Hoy en día nos encontramos en un periodo convulso en cuanto a la mortalidad de cerdas, siendo un problema que cada vez parece hacerse más importante. Según publicaron Huang et al. (2025), la mortalidad ascendió en 5 años del 5,2 % al 9,7 %.
La mortalidad de cerdas supone un costo económico, muchas veces olvidado, que incide directamente en el costo final de la producción, siendo la pérdida económica de hasta 595 euros por cerda (Muñoz et al, 2024).
La reducción de 1 % de mortalidad, puede suponer un ahorro de 11,05 euros por cerda.
Uno de los factores que se suman a la lucha frente a la mortalidad, es la dificultad del diagnóstico. En un estudio (Vara, 2025) se encontró:
pero aún conociendo los daños presentes, el diagnóstico sigue siendo un reto.
Nos encontramos en una granja de producción de lechones en Fase 1, situada en Ejea de los Caballeros, que cuenta con 780 cerdas productivas y que trabaja en bandas a 4 semanas. Dicha granja trabaja con una línea comercial de cerdas Large White x Landrace, la cual presenta un aumento preocupante de la mortalidad en cerdas.

El inicio del caso se remonta a principios del año 2024, fecha en la que la granja, pese a estar en un momento de estabilidad sanitaria, presenta unos datos de mortalidad preocupantes, los cuales han empeorado en los últimos años, viéndose más agravados cuando se suman a problemas sanitarios, como infecciones de PRRS.

Como se aprecia en la gráfica 2, el primer trimestre del año 2024 había sido el más alto de los últimos años, rozando el 20 % de bajas en granja. Incluso mayor que el primer trimestre de 2023, momento en el cual la granja se había infectado de una cepa ROSALÍA de PRRS.
El siguiente paso fue determinar cuándo se mueren las cerdas en cuestión. Los datos confirmaron que las cerdas se morían en el último tercio de gestación y primera semana post parto, siendo más evidente en el periparto, lo que se observa en las siguientes gráficas.



En ese momento se decide analizar minuciosamente la situación de la granja, tanto de las cerdas muertas como de las que presentan algunos signos clínicos compatibles con los estados iniciales del proceso. Lo que se aprecia es lo siguiente:


Tras descartar la realización de pruebas bioquímicas y analíticas, y considerando el alto grado de daño hepático observado en las necropsias, se decide aplicar un alimento complementario hidrosoluble, indicado su uso como hepatoprotector en ganado porcino. Este producto se administra a todas las cerdas de la granja, independientemente de su estado productivo, durante 15 días y los resultados de mortalidad mejoran gratamente, consiguiendo uno de los datos de mortalidad media más bajos de los últimos 5 años, siendo el periodo aplicado el mes de abril del 2024, rodeado en rojo en la gráfica.

Además, se observa cómo, tras la retirada del producto (sombreado naranja), el porcentaje de mortalidad de las cerdas vuelve a niveles anteriores, por lo que se ve que el efecto no es sostenido en el tiempo.
Viendo como había ayudado este complemento vitamínico en la reducción de la mortalidad, se procede a desarrollar un tratamiento estricto para instaurar en la granja un protocolo de actuación mantenido en el tiempo. Como se ha visto, se sabe cuándo se mueren las cerdas, por lo que se establece el momento de actuación, de manera que las cerdas reciban el producto en el último mes de gestación y la primera semana post parto, teniendo el tratamiento una duración de 35 días.
Para asegurar la dosificación se utilizó una bomba dosificadora accionada por agua, acoplada a un depósito de 120 litros, donde se hacía la premezcla del complemento vitamínico hidrosoluble a una proporción de 1 litro de producto/1000 litros de agua. Se calcula la cantidad de producto que necesita una cerda para el tratamiento:
| L producto | = | 1 L producto | x | 25 L agua | x | 35 días | = 0,875 | L producto |
| ────────── | ────────── | ────────── | ────────── | |||||
| cerda | 1000 L agua | cerda/día | cerda |

