Control de la fiebre postparto para maximizar la ingesta en cerdas lactantes

Juan Carlos PinillaLori ThomasKendall Weger
05-nov-2021 (hace 11 meses 2 días)

Introducción

Tras el parto, nuestra atención pasa de la cerda a los lechones, con el objetivo de minimizar la mortalidad predestete y producir lechones destetados de calidad. La producción de lechones uniformes, con buen peso al destete y una estructura sólida redundará en un mayor éxito en las siguientes etapas de su vida, hasta que alcancen el peso de matadero. Sin embargo, es importante no centrarnos sólo en los lechones durante la lactación, sino también en las cerdas, puesto que 3 de cada 4 cerdas cubiertas semanalmente proceden del grupo de las destetadas que dejaron la sala de partos la semana anterior.

La investigación y la experiencia previa han demostrado el efecto positivo de un buen manejo y de un elevado consumo de pienso durante la lactación sobre el rendimiento reproductivo de las cerdas. Es decir, lo que sucede en la lactación afecta a la próxima cubrición, gestación y lactación. Sin mencionar que el manejo en gestación, específicamente el relacionado con la condición corporal de la cerda, puede afectar a la cantidad de pienso que consumirá durante la lactación. Por lo tanto, es importante que los distintos equipos (cubrición, gestación y lactación) de la granja de cerdas trabajen juntos para lograr el mismo objetivo.

El objetivo de este artículo es:

Consumo de pienso y tamaño de camada

Está bien documentado que la primera lactación puede ser todo un desafío para las primerizas y, como consecuencia, afectar negativamente su rendimiento reproductivo. En general, las cerdas de primer parto comen menos pienso durante la lactación y no pueden cubrir las demandas de una vigorosa camada de lechones lactantes. Los datos de campo tomados por nuestro equipo técnico muestran grandes variaciones en el consumo de pienso de lactación entre cerdas. Además, los datos sugieren que el tamaño de camada aumenta con la ingesta de la anterior lactación (figura 1). En otras palabras, cuánto más pienso coma la cerda durante la lactación, más lechones tendrá en su próxima camada. Este hallazgo enfatiza la importancia de la ingesta en lactación y fomenta las estrategias de prevención y mitigación de los factores que puedan estar limitando la ingesta de alimento.<p><span>Figura 1.&nbsp;Efecto del consumo de pienso en primer parto&nbsp;sobre el tama&ntilde;o de camada del segundo parto. Vale la pena reducir las bajadas de consumo en las hembras j&oacute;venes.</span> Fuente: Servicios t&eacute;cnicos de PIC Norteam&eacute;rica (no publicado).</p>

Control de la fiebre

La fiebre se define como un aumento de la temperatura corporal, que suele ocurrir como respuesta a una infección. La fiebre tras el parto suele ser consecuencia de una infección uterina producida por la ascensión de bacterias presentes en la zona de parto y/o en la piel de la cerda, que logran superar el cérvix.

Determinar si una cerda tiene fiebre o no es una práctica de producción que debería ser obligatoria ya que permite al personal identificar precozmente a las cerdas que necesitan tratamiento.

En primer lugar, hay que definir cuándo debe tomarse la temperatura a la cerda. La mejor estrategia es hacerlo la mañana siguiente al parto. Es decir, aproximadamente 24 horas después del parto. Dependiendo de la disponibilidad del personal de la granja, la temperatura debería tomarse por la mañana y por la tarde, para detectar con mayor precisión la aparición de fiebre.

En cerdas lactantes, se considera fiebre cuando la temperatura corporal supera los 39,4° C (103° Fahrenheit)

Las observaciones empíricas en el campo al implementar esta estrategia de manejo de control de la temperatura han demostrado un efecto positivo previniendo la reducción de ingesta de alimento. Cuando no se toma la temperatura, las cerdas dejan de comer como consecuencia de la infección y esto alerta al cuidador de que hay algún problema. Si medimos la temperatura corporal de la cerda, los cuidadores pueden identificar y tratar antes a las cerdas, previniendo o reduciendo la caída de la ingesta. Por lo tanto, la identificación temprana permite al personal implementar antes las intervenciones y controlar las repercusiones negativas más rápido.

Según la experiencia de campo del autor, cualquier termómetro sirve, las diferencias son sólo una elección de coste y del tiempo que se tarda en obtener la temperatura. Los nuevos termómetros digitales que se usan en medicina humana tardan entre 8 y 10 segundos, lo que en la producción porcina actual puede ser un plus. Aunque los termómetros digitales son más caros, rápidamente se amortizan si se usan como describimos aquí ya que al facilitar altos consumos de pienso se promueven un mayor tamaño de camada en el siguiente parto.

Por último, a continuación enumeramos algunas estrategias de manejo que funcionan como barreras a la infección, reduciendo las caídas de la ingesta durante la lactación:

  1. Limpiar el área tras las cerdas pendientes de parir 1-2 veces al día
  2. Limitar la asistencia a partos a las cerdas que necesiten atención obstétrica pasados 20-30 minutos desde el nacimiento del último lechón.
  3. Usar guantes largos y bien lubricados
  4. Mantener los guantes limpios de polvo o heces
  5. Asegurarse de que el personal que asiste los parto tenga las uñas cortas y no use anillos mientras estén en la granja
  6. Asegurarse de que las cerdas tengan agua suficiente a un flujo mínimo de 2 L/min
  7. Entrenar a las primerizas para que sepan identificar y utilizar los bebederos antes de la fecha prevista de parto.