La importancia de la trazabilidad: consecuencias de una gestión incorrecta

19-may-2026
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En esta serie de artículos analizamos cómo el sistema de gestión integral controla el material genético desde la entrada del pedido hasta la entrega de la dosis al cliente.

En el sector porcino, la precisión no es solo un objetivo operativo, sino la base de la confianza del cliente. Un fallo en la trazabilidad del eyaculado actúa como un error latente: sus consecuencias técnicas y económicas no aflorarian hasta meses después, comprometiendo la planificación genética y la viabilidad productiva de toda una granja.

La entrada del verraco: el inicio de la trazabilidad

Desde la incorporación de un nuevo verraco de reposición en cuarentena, su correcta identificación debe ser una prioridad dentro del sistema de gestión del centro. La entrada de un nuevo semental implica la incorporación de nueva genética líquida, por lo que garantizar su trazabilidad desde el inicio es fundamental.

Uno de los primeros pasos es la asignación de un microchip, que permitirá su identificación y seguimiento a lo largo de toda su vida productiva. A partir de ese momento, el animal inicia proceso de adaptación, monitorización y entrenamiento con el fin de incorporarse al plantel de machos de alto valor genético. En esta fase, comienza su papel como fuente de dosis de eyaculado que se incorporarán, en grandes volúmenes dentro de la cadena productiva.

 

El factor humano y animal

Un proceso aparentemente simple como la programación y ejecución de una extracción de semen implica una serie de flujos de animales, personal y eyaculados que pueden aumentar el riesgo de errores operativos con consecuencias difícilmente predecibles. A pesar de tener procesos absolutamente controlados, el mayor riesgo reside en el factor humano durante momentos de máxima actividad. Las tareas rutinarias como el traslado del verraco a la sala de colecta pueden volverse críticas en condiciones reales de trabajo. En momentos de alta actividad, pueden coincidir hasta 8–10 verracos en la sala, lo que aumenta el riesgo de errores de identificación o manejo.

La variabilidad en el comportamiento animal tambien puede ser origen de fallos operativos. En líneas maternas con baja libido, el manejo se vuelve más lento y exigente; si a esto le sumamos la presión de atender a varios machos a la vez, el personal puede trabajar bajo más tensión y urgencia. Esta pérdida de calma rompe la secuencia de trabajo, abriendo la puerta a confusiones en el etiquetado e identificación de los eyaculados justo antes de su entrada al laboratorio Una secuencia de trabajo ordenada y reforzada por automatización y digitalización de procesos nos puede ayudar a minimizar la posibilidad de fallos operativos.

 

Consecuencias: el precio del error

El impacto de un error en la identificación de la dosis de semen puede variar según el destino. Los ejemplos más claros:

  • Intercambio entre líneas finalizadoras: Una confusión de los verracos o de sus eyaculados. Por ejemplo, la confusión entre diferentes razas como un Duroc y un Pietrain o viceversa. El impacto, puede parecer a priori limitado, y puede tener un impacto ‘visual’ menor del fenotipo, pero para el usuario final puede interferir en los rendimientos esperados de ese lote. En el caso de razas con Denominación de Origen, como por ejemplo el Ibérico, los errores de identificación pueden ser catastróficos. Por ejemplo, un cruce involuntario con razas como el Pietrain da lugar a descendencia con manchas y fenotipos no permitidos. Al no cumplir con las características raciales exigidas, estos animales pierden su valor comercial al no poder venderse bajo la etiqueta de la denominación.
  • Confusión entre líneas finalizadoras y maternas: El impacto para el usuario final puede ser elevado para la producción y economía de su granja si compromete la producción de sus futuras reproductoras. Si un eyaculado de línea finalizadora se introduce en dosis destinadas a la reposición de hembras, se invalida toda la planificación genética de la granja. El cliente se ve obligado a descartar a los animales, lo que genera daños severos por improductividad y la necesidad de reemplazos urgentes.

El desafío de la temporalidad y el sistema SC360

Uno de los mayores problemas de estos fallos es que son "invisibles" en el momento de la entrega y servicio de la dosis. Una dosis se aplica hoy, pero el problema se puede empezar a detectar cuatro meses después, al nacimiento de los lechones o incluso posteriormente durante la productiva de estos. Para entonces, el centro de inseminación debe ser capaz de identificar mediante la trazabilidad qué ocurrió exactamente. 

Es por esto por lo que Semen Cardona cuenta con el sistema SC360, un sistema de gestión integral de todo el proceso mediante el cual tenemos controlado el material genético desde la entrada del pedido hasta la entrega de la dosis al cliente. Entender los riesgos es solo el primer paso.

 

 

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