Con el fin de tener unos resultados más fiables, se decide desarrollar la prueba durante los meses de julio, agosto y septiembre de manera que, de forma aleatoria, una parte del lote que conforma la banda reciba el producto (grupo tratamiento) y la otra parte no (grupo control).
Si los primeros resultados del tratamiento de choque fueron optimistas, estos todavía los fueron más, ya que como se muestra en la tabla 2, la mortalidad de las cerdas tratadas fue del 1,61 % frente al 7,45 % del grupo control.
Si consideramos la mortalidad del grupo control como el 100 % (15 cerdas muertas), el grupo tratamiento supondría el 26,67 % de mortalidad, por lo que se consiguió reducir la mortalidad en un 73,3 %.
Tabla 1. Interpretación de la tasa de mortalidad y la reducción de la mortalidad por grupo de tratamiento
| Grupo ttx | Grupo control | |
|---|---|---|
| Nº cerdas por grupo | 248 | 201 |
| Nº cerdas muertas preparto | 2 | 9 |
| Nº cerdas muertas postparto | 2 | 6 |
| Nº cerdas muertas | 4 | 15 |
| % mortalidad | 1,61 | 7,46 |
| Mortalidad ponderada | 26,67 % | 100 % |
| Reducción mortalidad | 73,30 % | |
Si extrapolamos estos valores, podríamos decir que:
Si se basan los cálculos en el periodo incluido en el estudio se estima que, en el caso que se hubiesen tratado todas las cerdas, se hubiesen evitado la muerte de 26 cerdas, lo que supone un ahorro económico muy importante.
Por otro lado, hay que tener en cuenta la inversión del tratamiento, tanto del producto en cuestión, como de la forma de aplicación. En este caso se ha calculado una inversión de 806 euros totales. De esta manera se puede calcular el retorno de la inversión:
| INGRESOS-INVERSIÓN |
|
||||
| ROI = | ───────────────────── | ROI = | ──────────────────────── | = 18,19 € | |
| INVERSIÓN | 806 € |
Tras la realización del estudio en el periodo de junio, agosto y septiembre, se pasó a aplicar el tratamiento a todo el lote en el periodo comprendido del último tercio de gestación y primera semana post parto. Esto ha hecho que la mortalidad de cerdas en la granja presente valores inferiores al resto de los años anteriores, como se aprecia a continuación:

Se realiza un estudio de cohortes en el que en primer lugar se ha seleccionado una cohorte de individuos sanos expuestos y un grupo de individuos sanos no expuestos.
Según los datos analizados con WinEpi, los individuos tratados presentan entre 1,56 y 13,72 menos probabilidades de morir. Por ello, se considera que este alimento complementario hidrosoluble es un factor protector.
| Frecuencias observadas | ||||
|---|---|---|---|---|
| Variable de riesgo | ||||
| Expuestos (tratamiento) | No expuestos (control) | Total | ||
| Estado de salud | Enfermos | 4 | 15 | 19 |
| Sanos | 244 | 186 | 430 | |
| Total | 248 | 201 | 449 | |
| Frecuencias esperadas | ||||
| Variable de riesgo | ||||
| Expuestos (tratamiento) | No expuestos (control) | Total | ||
| Estado de salud | Enfermos | 10,49 | 8,51 | 19 |
| Sanos | 237,51 | 192,49 | 430 | |
| Total | 248 | 201 | 449 | |
Ha quedado probado que hay ciertos productos, como en este caso el uso de un alimento complementario hidrosoluble compuesto por vitaminas del grupo B, vitamina E, vitamina C, cloruro de colina y extracto de alcachofa puede ser de ayuda para reducir la mortalidad de las cerdas. Algunos de sus componentes, están indicados para proteger a los animales en situaciones carenciales de estrés o de convalecencia, siendo los más importantes:
Vitaminas del grupo B:
Quizá no sea correcto hablar de tratamiento para un caso concreto, pero al actuar como hepatoprotector, protege el sistema metabólico de las cerdas y mejora la salud de los animales.
Estudio presentado dentro del marco de la iniciativa INNOVA de Vall Companys.