Alojamiento de cerdas en grupo (II): alimentación en suelo y alimentación de caída lenta

Bjarne K. Pedersen
20-jul-2004 (hace 18 años 6 meses 15 días)

Introducción

El coste de una inversión es un tema importante para los productores porcinos que deseen ser competitivos. Hasta que la estabulación en grupos se hizo obligatoria por ley, el coste y el diseño de la estabulación en la gestación fueron en gran parte bien conocidos por la mayoría de los productores porcinos de Europa. Sin embargo, los requisitos legislativos relativos a la estabulación en grupos han ocasionado una gran variedad de nuevas formas de estabular a las cerdas preñadas. Esta diversidad de sistemas supone también una gran variación en los costes de inversión. Este artículo presenta dos de los sistemas más sencillos de estabulación en grupo - la alimentación en suelo y la alimentación de caída lenta ("trickle feeding").

 

Alimentación en suelo

A principios de los años 90, los productores porcinos daneses prestaron mucha atención a los denominados sistemas simples de estabulación en grupo. Estos sistemas emplean grupos relativamente pequeños de cerdas. Uno de estos sistemas se basa en la alimentación en suelo. Un diseño típico incluye dos tercios de suelo firme mientras que el resto de la zona se mantiene emparrillada como se muestra en la Figuras 1 y 2.

Figura 1. Diseño típico del sistema de alimentación en suelo para 10-11 cerdas.

Un estudio que abarcó 24 granjas danesas, proporcionó las siguientes directrices de diseño:

Figura 2. Sistema de alimentación en suelo - obsérvese el distribuidor rectangular de pienso encima del suelo.

 

Gestión de los sistemas de alimentación en suelo

La alimentación en suelo no permite un buen control de la ingesta individual de alimento. Por consiguiente, es importante que el alimento se distribuya de la forma más uniforme posible sobre el suelo firme. Las cerdas se alimentan directamente en el suelo con una dieta de pienso seco en harina o en gránulos. La alimentación se suministrará solamente una vez al día, lo que reduce la agresión en comparación con la alimentación dos veces al día. Este procedimiento evita en cierta medida que las cerdas dominantes controlen el alimento. Por otra parte, aumenta el tiempo dedicado a la comida, lo que también podría ampliarse echando paja antes de suministrar la dieta.

En un estudio controlado realizado por el Instituto danés de ciencias agrícolas (Danish Institute of Agricultural Science), se compararon los tamaños de grupos de 12 y 24 cerdas. Los resultados indicaron que había menos agresiones y menos cerdas con lesiones en el grupo más grande. La ganancia de peso fue semejante en los dos grupos. Sin embargo, hubo grandes variaciones en la ganancia de peso dentro de cada grupo, lo que indica lo difícil que resulta controlar la ingesta de alimento en un sistema de alimentación en suelo.

Se recomienda mantener un tamaño de grupo de entre 15 y 25 cerdas para obtener un rendimiento óptimo. Las cerdas primíparas siempre deben estabularse por separado y no deben mezclarse con las demás cerdas. Además, en explotaciones grandes, las cerdas se pueden dividir en lotes de cerdas pequeñas, medianas y grandes. Este procedimiento hace que las cerdas dominantes tengan menos ventajas competitivas. Las cerdas tienen un ritmo diurno con mucha actividad por la mañana, un período de sueño a mitad del día y un período de mucha actividad durante la tarde. Por lo tanto, es recomendable suministrar la ración diaria a mediodía, cuando los animales están más motivados para descansar que para luchar y comer. El hecho de que las cerdas primíparas deban estabularse separadas de las otras cerdas sirve también para la alimentación en caída lenta mencionada más adelante.

Aún en el caso de que se ponga en marcha el manejo mencionado antes, debe esperarse que haya que retirar un 10-15% de las cerdas por sus condiciones corporales (demasiado gorda/demasiado delgada), problemas en las patas o fallo reproductivo. Las cerdas que se hayan sacado de un grupo no deben ser devueltas al mismo grupo de nuevo debido al riesgo de agresión, lo que podría afectar negativamente a la reproducción. Es importante que se mantenga la jerarquía dentro de los grupos durante todo el período de gestación. Por lo tanto, debería haber al menos un 10-15% de espacio extra para las cerdas retiradas en un sistema de alimentación en suelo.

 

Alimentación de caída lenta

La alimentación de caída lenta es una versión modificada de un sistema de alimentación en suelo, pero en vez de descargar el alimento en el centro del suelo se suministra lentamente en frente de cada cerda por medio de una cinta transportadora o un alimentador de tornillo sin fin. Este tipo de alimentación se adapta bien a grupos relativamente pequeños, con 6-15 animales por grupo. Proporciona un mayor control sobre la ingesta de alimento que la alimentación en suelo.

En la Figura 3 se muestra un diseño típico de un sistema de alimentación de caída lenta.

Figura 3. Sistema de alimentación de caída lenta con 6 cerdas por grupo.


Los requisitos de diseño son los siguientes:

 

Manejo de un sistema de alimentación de caída lenta

El sistema debe suministrar pienso a un ritmo de 100-120 g por minuto, que corresponde a la velocidad a la que comen la mayoría de las cerdas. Es importante no dejar que las cerdas terminen su ración antes que su vecina o antes de suministrar la siguiente cantidad de alimento. Si se diera este caso, las cerdas empezarían a buscar una comida extra que conduciría a la agresión y a la inestabilidad del grupo. Debe tenerse en cuenta que un pienso en harina se debe suministrar a un ritmo más lento que el granulado, porque se come más deprisa. El pienso se suministrará solamente una vez al día.

La alimentación en caída lenta no es adecuada para grupos grandes. El caso es que, cuando el tamaño del grupo se hace demasiado grande, algunos animales no son capaces de encontrar un espacio en el comedero cuando se suministra el pienso. Esto da lugar a agresiones y malestar.

Por lo demás, con respecto a la formación del grupo, retirada de animales y requisito de corrales hospital, los procedimientos de manejo son semejantes a los mencionados para la alimentación en suelo.

Figura 4. Sistema de alimentación en caída lenta con 7 espacios de comedero - una cerda fue retirada del grupo.

 

Conclusión

Los costes de inversión son considerablemente más elevados (25-30%) para un sistema de alimentación en caída lenta que para un sistema de alimentación en suelo. El coste más elevado procede principalmente del sistema de alimentación. Sin embargo, se puede compensar fácilmente por la menor tasa de desecho de cerdas, una mayor tasa de reproducción y un mayor peso al nacimiento de los lechones que en el sistema de alimentación en suelo, debido a un mejor control de la ingesta de alimento como se demuestra en un reciente estudio danés en el que se comparan los dos sistemas.