El trasplante renal es la mejor opción terapéutica para la enfermedad renal en etapa terminal, pero la escasez de órganos hace que muchos pacientes mueran en lista de espera. El xenotrasplante con órganos porcinos modificados genéticamente se ha propuesto como una alternativa para cerrar esta brecha, gracias a avances en ingeniería genómica que permiten superar las incompatibilidades entre especies. Sin embargo, persisten dudas sobre la durabilidad del injerto, el riesgo zoonótico y si la respuesta inmunológica al xenoinjerto podría dificultar un trasplante humano posterior.
Objetivo: Evaluar los resultados de un xenoinjerto renal porcino en un receptor vivo, seguido de un alotrasplante renal humano, como parte del primer caso de un estudio planificado en tres pacientes.

Métodos: Un hombre de 66 años con enfermedad renal terminal secundaria a diabetes tipo 2, sin donante vivo disponible y con un tiempo de espera estimado superior a cinco años, recibió un riñón porcino (EGEN-2784) con 69 modificaciones genómicas, incluyendo la eliminación de tres xenoantígenos de carbohidratos, la inserción de siete transgenes humanos reguladores del complemento, la inflamación y la coagulación, y la inactivación de retrovirus endógenos porcinos mediante CRISPR-Cas. El paciente recibió inmunosupresión basada en bloqueo de coestimulación (tegoprubart) junto con inhibición del complemento, y fue monitoreado mediante biopsias seriadas, pruebas de compatibilidad cruzada por citometría de flujo, anticuerpos anti-HLA y secuenciación metagenómica.
Resultados: El xenoinjerto funcionó de inmediato y mantuvo al paciente libre de diálisis durante 271 días. Una biopsia en el día 14 mostró rechazo celular mediado por linfocitos T, que se resolvió con tratamiento. Tras aproximadamente seis meses de función estable, se desarrolló una inflamación microvascular con daño endotelial que progresó a microangiopatía trombótica, a pesar de una prueba cruzada específica de donante persistentemente negativa, lo que llevó a la pérdida del injerto y a la nefrectomía. El análisis del tejido mostró un infiltrado predominante de macrófagos y células NK, con mínima participación de linfocitos T. No se detectó transmisión de patógenos porcinos ni cambios en los anticuerpos anti-HLA. Ochenta y dos días después de retirar el xenoinjerto, el paciente recibió un trasplante renal humano con función inmediata y sin evidencia de sensibilización durante 231 días de seguimiento.
Conclusión: El xenotrasplante renal porcino puede proporcionar soporte renal prolongado y libre de diálisis, y ser interrumpido sin generar sensibilización inmunológica significativa ni infección zoonótica, lo que respalda su potencial como puente reversible hacia el alotrasplante humano. El rechazo celular temprano respondió al tratamiento convencional, mientras que la falla tardía del injerto se asoció a una lesión microvascular de origen aparentemente innato (macrófagos y células NK) más que a un rechazo mediado por anticuerpos clásico, lo cual tiene implicaciones para el diseño de futuras estrategias inmunosupresoras y de ingeniería genética del donante en xenotrasplante clínico.
Riella LV, Borges TJ, Rosales IA, Avillach CT, Palsson R, Hullekes F, et al. Porcine kidney xenotransplantation as a bridge to allotransplantation: a first-in-human study. The Lancet 2026; published online Sept 3. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(26)01295-X
