¿Y ahora qué?

Nuestro mercado tiene una característica que lo hace diferente a otros mercados de commodities (como el petróleo o los minerales) o incluso de la Bolsa, esa característica se llama cosecha, y hace que cada año y en diferentes épocas (al tratarse de diferentes productos y zonas climatológicamente muy diferentes) estemos todos pendientes de las siembras, de las bonanzas climatológicas y de las lluvias por zonas, cantidades y momentos más o menos oportunos.

Nuestro mercado tiene una característica que lo hace diferente a otros mercados de commodities (como el petróleo o los minerales) o incluso de la Bolsa, esa característica se llama cosecha, y hace que cada año y en diferentes épocas (al tratarse de diferentes productos y zonas climatológicamente muy diferentes) estemos todos pendientes de las siembras, de las bonanzas climatológicas y de las lluvias por zonas, cantidades y momentos más o menos oportunos. Todo esto hace que nuestro mercado esté en constante movimiento, tanto en subidas como en bajadas y que incluso apostemos en base a una previsión de más o menos agua en un momento dado, o más o menos sequía en otro momento. Ya sé que esto es una verdad incuestionable, o como diría un castizo, “una verdad de Perogrullo”, pero a veces conviene recordarlo, porque si no lo tenemos presente, se nos hace difícil poder explicarnos, y por lo tanto poder explicar, los movimientos del mercado.

Dejemos de filosofar y entremos “en materia”, en mi último artículo dije que los precios eran anormalmente bajos y que la cosecha europea presionaba a la baja los cereales en general. Bien, acerté. Los cereales ya están almacenados y aunque estemos en plena cosecha de maíz, ésta es lenta y pausada, básicamente por dos motivos, las buenas condiciones climatológicas por las que el agricultor no tiene prisa por cosechar, esperando así rebajar la humedad del maíz, ahorrándose costes del secado y el otro motivo es que de cara al agricultor los precios siguen siendo poco atractivos.

Todo esto ha provocado que los cereales hayan subido sus precios, situándose el trigo alrededor de los 141-146 €/Tm dependiendo de puertos y posiciones. La cebada a 130-132 €/Tm y el maíz sobre los 147-150 €/Tm sobre Lérida para la posición de octubre a diciembre. El centeno lógicamente también ha subido, situándose alrededor de los 123-128 €/Tm, dependiendo de las posiciones.

¿Y ahora qué? Lo normal es que los mercados en general se mantengan e incluso puedan subir más, dependiendo de los movimientos internacionales sobre todo el mercado de Chicago. Por lo menos hasta enero, a partir de entonces dependerá de los stocks europeos, que serán muy altos, de la bajada de consumo y, sobretodo de la bonanza de la siembra y las previsiones de la buena cosecha.

El complejo de soja, por su parte, sigue en su compás de espera, va cediendo lentamente. La tenemos situada en los 295 €/Tm. Esperaba una bajada significativa, en septiembre/octubre, y ésta no se ha producido aún, pero teniendo en cuenta la previsión de un aumento sustancial de la cosecha (unos 40 millones de toneladas más a nivel mundial aproximadamente), sigo siendo bajista, el Cuánto y el Cuándo dependen de los movimientos especulativos y, sobretodo, de cómo se comporte la omnipresente China.

Jordi Beascoechea
Subministradora de Cereals SL

Jordi Beascoechea

Comentario de materias primas

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