27 de abril de 2026 | Sudáfrica.
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El sector porcino sudafricano atraviesa una situación de creciente presión debido a los brotes de fiebre aftosa y peste porcina africana (PPA), que están reduciendo el número de cerdas y elevando los costos de producción. Los representantes del sector advierten de que las actuales medidas de control sanitario, diseñadas principalmente para el vacuno, están generando dificultades adicionales para las granjas porcinas y comprometiendo tanto la rentabilidad como el bienestar animal.
Desde finales de 2025 se han confirmado al menos 16 brotes de fiebre aftosa en granjas porcinas comerciales de varias provincias sudafricanas, afectando a unas 12 700 cerdas. A esta situación se suman los focos de PPA registrados en producciones comerciales agrupadas cerca de Pretoria, donde fue necesario sacrificar cerca de 5900 cerdas.
En conjunto, las pérdidas han reducido la capacidad productiva nacional en aproximadamente 18 590 cerdas, lo que equivale a un impacto potencial superior a 250 000 cerdos si se considera todo el ciclo productivo. Algunos productores incluso han abandonado la actividad tras sufrir brotes repetidos, reduciendo todavía más la oferta de carne de porcino en el país.
Uno de los principales problemas señalados por el sector es la aplicación de protocolos de control de fiebre aftosa concebidos originalmente para sistemas bovinos. Estas medidas retrasan el beneficio, limitan el acceso al mercado y reducen considerablemente el valor de las canales. Según el sector, los productores pueden perder hasta la mitad del valor de cada cerdo bajo la normativa actual, lo que lleva a muchos a retrasar el envío a planta de beneficio para minimizar pérdidas económicas.
Las cuarentenas prolongadas y las restricciones al beneficio también están provocando problemas de bienestar animal, con sobreocupación en las granjas, aumento del estrés y comportamientos como caudofagia y canibalismo.
A pesar del contexto sanitario, el sector destaca una mejora de las medidas de bioseguridad y una mayor preparación frente a brotes anteriores. Los elevados precios del porcino y unos costos de alimento relativamente más bajos están ayudando a mantener la rentabilidad en las granjas libres de enfermedad.