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¿Qué papel juega la industria de fabricación de alimentos en el One Health?

La industria de alimentos para cerdos juega un papel esencial en los múltiples niveles de la producción porcina para lograr la consecución de los objetivos definidos en el One Health (una sola salud).

La Organización Mundial de la Salud ha definido el concepto One Health (una sola salud) como un planteamiento unificador integrado que procura equilibrar y optimizar la salud de las personas, de los animales y los ecosistemas e involucra múltiples disciplinas, comunidades, sectores y todos los niveles de la sociedad para trabajar conjuntamente para crear soluciones sostenibles a largo plazo. Los consumidores de muchos países del mundo se han interesado cada vez más en cómo se producen sus alimentos y esperan que sean nutritivos, seguros y ambientalmente sostenibles. Como resultado, el análisis del ciclo de vida (ACV) del impacto ambiental de la producción de alimentos, incluida la producción de carne de cerdo, se están convirtiendo en métricas importantes para cuantificar los procesos desde "la granja a la mesa" que reducen la huella de carbono, las emisiones de gases de efecto invernadero, el uso de tierra y agua, y otros indicadores de impacto ambiental preocupantes. La industria de los alimentos juega un papel esencial en la reducción de la huella ambiental de la producción de carne de cerdo porque los alimentos no sólo representan el mayor costo, sino que los tipos y fuentes de ingredientes utilizados en los estos influyen en gran medida sobre el impacto medioambiental.

Los programas sostenibles de alimentación porcina requieren la convergencia de la agricultura circular y los sistemas alimentarios con el One Health (Shurson y Urriola, 2022). La industria de los alimentos tiene una larga historia de contribución a la agricultura y economía circulares al encontrar formas de reciclar y captar el valor nutricional de los subproductos agroindustriales en los alimentos para cerdos. El uso de granos secos de destilería de maíz con solubles, un coproducto de la producción de etanol, en dietas para cerdos es uno de los muchos ejemplos de reciclaje de nutrientes de biomasa sobrante que proporciona una salud animal y un rendimiento aceptables (Jang et al., 2021). Varios estudios de investigación recientes han demostrado que se puede mejorar el valor nutricional de los abundantes coproductos del bioetanol (Barnharst et al., 2021; Sun et al., 2021a,b,c; Sun et al., 2023). El uso de una nueva y prometedora tecnología de procesamiento que implica la fermentación en estado sólido con cepas fúngicas seleccionadas puede degradar los factores antinutricionales y mejorar su valor nutricional para los cerdos. Esta tecnología también puede aplicarse a otros subproductos agroindustriales aunque hay que mejorarla para aplicarla a escala comercial. La formulación de precisión utilizando medidas analíticas avanzadas para predecir con exactitud las respuestas biológicas de los cerdos en base a la composición química de los nutrientes y las dietas con las que se alimentan también son componentes esenciales de los programas de nutrición de precisión para mejorar la eficiencia de utilización de los nutrientes (Shurson et al., 2021).

Alimentación animal y One Health. Modificado a partir de Shurson y Urriola 2022.
Alimentación animal y One Health. Modificado a partir de Shurson y Urriola 2022.

El reciclaje de varios tipos de desperdicios procedentes de la alimentación humana pre y post-consumo puede proporcionar beneficios sustanciales para la reducción de la huella ambiental de la producción porcina pero se necesita una infraestructura adecuada para que la industria de alimentos pueda recoger, procesar térmicamente y secar de forma rentable varias fuentes de residuos alimentarios de alta humedad para cumplir con los requisitos reglamentarios de bioseguridad (Shurson, 2020; Shurson et al., 2022). Dependiendo de la composición nutricional de la fuente de desperdicios de alimentos, pequeñas cantidades (< 10 % de la dieta) pueden proporcionar beneficios ambientales y económicos sustanciales sin comprometer el rendimiento de los cerdos, su salud ni la calidad de la canal (Shurson et al., 2022). La industria de los alimentos también debe avanzar en el uso de la formulación de alimentos multiobjetivo y la incorporación de datos de ACV en la formulación de dietas económicas, nutricionalmente adecuadas y de bajo impacto ambiental (García-Launay et al., 2018; de Quelen et al., 2021).

En una economía global, el comercio de materias primas, ingredientes para alimentos y productos alimentarios entre países aumenta la probabilidad de transmisión de enfermedades foráneas (Shurson et al., 2022; Schambow et al., 2022). Quizás el área que requiere atención más inmediata es el reconocimiento de que muchos virus porcinos pueden ser potenciales contaminantes de los ingredientes para alimentos, lo que podría conllevar la transmisión de enfermedades (Shurson et al., 2021). Las normas de seguridad en alimentación humana para proteger a los consumidores de las enfermedades transmitidas por los alimentos son más estrictas que las normas de seguridad de los alimentos. Debido a la importancia económica de que una enfermedad animal foránea como la peste porcina africana entre en un país, la industria de los alimentos debería adoptar las prácticas utilizadas en los protocolos actuales de seguridad alimentaria humana y aplicarlas a las cadenas mundiales de suministro de alimentos. Al fin y al cabo, estos son, en última instancia, alimentos. Los protocolos de bioseguridad para las cadenas mundiales de suministro de alimentos deben basarse en el Análisis de Peligros y los Controles Preventivos Basados en el Riesgo, e incluir procedimientos operativos estándar para las Buenas Prácticas Agrícolas, el Transporte Sanitario, las Buenas Prácticas de Fabricación y las Buenas Prácticas de Almacenamiento.

Al mismo tiempo, se debe eliminar el uso de antibióticos como promotores del crecimiento en todos los países debido a las implicaciones sobre la salud humana y animal relacionadas con su contribución al aumento de la resistencia a los antibióticos (Shurson y Urriola, 2022). Las concentraciones farmacológicas de zinc dietético procedente del óxido de zinc en las dietas de cerdos destetados se han utilizado como una alternativa eficaz a los antibióticos para promover la salud y el crecimiento pero las preocupaciones medioambientales relativas a la acumulación de zinc en el suelo a partir de aplicaciones de purines a largo plazo, y la posible contribución a la resistencia antimicrobiana han dado lugar a normativas que prohíben el zinc en alimentos en la Unión Europea (Shurson y Urriola, 2022). Sin embargo, la cantidad de zinc excretada por concentraciones excesivamente altas en las premezclas para cerdos de cebo supera la cantidad de zinc excretada por alimentar con niveles farmacológicos de zinc a cerdos destetados durante un corto periodo de tiempo (Shurson et al., 2022). Para superar estas preocupaciones, se debe poner un mayor énfasis en explotar el uso de nutrientes e ingredientes funcionales, que tienen propiedades nutracéuticas para mejorar la salud porcina, como componentes básicos de las formulaciones de alimentos para cerdos (Shurson et al., 2021a).

En conclusión, la industria de alimentos juega un papel significativo y esencial en los múltiples niveles de la producción porcina para lograr la consecución de los objetivos definidos en el One Health.

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