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Tratados de libre comercio transatlántico y transpacífico

Ambos tratados tienen elementos comunes que pueden, si se negocia adecuadamente, beneficiar a todos los socios comerciales. Sin embargo, esto no significa que se beneficien todos los sectores concretos de cada economía.

Martes 4 agosto 2015 (hace 1 años 4 meses)

Es un buen momento para hablar sobre los acuerdos comerciales futuros que afectarán a los socios comerciales tanto del Atlántico como del Pacífico: el llamado T-TIP o Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión entre la UE y EEUU y el Acuerdo Trans-Pacífico (TPP) entre EEUU y varios países de las costa del Pacífico. Ambos tienen elementos comunes que pueden, si se negocia adecuadamente, beneficiar a todos los socios comerciales. Sin embargo, esto no significa que se beneficien todos los sectores concretos de cada economía.

En el comentario anterior recordamos los problemas que pueden suceder cuando se utiliza la política comercial para fines distintos al aumento de los beneficios de todas las partes implicadas; con estos tratados aún tenemos la oportunidad de hacer las cosas bien ya que están en fase de negociación. Muchos de los detalles de los tratados (especialmente el Pacífico) se mantienen ocultos para evitar que los países tengan que afrontar presiones políticas pidiendo cambios antes de que el acuerdo final está totalmente negociado. Diferenciar entre ganadores y perdedores dentro de una economía o bloque comercial a veces es complicado y a menudo se oculta información detrás de combinaciones de cifras que los gobiernos difunden para evitar las protestas antes de finalizar la negociación.No obstante y a pesar de la fase en que nos encontramos, creo poder asegurar al Papa Francisco que, si bien es probable que estos tratados aumenten el libre comercio, el resultado final estará lejos de ser un "capitalismo sin restricciones".

En pocas palabras, los acuerdos tratan de establecer las condiciones comerciales para un gran número de artículos por adelantado entre unos países determinados. Esto evita, aunque no completamente, los chanchullos comerciales. Por ejemplo, algunos países como la UE y EEUU imponen severas multas por soborno para conseguir contratos internacionales. No es así en otras naciones, que dejan fuera de juego con facilidad a empresas de la UE y EEUU usando estos medios. Si todos los países se enfrentaran a las mismas multas por corrupción (por ejemplo), el comercio se realizaría en base a los atributos y costes reales de los bienes o servicios.

Además, los acuerdos tratan de preservar y proteger las características especiales de marcas y orígenes de manera que las falsificaciones mal diseñadas no se apropien del negocio de sus desarrolladores legítimos ni que además arruinen el valor de la marca cuando las falsificaciones den resultados inferiores a los previstos. Los productores estadounidenses de aceite de oliva pagan sobre los 1600 USD por tonelada en aranceles para exportar a la UE. De forma similar, EEUU impone aranceles de más del 20% en la mayoría de hortalizas importadas y más del 30% sobre el ajo en polvo (¡no me preguntéis porqué!).

Ahora hablaré de algo que me encantaría que se eliminase: la mayoría de carnes, los quesos y trufas de la UE hacen frente a aranceles de un 100% o más para entrar en EEUU. Esto hace que los europeos comprendan porqué en EEUU sólo tenemos dos tipos de queso: amarillo y blanco. También explica porqué un productor del famoso jamón de bellota de cerdo ibérico, cuyas granjas visité recientemente en el sur de España, escupió su bebida por toda la mesa cuando le dije que un jamón costaba entre 1.200 y 1.600 USD en los EEUU, y eso cuando los hay disponibles. Hay algunos riesgos de enfermedad debidos a la exportación pero tenemos la capacidad de resolverlos a un coste mucho menor que el doble del precio.

Según la UE, ambos socios comerciales (UE y EEUU) aumentarán de forma permanente aproximadamente un 0,5 % de la producción bruta total como resultado del acuerdo. Esto es una cantidad muy importante aunque se vea muy pequeña en términos porcentuales. Puede que la mala noticia para los productores de cerdos de la UE sea que, según un informe reciente de la UE, se espera un escaso impacto directo en la producción agrícola de la UE, salvo para algunos bienes procesados. Y este pequeño impacto se debería a la importación de bienes más baratos, producidos con una mayor eficiencia o menores costes.

Algunas cosas que la gente no considera son que puede volverse más rentable para algunos productores de la UE enviar bienes y productos a EEUU que no venderlos a otros países de la UE. Esto puede aumentar el coste para algunos desafortunados consumidores de la UE y beneficiar a consumidores de EEUU al mismo tiempo que beneficia a la UE en su conjunto. Evidentemente este impacto puede darse en ambos sentidos.

Me acuerdo de un eslogan relacionado que surgió durante el dramático aumento de la producción porcina en los años 90 en el medio oeste. Un activista decía "Japón se queda la carne de cerdo y nosotros los purines". Era bueno para las exportaciones de USA pero no demasiado para él, ya que no estaba en el negocio de los fertilizantes.

