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28-jul-2026 (hoy)Una faena que se aceleró después de dos años de crecimiento moderado
Si analizamos la serie semestral de los últimos cinco años, un patrón salta a la vista: la faena del primer semestre creció 5,5 % en 2023, apenas 1,1 % en 2024 y 2,1 % en 2025, una desaceleración que, en su momento, generó ciertas dudas sobre el ritmo de expansión del sector. Sin embargo, evidenciamos que 2026 rompió esa inercia de manera contundente: el acumulado de la primera mitad del año llegó a 4 542 015 cabezas (cb), lo que representa un crecimiento de 11,6 % frente al mismo período de 2025 —más de cinco veces la tasa registrada un año atrás— y el mayor volumen semestral de toda la serie analizada. Ahora bien, junio faenó 820 841 cb, cifra que no solo lidera cualquier primer semestre de los últimos cinco años, sino que se ubica como el segundo mayor registro mensual del último quinquenio, apenas por debajo del pico de diciembre de 2025 (831 491 cb). En ese sentido, no seríamos rigurosos si dijéramos que junio rompió el récord histórico absoluto de faena; lo que sí podríamos afirmar es que estuvo a las puertas de hacerlo, consolidando el mejor primer semestre en cinco años.
Producción: junio marcó un récord absoluto
La producción de carne de cerdo acumuló 435 605 toneladas (t) en el semestre, resultando en un avance de 13,4 % frente al mismo lapso de 2025 que llevó al sector a su mejor primera mitad del año del quinquenio. Pero quizá el verdadero protagonista es el mes de junio, que con 81 002 t, no solo registró la producción más alta del semestre, sino que superó a cualquier otro mes de la serie 2022-2026, incluyendo los máximos previos de julio de 2024 (77 076 t) y diciembre de 2025 (76 921 t). ¿Qué podría explicar esta aceleración tan marcada? En parte, la misma dinámica de faena que describimos más arriba; pero también, como veremos más adelante, un aporte moderado del peso promedio de la res porcina. Entre 2022 y 2026, la producción semestral de carne de cerdo creció 23,3 %, lo que refiere una tasa compuesta anual cercana al 5,4 %, un ritmo levemente superior al de la faena (5,0 % CAGR), lo cual nos confirma que no todo el crecimiento provino de faenar más animales.
El aumento mesurado de los pesos promedio
A pesar del dinamismo de la faena y la producción, los pesos promedio de la res porcina registraron un comportamiento sin grandes sobresaltos a lo largo de los últimos cinco años. De hecho, el promedio del primer semestre pasó de 94 kg en 2022 a 96 kg en 2026, un avance moderado de apenas 1,6 % en cinco años, muy por debajo del ritmo de los otros dos indicadores analizados. Junio de 2026 registró una media de 99 kg res con hueso —el peso más alto de toda la serie— aunque, para ser precisos, empató el máximo histórico logrado en julio de 2025. También, vale la pena mencionar un patrón estacional que se repite año tras año: los pesos tienden a subir entre mayo y julio, y a caer entre diciembre y febrero, un comportamiento que probablemente responda a dinámicas particulares del mercado argentino de carne de cerdo más que a una tendencia estructural de fondo. En suma, mientras la faena y la producción viven su mejor momento en cinco años, los pesos avanzan a un ritmo mucho más conservador, lo que nos da una lectura mucho más clara sobre la naturaleza de este crecimiento.
A manera de conclusión
Lo que observamos en este primer semestre de 2026 es, ante todo, un crecimiento extensivo: el sector porcino argentino está faenando más animales, pero no necesariamente animales mucho más pesados. Esto no le resta mérito al desempeño del sector —todo lo contrario—, pero sí nos obliga a matizar el entusiasmo con algo de rigor técnico: el récord absoluto de la serie lo tiene la producción de junio, mientras que la faena, pese a su fortaleza, todavía tiene el registro de diciembre de 2025 como techo histórico. Desde el Departamento de Economía y Sostenibilidad seguiremos monitoreando de cerca si esta aceleración de 2026 se sostiene en el segundo semestre, o si —como ocurrió entre 2024 y 2025— el sector vuelve a una senda de crecimiento más moderada. Lo que sí queda claro es que la porcicultura argentina entra al segundo semestre del año desde el mejor punto de partida de los últimos cinco años.