X
XLinkedinWhatsAppTelegramTelegram
0
Lee este artículo en:

Diagnóstico de la circovirosis porcina: criterios individuales y de granja

¿Cuándo hay que considerar que una granja padece circovirosis?,¿qué animal seleccionar para analizar?

Los criterios de diagnóstico de la circovirosis porcina (CP) no han cambiado en los últimos 10 años. Concretamente, se considera que un cerdo, como individuo, padece específicamente de CP cuando presenta síntomas clínicos caracterizados por retraso en el crecimiento y/o alteraciones respiratorias/digestivas, lesiones histopatológicas características en órganos linfoides (moderada a marcada depleción linfocitaria con infiltración histiocitaria) y presencia de circovirus porcino tipo 2 (PCV2) en cantidad moderada a elevada en esas lesiones linfoides (Fig. 1). No obstante, la claridad de estos criterios diagnósticos está mediatizada por una serie de aspectos subjetivos que los concierne. El objetivo de este artículo es precisamente discutir aquellos temas de diagnóstico que son relevantes desde el punto de vista práctico y que escapan, de alguna manera, a la definición de la enfermedad.

Figura 1. El diagnóstico de la circovirosis porcina es relativamente sencillo, aunque se basa en la evaluación subjetiva del patólogo. Por tanto, en un cerdo con desmedro, la existencia de una marcada depleción linfocitaria con infiltración hisitocitaria en órganos linfoides y una elevada cantidad de genoma de PCV2 (fotos de la derecha) constituyen un diagnóstico de CP. Si el animal con desmedro solo presentara ligeras lesiones en órganos linfoides y baja cantidad de PCV2 (fotos de la izquierda), no se podría establecer un diagnóstico de CP.

El primero de ellos se refiere a cuando hay que considerar que una granja padece de CP. Actualmente es bien sabido que una granja con buenos o muy buenos parámetros productivos puede tener casos esporádicos de la enfermedad. Por tanto, si fuéramos estrictos, sería prácticamente imposible declarar granjas "libres" de CP. Es por ello que ha habido tanta controversia en relación a la decisión sobre si una granja, una región o incluso un país (por ejemplo, Australia) sufren o no esta enfermedad. Esta controversia viene dada también, lógicamente, por el carácter ubicuo del agente causal esencial de la enfermedad, el PCV2. De toda esta discusión surgió la necesidad de establecer un diagnóstico "de granja", en el cuál se aunara el diagnóstico del proceso en animales individuales con la situación epidemiológica de la explotación. Este diagnóstico "de granja" incluye dos grandes criterios que deben cumplirse a la vez:

  1. Incremento significativo de la mortalidad y de los signos clínicos compatibles con una CP (examen clínico).
  2. Consecución del diagnóstico individual de CP (examen laboratorial).

Para solucionar el concepto de "significancia" del primer punto se ha realizado una aproximación "estadística" mediante la utilización del test de Chi-cuadrado o bien de la media de mortalidad ± 1,66 x desviación estándar (consultar la web www.pcvd.net para más detalles). El problema de estos cálculos es que se necesita tener datos previos de mortalidad en la granja, y ello no es siempre factible. Cuando estos datos no se encuentran disponibles, se considera que un aumento de más del 50% en relación a la media de la mortalidad regional es sospechoso de una posible CP. No obstante, aquí también hay el problema de que debe conocerse la mortalidad media en una región o zona geográfica, hecho usualmente difícil. Alguien podría pensar que se está "rizando el rizo" para con el diagnóstico de esta enfermedad, pero ello es producto de una historia de más de 10 años, donde la controversia mencionada ha sido lo habitual, y donde la "necesidad" de máxima precisión ha sobrepasado los límites de la normalidad diagnóstica en enfermedades del cerdo. De hecho, cabe destacar que este primer criterio del diagnóstico "de granja" es, además, muy limitado; su utilización tiene sentido en un contexto de enfermedad epizoótica (dado que la mortalidad "problema" se compara con una mortalidad anterior que se debe considerar normal para una granja determinada) y no es aplicable a la situación enzoótica, que es la habitual en la actualidad.

