Energía desde las primeras horas de vida: clave para mejorar el desempeño del lechón

16-oct-2026
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Las primeras horas de vida son determinantes para el futuro del lechón. Conoce la importancia del aporte energético y su impacto en supervivencia y desarrollo.

Las primeras horas de vida del lechón marcan el rumbo de su desarrollo posterior. Garantizar un adecuado suministro de energía durante los primeros días representa uno de los principales desafíos en la producción porcina, ya que una ingesta energética insuficiente se relaciona con pérdidas durante las primeras 48 horas de vida.

Este periodo crítico no solo influye en la supervivencia del animal, sino que también establece las bases para su crecimiento y desempeño futuro. Ante este escenario, surge una pregunta clave en la práctica: ¿cómo asegurar un adecuado aporte energético y qué impacto tiene en la supervivencia y productividad del lechón?

¿Por qué la energía es fundamental al inicio de la vida?

Los lechones recién nacidos cuentan con reservas energéticas limitadas y requieren aproximadamente 900–950 kJ por kilogramo de peso corporal para cubrir sus necesidades energéticas bajo condiciones climáticas moderadas.

Sin embargo, estas necesidades no siempre pueden cubrirse únicamente mediante las reservas propias del animal y el consumo de calostro, lo que puede generar un déficit energético.

Los lechones con bajo peso al nacimiento (<1.2 kg) son especialmente vulnerables, ya que cuentan con menores reservas energéticas que sus compañeros de camada. Esta situación puede favorecer una menor vitalidad, menor crecimiento e incluso pérdidas durante los primeros días de vida.

Por ello, las fuentes de energía rápidamente disponibles pueden contribuir a favorecer la actividad del lechón, estimular el comportamiento temprano de succión y apoyar el consumo adecuado de calostro.

Suplementación energética como estrategia de apoyo

Una alternativa para cubrir las necesidades energéticas de los lechones recién nacidos es la suplementación con MiaKick.

En un estudio realizado con 444 lechones, se evaluó el efecto de MiaKick comparando un grupo control frente a un grupo tratado. Los lechones con un peso al nacimiento inferior a 1.2 kg recibieron 2 ml de MiaKick inmediatamente después del nacimiento, mientras que aquellos con peso inferior a 0.9 kg recibieron una dosis adicional durante el segundo día de vida.

Los resultados mostraron ventajas en el grupo tratado, incluyendo un mayor peso al destete y una tendencia hacia una mejor uniformidad de la camada.

¿Qué significa esto en la práctica?

Los resultados del estudio muestran que un aporte energético complementario puede favorecer la vitalidad del lechón y contribuir al consumo de calostro y al crecimiento posterior.

Los animales con bajo peso al nacimiento pueden beneficiarse especialmente de este apoyo individualizado, ayudando a reducir pérdidas durante los primeros días de vida y mejorar el desempeño productivo.

Además, ante la tendencia hacia camadas más numerosas y con mayor variabilidad entre lechones, implementar estrategias diferenciadas durante las primeras etapas se vuelve cada vez más importante.

Conoce más sobre las estrategias de manejo energético para fortalecer la viabilidad del lechón desde sus primeras horas en NUESTRO PERFIL

 

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