Centrando la atención en el acuerdo transpacífico, los países involucrados son Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Sigapur, USA y Vietnam. USA ya tiene tratados de libre comercio con varios de los citados países pero el realmente importante de este grupo de negociación es Japón. Japón representa la tercera mayor economía del mundo y el comercio entre USA y Japón es muy importante.

No es necesario decir que los productores de carne de cerdo en EEUU y la UE están mirando este tema muy de cerca ya que EEUU podría beneficiarse enormemente de más comercio y menos interferencias arancelarias con Japón. Japón no es sólo el mayor importador mundial de carne de cerdo, con una disminución constante de la producción doméstica, sino que EEUU tiene la participación más importante de esas importaciones y los cortes de más valor, tal como decía el caballero del medio oeste en los 1990s. La UE está en segunda posición y fácilmente podría perder participación de mercado si Japón negocia con éxito un lugar en el TTP. Algunos piensan que el TPP es un intento estadounidense para establecer fuertes relaciones comerciales con las economías más importantes de la costa del Pacífico para compensar cualquier aspecto amenazador derivado de la influencia de China, que está viviendo un rápido crecimiento en la región.

Otro asunto que ambos acuerdos intentan evitar lo veremos a través de un ejemplo en las noticias relacionadas con la India, país que acaba de perder un recurso importante ante la OMC en relación con la prohibición de importación de pollo, carne, huevos y cerdos procedentes de EEUU. La razón aducida para prohibir el comercio de carne de pollo y huevos es "miedo a la introducción del virus de la influenza aviar". La OMC juzgó que era algo parecido al COOL (mi comparación), una restricción comercial finamente disfrazada para proteger a los productores de pollo de la India, con costes más altos, en lugar de un temor científicamente justificado de introducción de un virus.

EEUU puede producir carne de pollo mucho más barata que la India pero cuando la carne estadounidense llene los mercados de ese país, los productores locales que afrontan costes más altos no podrán competir y su desempleo puede crear un coste social sustancial si no se hace nada para ayudarlos. Sería mejor para todos en ambos países si la India invirtiera en ayudar a los productores a reorientar su negocio o a trabajar más eficientemente en lugar de bloquear el comercio. El TPP y el T-TIP están diseñados para reducir esta clase de proteccionismos entre miembros.

Estos son algunos de los efectos de ambos acuerdos. En la actualidad algunas personas dan un valor relativamente importante a atributos de los alimentos como "producción local", incluso cuando su coste suele ser mayor que el "mismo" producto importado (incluyendo el coste del transporte). La importación del mismo producto a un coste más bajo no hace mejores a esas personas según su punto de vista . Sin embargo, si se utilizan menos recursos globales escasos para comercializar los mismos productos, ¿es un buen argumento exigir que se protejan los productos locales con aranceles o prohibiciones a la importación? Lo mejor sería que cada producto tuviera su coste real en el mercado y que la gente pudiera escoger. Por desgracia, los defensores de la producción local intentan encontrar algún defecto en los productos importados o usan diversas tácticas de miedo o apelaciones al nacionalismo para conseguir sus propósitos, como una prohibición, cuando los hechos no están de su lado.

Por otra parte, es muy posible que algunos miembros de ambos tratados tengan que rebajar los estándares de seguridad laboral, seguridad alimentaria o bienestar animal en sus sistemas de producción animal pues es evidente que no todos los miembros adoptarán las regulaciones del país más exigente. Por ejemplo, es poco probable que el modelo de bienestar animal del Reino Unido se convierta en el estándar en EEUU o en el resto de la UE. Lo más probable es que haya negociaciones que lleven a posiciones intermedias, lo cual podría aumentar el comercio procedente de los países con estándares más bajos y aumentar los riesgos financieros, sanitarios o éticos de los países con estándares superiores. Esto sucederá casi con toda seguridad sin avisar a los clientes de los países afectados. Los países pueden acordar ciertos protocolos de producción e inspecciones en origen para evitar inspecciones fronterizas o retrasos burocráticos que a veces se han usado para deteriorar los alimentos como forma de represalia.

Los principios más antiguos de la economía tratan sobre el comercio y con unos resultados tan sorprendentes que casi son anti intuitivos. Por ejemplo, David Ricardo demostró en los 1800s que a pesar de que un país produzca de todo a un menor coste o con menos recursos que otro país, ambos países saldrían beneficiados si cada uno se especializara en aumentar la producción de un subgrupo de productos y comprara al otro país el resto de productos de los que reduciría la producción. No se puede entorpecer el comercio cuando enriquece a todos los países, siempre que sea justo y libre.

Comentarios del mercado porcino

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Comentarios del artículo

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Rafa PagolaVeterinario07-ago-2015 (hace 1 años 3 meses 27 días)

Una opinión interesante sobre este asunto: http://albeitar.portalveterinaria.com/noticia/14139/la-firma-invitada/a-que-estamos-jugando.html

jareparacionesGanadero12-ago-2015 (hace 1 años 3 meses 22 días)

Un comentario muy analizado e instructivo, España tiene una posicion privilegiada en cuanto al jamon iberico y serrano, tendremos que sacar provecho de ello. Un saludo

Jose Antonio Galan Gomez

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