Circovirosis

Figura 2. De cara a una adecuada selección de animales para el diagnóstico de una CP deben evitarse animales con afectación clínica crónica. Un cerdo con caquexia prácticamente nunca es diagnosticado como una CP, y no se puede establecer si en una fase anterior del cuadro clínico (aguda o subaguda) el mismo animal la padecía.

Un segundo tema de diagnóstico muy relevante afecta directamente al veterinario clínico: selección del cerdo a estudiar de forma individual (histopatología con detección de PCV2). En otras palabras, ¿cómo sabemos que un cerdo determinado es representativo de una CP? La respuesta a esta pregunta no es fácil. Se sabe que un cerdo afectado por la enfermedad puede desarrollar un cuadro clínico de desmedro y no morir en la fase aguda o subaguda del proceso, de manera que acaba desarrollando un proceso crónico. En esta fase crónica, las lesiones histológicas en los órganos linfoides pueden haber remitido hasta un punto de ser consideradas leves o inexistentes y, en ambos casos, el diagnóstico individual de CP no se produciría (Fig. 2). Por tanto, para "salvar" esta situación de representatividad de los animales a examinar es necesario seleccionar cerdos en la fase más aguda/subaguda del proceso (animal con no más de una semana desde el inicio del cuadro clínico) y estudiar el mayor número de cerdos posible. Este último punto siempre será complicado debido al coste de los análisis. Idealmente se recomendaría realizar el diagnóstico laboratorial en 5 cerdos, dado que garantizan que si la CP es una enfermedad relevante en la granja (asociada a más del 50% de la mortalidad existente), al menos 1 de los 5 animales va a tener un diagnóstico positivo con una probabilidad del 95% (¡otra vez estadística!).

En resumen, estas reflexiones han pretendido ahondar en algunos puntos clave del diagnóstico práctico de la CP y que habitualmente no se tratan en los libros de texto o en los artículos científicos. Por tanto, es importante enfatizar más que nunca que un cerdo con desmedro no es necesariamente un cerdo con CP, y que un diagnóstico laboratorial negativo en relación a CP no descarta necesariamente la existencia de la enfermedad en la granja. A pesar de que estos comentarios parecen ser potestad de la CP, cabe recordar que también son aplicables a muchos otros procesos patológicos.

Comentarios del artículo

Este espacio no está orientado a ser una zona de consultas a los autores de los artículos sino que pretende ser un lugar de discusión abierto a todos los usuarios de 3tres3
Publica un nuevo comentario

Para comentar debes registrarte en 3tres3 y acceder como usuario.

No estás suscrito a la lista Termómetro económico porcino Colombia

Un mailing semanal con la cotización del precio de Colombia y los principales países productores de porcino junto con un comentario de la situación del mercado colombiano. Se añaden gráficos con la evolución del precio en Colombia.

Accede y apúntate a la lista

Artículos relacionados

patogenia PCV2

Patogenia de la infección por PCV2

Hoy día se están llevando a cabo investigaciones con el objeto de describir, precisar y resolver científicamente la mayoría de los interrogantes que existen en relación a la patogenia, especialmente de las fases pre-clínicas, de esta enfermedad.

PCR para la detección de DNA de PCV2

¿Cómo diagnosticar la circovirosis porcina?

Actualmente existen una serie de criterios internacionalmente aceptados en relación al diagnóstico de un caso individual (cerdo) de circovirosis porcina. Un animal sufrirá esta enfermedad cuando cumpla los siguientes tres criterios:sintomatología clínica, lesiones microscópicas características en los órganos linfoides y PCV2 en las lesiones de los tejidos linfoides.

Circovirosis: Historia de una controversia

En el año 1991 el Dr. John Harding y el Dr. Edward Clark detectaron una enfermedad muy curiosa en una granja del Oeste del Canadá caracterizada por cerdos retrasados en el crecimiento y mortalidad en el área del post-destete y unas lesiones microscópicas muy específicas en el sistema linfoide. En 1996 ambos investigadores bautizaron a la enfermead como síndrome multisistémico del desmedro post-destete (PMWS).
No estás suscrito a la lista Noticias del sector porcino

Boletín de noticias sobre el mundo del porcino

Accede y apúntate a la lista