intestinal y exclusión competitiva.
Derivados de la levadura, como los manano-oligosacáridos (MOS) y los β-glucanos, contribuyen a bloquear la adhesión de patógenos y a modular la respuesta inflamatoria. Asimismo, la levadura hidrolizada aporta nucleótidos y metabolitos con efectos postbióticos beneficiosos.
En etapas de transición, como el destete, el estrés oxidativo y la inflamación son inevitables. Por ello, reforzar el estado antioxidante mediante fuentes orgánicas de selenio o compuestos con acción inmunomoduladora puede mejorar la resiliencia y el rendimiento posterior.
Evaluación y enfoque integral
No existe una solución única para optimizar la salud de los lechones. La clave radica en un enfoque integral basado en evidencia y en la evaluación continua de la salud intestinal. El uso de biomarcadores permite analizar la actividad microbiana, la presencia de patógenos, la producción de AGCC, el estado inflamatorio y la integridad de la barrera intestinal.
El análisis de muestras fecales y parámetros sanguíneos, como marcadores antioxidantes o proteínas asociadas a las uniones celulares, facilita la identificación de problemas y la implementación de soluciones específicas. Posteriormente, el monitoreo permite verificar la eficacia de las estrategias aplicadas.
Conclusión
La gestión de la salud en las primeras etapas de vida de los lechones requiere un enfoque multidimensional que combine nutrición adecuada, modulación del microbioma y fortalecimiento de la barrera intestinal.
Invertir en estas etapas tempranas no solo mejora la supervivencia y la resistencia de los lechones, sino que también sienta las bases para un mejor rendimiento en la fase de engorde. La aplicación de estrategias basadas en evidencia científica y el uso de herramientas de monitoreo permiten tomar decisiones más precisas y sostenibles en la producción porcina moderna.